Cuando un equipo con un juego tan propositivo como el del Elche asciende a Primera División siempre aparecen dudas. La primera, la del juego. Surge entre la afición el tópico de que en Primera no vas a poder desarrollarlo y que hay que ser más ‘prácticos’. Bueno, creo que Calero se cambiaría en mil vidas por el Elche, ahí lo dejo. Personalmente no tenía dudas en que íbamos a poder desplegar nuestro mejor fútbol, donde sí que las tenía es si el equipo iba a ser capaz de sufrir en según qué momentos. Una de las claves para saber dónde estarás en la jornada 38.
Decía Sarabia al principio de temporada que esto no iba a ser como en Segunda División. El técnico vasco destacaba que habría momentos en los que tocaría despejar y seguir corriendo porque el rival no te iba a dar oportunidad. Más allá del juego desplegado en estas cinco jornadas, que da para artículo de opinión aparte, ahí está la clave de la meritoria quinta posición donde se sitúa el Elche.
Esos ‘micropartidos’ donde el Elche no es capaz de tener el balón y es dominado no suele sufrir o, cuando ha padecido en determinados momentos como en el Metropolitano y frente al Betis en el Martínez Valero, ha demostrado que sabe hacerlo. Gestiona bien esos arreones típicos de los rivales de Primera División donde los recién ascendidos suelen dejarse puntos.
Era mi principal duda porque son escenarios en los que, hasta ahora, el equipo se había visto en contadas ocasiones. Ahora, en Primera, en cada partido toca sufrir en ocasiones, es así. Lo que ha demostrado el conjunto de Sarabia es que también destaca en esa faceta, la de resistir. Esa en la que solo lo hacen los equipos campeones.
Siento si peco de optimismo con este equipo, pero habiéndose disputado ya cinco jornadas de liga es una de las cosas que más me ha sorprendido junto al nivel colectivo e individual de algunos futbolistas. No sé si Champions, Conference, Europa League o descenso estrepitoso, pero lo que tengo claro es que nos vamos a divertir. Y mucho.












