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JAVI BRU | Miremos hacia el futuro

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Pasadas ya casi dos semansa de la celebración del ascenso en la Plaza de Baix, poco a poco he ido asimilando del todo que de nuevo pertenecemos al fútbol profesional. Ha sido un año duro, lleno de emociones, de subidas y de bajadas. Este año he vivido el Elche CF de forma distinta a las vividas anteriormente, de una manera más cercana y siendo consciente de lo que acontecía el día a día del club.

He tenido la fortuna de conocer a muchos profesionales de la entidad este año, que en la sombra han ayudado a brindar estabilidad a la institución en esta dura temporada. Mi más sincero agradecimiento a todos ellos. Ascender a Segunda División supone un balón de oxígeno para todos. Ver las cosas de manera distinta y con un punto mayor de optimismo.

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La afición se ha sentido identificada con toda la plantilla, aspecto que no ocurría desde hace muchos años. Para la confección de este último grupo de jugadores se valoró mucho el aspecto humano, capacidad que se ha visto refrendada dentro y fuera de los terrenos de juego.

¿Cuál es el futuro que se le augura a la entidad? Yo pienso que el que quieran todos los socios y aficionados del Elche CF. Todos queremos un club fuerte, potente, respetado y estable a nivel social, institucional y deportivo. Honestamente, creo que la Segunda B nos ha venido bien. Nos ha hecho aumentar el sentimiento de pertenencia hacia nuestra institución y, sobre todo, coger el impulso necesario para recuperar tiempos de éxito.

Algunos hablan de recuperar inmediatamente la Primera División. Respeto ese pensamiento, pero creo, desde mi máxima humildad, que la prioridad es hacernos más fuertes a nivel interno, sin descartar grandes metas. El Elche el año que viene, deberá salir a ganar todos los partidos, demostrando ilusión por ser cada jornada mejor equipo, recuperando a la vez su lugar en la LFP.

Restan cinco años para nuestro centenario. Solo pido que vayamos todos juntos de la mano, para que en el 2023 celebremos con euforia y orgullo que nuestro club se encuentra en la máxima categoría del fútbol español, siendo una entidad admirada y respetada por todos.

DAVID GENERELO | Volved a hacer historia

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El ascenso de la categoría de bronce de nuestro fútbol a la de plata es, sin duda, el logro más complicado de todos los objetivos futbolísticos en este país. 80 equipos buscando únicamente cuatro puestos para la gloria. Una batalla de muchos meses para conseguir la clasificación que luego se alarga durante más semanas, en tres eliminatorias a vida o muerte.

Por si fuera poco, los recién descendidos como el Elche, creo que lejos de estar en ventaja pueden sufrir una larga adaptación al fútbol no profesional. Así se explica una campaña tan complicada como la que hemos vivido los franjiverdes, que esperemos pueda tener un desenlace feliz este sábado. Desde casa apoyaré como uno más. Y estoy convencido de que así lo harán otros muchos compañeros que tuvieron el honor, como yo, de lucir esa preciosa franja verde en el pecho.

Los inicios fueron duros y el año muy largo, pero el excelente trabajo en esta última fase del campeonato han llevado al equipo con ventaja a esta final en Villarreal, como en aquel inicio de mayo de 2013. Después de un gran año, nosotros llegamos a la capital de la cerámica con ventaja, pero albergábamos ciertas dudas por si el sueño se complicaba.

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Recuerdo que la semana previa al partido en El Madrigal tratamos de que transcurriera con la mayor normalidad posible. Todos hicimos conjura para hacer historia. No queríamos ser un grupo de jugadores más que pasan por un gran club y que nadie recordara en unos años.

Queríamos pasar a la historia, queríamos ser recordados, que los jóvenes de ahora hablaran de nosotros a los jóvenes del futuro. Espero y deseo que esa mentalidad se repita durante estos días. Y ojalá los nombres de Nino, ya de por sí leyenda de este club, José Juan, Gonzalo, Neyder, Sory, Benja y compañía acompañen a los Manu Herrera, Pelegrín, Etxeita, Rivera, Coro, Xumetra…

También sería una inmensa satisfacción para mí que Javi Flores celebre como se merece una alegría así, tras la lesión que vivió en el ascenso a Primera, que Edu Albacar escriba el desenlace de su carrera profesional con un final feliz, que Sergio Mantecón festeje en los despachos igual que en el césped y que tantas y tantas personas que me enseñaron lo que significa el Elche recuperen la sonrisa tras un año tan duro.

Estamos ante otra posibilidad de seguir haciendo historia y, quien no lo vea así, para volver a lo más alto es imprescindible salir de donde estamos. ¡Mucha fuerza para Villarreal! ¡Mucho Elche!

ADRIÁN DÍAZ | El Elche es el ‘coco’

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El emparejamiento del Elche con el Villarreal B en la última ronda del playoff de ascenso a Segunda ha despertado mucho temor en parte de la afición franjiverde. Por lo menos, eso es lo que percibo en las redes sociales. Hay mucho en juego, llevamos un mes de bastante tensión, y el filial amarillo ha demostrado que es uno de los equipos más potentes de la categoría. Pero no es invencible. Es más, pienso que el equipo ilicitano parte como favorito. Con pleno de triunfos en la promoción, el juego desplegado y 15 partidos sin perder, se merece la etiqueta de ‘coco’. Aunque haya quien la rehúya para quitarse presión.

Como señalé en mi crónica de la victoria frente al Sporting B (1-2), el Elche dio una clase de cómo manejar una ventaja en una eliminatoria con la vuelta a domicilio. El 2-1 de la ida era un resultado peligroso. Por haber encajado en casa y los precedentes con este sistema de promoción. Pacheta transformó las intenciones en hechos: nada de especular. Planteamiento ofensivo con presión alta para alejar la pelota de tu portería y marcar gol. Y mira que generó ocasiones: cuatro de Javi Flores, un disparo de Manu que iba a la escuadra, el palo de Gonzalo Verdú…

El fútbol tiene su dimensión cruel, y apareció en toda su extensión con el gol del filial rojiblanco. Muchos lo veíamos venir. Nos acordábamos del desenlace del Real Zaragoza-Numancia. Se pueden escribir párrafos de injusticias balompédicas, pero lo que cuenta es meterla. Sin embargo, a todas las virtudes de este Elche hay que sumar una más: su bárbara capacidad de reacción. Dos remontadas heroicas con Nino como principal protagonista. Ídolo de masas que agiganta su leyenda en el club de su corazón. Nos hizo un regalo el día de su 38 cumpleaños. Un momento muy emotivo.

Bueno, ya conocemos de sobra los recientes antecedentes del Elche. Hablemos del Villarreal B. Posiblemente el equipo al que más he visto esta temporada. Talento a raudales, con futbolistas de superior categoría, monopolizador de la posesión en los partidos, automatismos muy trabajados…muchos aspectos positivos a destacar. Pero también ha mostrado vulnerabilidad en la fase de ascenso.

Arrancó de manera excelente, con una victoria por 1-3 contra un Bilbao Athletic al que pudo pesarle el escenario de San Mamés. Parecía la eliminatoria más sentenciada de todas. Sin embargo, estuvo al borde del KO en la vuelta. Dos goles de los vascos en veinte minutos provocaron que perdiera su renta. Vi la recta final del partido en la sala de prensa del Martínez Valero y el resumen al día siguiente. El Villarreal B pudo liquidar el duelo a la contra, una de sus mejores facetas, pero acabó pidiendo la hora para superar el primer obstáculo.

El segundo escollo presagiaba una mayor dificultad, el Fuenlabrada. Pude visionar los dos choques (algo bueno tienen los horarios de LaLiga). Tuvieron guiones calcados: dominio abrumador del Villarreal B en la primera parte y reacción notable de los madrileños en la segunda. El Fuenlabrada demostró que se le puede quitar el balón y hacerle daño a los groguets. Como ya hizo el Elche en Liga. En la ida, ambos conjuntos gozaron de oportunidades clarísimas, pero el marcador no se movió. El Mini Estadi decidió en la vuelta: 2-0 con los goles de Samu Chukwece y Raba. Futbolistas que volverían locos a cualquier escuadra de la categoría. Primó el acierto arriba y el espectacular nivel de su portero Ander Cantero.

Varias promesas amarillas acabarán jugando en el fútbol profesional, en Primera incluso. Por ejemplo, Raba ha sido habitual en el primer equipo. Pero el Elche no va a pelear contra un tanque con palos y cañicas. Me ofrece más garantías en defensa, aunque la baja de Gonzalo Verdú se antoja importante. Tiene un modelo de juego que funciona. Una pegada letal. Más experiencia. Alternativas de lujo en el banquillo. A Nino (sobra más explicación). Y a una afición que va a empujar como si le fuese la vida en ello.

Y dos realidades que deben señalarse: Elche y Villarreal B igualaron sin goles en los dos duelos de Liga regular y se jugaron la segunda plaza en la última jornada. Todos recordaremos cómo los franjiverdes la perdieron. Los caminos habrían sido distintos, pero quién sabe si por ese desenlace, toca jugársela en el Mini Estadi y no en el Martínez Valero, donde el equipo ilicitano acumula cinco meses sin perder.

“Nos ha tocado el más difícil”, se dice en las calles y las redes. Tampoco cabe lamentación porque no podía ser otro. Pero más temor deben sentir a unos 250 kilómetros al norte. Porque reafirmo que el Elche es el coco. A por ellos. Sin confianzas, pero seguros de su valía y fieles a los ideales ‘pachetistas’. Queda el último obstáculo para regresar al fútbol profesional. Esta oportunidad no se puede dejar escapar.

JOSÉ BORDALÁS | Mentalidad ganadora para volver a Segunda

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Quiero aprovechar estas líneas para mandar mi apoyo al Elche en su camino hacia Segunda División. No soy la persona adecuada en este momento para dar consejos, pero sí muchos ánimos al equipo y a la afición. El Elche es un histórico y debe tener mentalidad ganadora para volver al fútbol profesional. Le tengo un gran estima al club por la cantidad de gente que reconoció mi trabajo.

Queda lo más complicado, pero estoy convencido de que lo van a hacer bien y ojalá consigan el ascenso. Sé que la afición va a estar con el equipo hasta el final. Tengo un recuerdo magnífico del ambiente que se crea en el Martínez Valero para finales como las de estos playoffs. Siempre me he sentido reconocido y respaldado por la afición franjiverde, sólo tengo palabras de elogio. Mi experiencia allí fue inolvidable.

Nuestra experiencia en el playoff de 2011 fue increíble. El Elche llevaba muchos años sin estar tan cerca de recuperar la Primera División. La eliminatoria contra el Valladolid fue espectacular, con remontada en el partido de vuelta. Encajamos un gol al comienzo y, tras el 1-0 de la ida, parecía todo perdido. Sin embargo, el equipo tuvo una reacción magnífica.

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Quedaba la final y acabamos tristes. En la ida conseguimos un empate muy meritorio en un campo tremendamente complicado. A pesar de señalarnos dos penaltis en contra, el equipo salió vivo, nunca mejor dicho, con todo lo que ocurrió: no nos dejaban marcharnos del estadio, nos rompieron el autobús… En la vuelta tuvimos mala suerte, con aquel gol legal que le anularon a Pelegrín.

Tristeza y satisfacción por el comportamiento del equipo y lo que habíamos trabajado para conseguir el ascenso. Cuando lo das absolutamente todo, como hicimos nosotros durante aquella temporada y aquel playoff, no cabe otra que seguir. Creo que se pusieron los cimientos para lo que vino posteriormente.

El equipo empezó a creer y entendió que una ciudad como Elche no podía conformarse con pelear por salvar la categoría en Segunda. Merecía mucho más y todos nos impregnamos de una mentalidad mucho más ambiciosa. Creo que puse mi granito de arena para hacer más grande al club. Ojalá esa mentalidad se repita en este playoff y celebremos el ascenso a Segunda, categoría mínima en la que tiene que estar el Elche, para pelear por el regreso a Primera.

Quiero terminar hablando de Nino, a quien tengo un gran respeto y admiración. Siempre he dicho que es un magnífico jugador y creo que va a dejar un legado en la historia del Elche para que los jóvenes aprendan de su trayectoria, profesionalidad y trabajo. Me da pena no haberlo tenido nunca en mi equipo. Lo he sufrido como rival y sé que no es bueno tenerlo enfrente.

Foto: LaLiga

DAVID MARÍN | Mucho ruido y pocas nueces

Rc Sala de Juegos Ferreteria Els Ferrers

El viernes pasado empezó el juicio del Concurso de Acreedores del Elche. El cartel del primer día parecía el del día grande de un festival musical. Sepulcre, Anguix, Rocamora. Tres platos fuertes sentados ante un juez, fiscales, administrador concursal y abogados. Uno iba allí con la idea de que podría sacar algo en claro sobre la etapa del club que desembocó en descenso administrativo.

Fueron muchas horas de interrogatorio. Sinceramente, espero y deseo que las pruebas presentadas al juez Fortea permitan una mejor valoración que unas declaraciones en las que unos y otros volvieron a empeñarse en echarse las culpas de lo sucedido, como si la cosa no hubiera ido con ellos. La escena me recordó a aquel juego del Grand Prix en el que los concursantes se iban pasando una patata caliente, esperando la explosión de esta. En un equipo estaba Anguix. En el otro Rocamora y Sepulcre.

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Quedaron varios titulares que, a día de hoy, ya estarán en las retinas de quienes se hayan interesado por el caso. Anguix ni presentó el aval/pagaré ni se espera que lo haga. Argumentó que no lo tiene en su posesión y que quizás se quedara en el club, tras su atropellada salida a finales de julio de 2015. También aseguró haberlo presentado en Hacienda. El caso es que han pasado casi tres años y seguimos sin noticias del aval/pagaré. El argumento de Anguix no se sostiene demasiado, la verdad.

Como tampoco se sostiene con facilidad, salvo que quieras hacer un ejercicio de fe máxima, la versión de los hechos de la pareja Sepulcre-Rocamora. Ahí llegó el primer gran titular del día, cuando Sepulcre aseveró ante el juez y los allí presentes que si él hubiera seguido en la presidencia, el Elche hubiera continuado en Primera. Cuesta creer que la ecuación fuera tan sencilla como salvación matemática = 50 millones de euros = salvación administrativa. Pero la estrategia, al menos judicial, está clara. Ellos no estaban, pagaban tarde pero pagaban y nadie les dijo que había riesgo de descenso. Las pruebas y, por ejemplo, la declaración de Javier Tebas corroborarán o no esta versión.

Otro punto llamativo fue la labor del fiscal que llevó el peso de los interrogatorios de la Fiscalía, Francisco Marco. Empezó el día intentando meter como testigo a Víctor Varela, de Skyline International. El juez no lo admitió, al considerar que tuvo tiempo suficiente en su día para incluirlo en la lista de testigos. Y luego comenzó una especie de juego ratón-gato con Fortea que derivó en el hartazgo del juez, quien puso fin a los interrogatorios a Sepulcre (tras tres horas) y Rocamora (hora y media).

El fiscal se quejó por lo que entendía como una situación de indefensión, a lo que el juez argumentó en el tiempo de sobra que le había permitido interrogar tanto a Sepulcre como a Rocamora. A lo largo de las sesiones también le solicitó en varias ocasiones que no empleara un tono inquisitorio al tratarse de un proceso mercantil y no penal y que dejara de repetir preguntas. Una reiteración en la que, desde fuera, sí dio la sensación de pecar en exceso. Tampoco le permitió indagar en procesos penales abiertos o con sentencia ya dictada (Eventos Petxina, Wakaso, Welby Control…).

¿Qué sacó uno en claro del viernes 4 de mayo? Las siguientes líneas son a título personal, sensaciones y no verdades que haya que llevar ante un altar. En primer lugar y ateniéndome al menos a este inicio de juicio, las pruebas presentadas ante el juez Fortea para cambiar el signo del administrador concursal, que declaró fortuito el Concurso de Acreedores, van a tener que ser muy sólidas. Cuesta creer que del interrogatorio del pasado viernes salga alguna declaración que desequilibre la balanza hacia el lado del concurso culpable. Al final, mi sensación es que eso es lo importante (las pruebas) y las declaraciones sirven al juez para tratar de entender todo lo ocurrido durante el espacio temporal que se está juzgando.

En segundo lugar, eché en falta más explicaciones sobre el famoso préstamo fantasma, un tema que cierto es que sacó a colación Anguix durante una de sus respuestas, pero que durante los interrogatorios a Sepulcre y Rocamora quedaron muy de lado. Los abogados del expresidente y el exsecretario general se escudaron en la demanda por supuesta estafa presentada contra Romualdo Soriano y compañía. Más líos judiciales.

Del resto de temas, un picadillo de lo ya dicho. Sepulcre y Rocamora se escudan en el principio de acuerdo que decían tener con Toro Finnance una vez se lograra la permanencia matemática (digo yo que deberán documentarlo), la misma mercantil a la que habían recurrido un año antes con otro préstamo, y a que se podía pagar tarde si se pagaba a Hacienda antes del mes de junio de 2015 para evitar el descenso. Eso tendrá que corroborarlo LaLiga.

Anguix, por su parte, dio la sensación de salir con un gol en contra del juzgado. Llegó tranquilo y confiado en que el Elche saliera como vencedor del juicio, según sus propias palabras. Tuvo la enésima oportunidad de aclarar el tema del aval-pagaré, pero ni lo presentó fisicamente ni dio una explicación medianamente convincente a sus negociaciones de finales de mayo con UBS y un grupo de empresas que, según él, querían entrar en el club y estaban dispuestos a poner 22 millones, siempre que Tebas le asegurara seguir en Primera.

Lo dicho. Al final, por ambas partes, mucho ruido y pocas nueces. Todos aseguraron tener soluciones, pero el Elche acabó bajando. Ojalá las pruebas digan al juez algo más de lo que dijeron las personas.

MONSERRATE HERNÁNDEZ | El derbi que cambió la historia

Rc Sala de Juegos Ferreteria Els Ferrers

Quien me conoce sabe que acostumbro a preguntar entre mi entorno qué cosas hemos hecho mal para poder advertirlas y corregirlas de cara al futuro. Considero que de nada sirve regocijarse del trabajo bien hecho puesto que, más allá de la satisfacción del momento, no nos permite avanzar en nuestro trayecto personal.

Recuerdo esto porque es bonito para Elche y Hércules rememorar las fechas señaladas de sus grandes tardes. Mucho más si hablamos de un derbi. La rivalidad, bien entendida, debe ser sana y sirve de motivación para entidades, vestuarios y aficiones. Sin embargo, regodearse de los éxitos te puede empujar al precipicio del sonrojo cuando el resultado cambie de signo. Mejor no escupir hacia arriba.

Marco el contexto para explicar por qué ahora me remonto al 3 de octubre de 2009. Ese día el Elche CF sufrió uno de los mayores bochornos en un campo de fútbol ante su eterno rival. El Hércules CF goleó sin piedad al conjunto ilicitano (3-0) y comenzó a enfilar el camino hacia el ascenso a Primera División. El hat trick de Andrija Delibašić ruborizó a un equipo que había comenzado mal la temporada y que se vio obligado a cambiar de técnico a raíz de aquel resultado.

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Claudio, uno de los grandes ídolos y referentes del Elche CF, estuvo en la grada del Rico Pérez por sanción y en el banquillo sufrió de pie su segundo, el ilicitano Ramón Villagordo. Era la sexta jornada de liga y aquel doloroso batacazo hizo saltar por los aires el proyecto deportivo con el que el club del Martínez Valero inició la temporada. Juan Carlos Ramírez, entonces consejero delegado del Elche CF, destituyó a Claudio y apostó por José Bordalás – Pepe para los amigos – como su relevo en el banquillo. De aquel duelo aún quedan protagonistas: Peña sigue de capitán en el Hércules mientras que Samuel y Juli han cambiado de bando. Ahora presumen de su amor por el Hércules igual que antes lo hacían con el Elche.

Aquella decisión propició un giro en el rumbo en el Elche. La llegada de Bordalás activó el chip ganador de una entidad que se había malacostumbrado a conformarse con la permanencia en Segunda División durante los años precedentes. El técnico alicantino encontró en el club franjiverde la horma de su zapato y relanzó definitivamente su carrera profesional. Ahora es uno de los entrenadores de moda en el fútbol español. Tiene al Getafe a las puertas de Europa y parece que ha llegado a la elite para quedarse. Pepe salió del Hércules por la puerta de atrás, como Pacheta, y tuvo que acabar en el enemigo para encontrar el cariño, el abrigo y el reconocimiento del que ahora presume el actual técnico del Elche.

Con Bordalás, tras aquella bofetada con la mano abierta sufrido en el derbi ante el Hércules, el equipo hizo una temporada espectacular y se clasificó sexto. Llenó el Martínez Valero frente al Villarreal B y solo algún resbalón inesperado le apeó de la lucha final por el éxito de un ascenso que sí disfrutó el Hércules. Aquello cambió la historia reciente. Los alicantinos hicieron un equipazo para jugar en Primera División (Trezeguet, Valdez, Drenthe, Tiago…) y se ahogaron de éxito. Descendieron al primer año y acabaron en Segunda División B tres años después. Ahí siguen, después de cuatro temporadas consecutivas. Solo en una fueron líderes, con Pacheta, y solo en una se quedaron a las puertas del ascenso, con Claudio. La vida.

El derbi de vuelta de aquella temporada terminó con victoria del Elche, por 2-0, con unos 8.000 herculanos en el anillo superior. Este domingo apenas serán un par de centenares de incondicionales. Máximo respeto para ellos. Fernando Usero y Jorge Molina, a quien Bordalás cuidó en secreto para reaparecer en la cita señalada, provocaron el delirio en el Martínez Valero. Por allí andaba un chico llamado Wakaso. Pagaría por verle de nuevo de blanco y verde haciendo kilómetros en un partido de alta tensión como este. Qué recuerdos.

El caso es que en un derbi se juegan mucho más que tres puntos. Por ejemplo, nadie olvidará en Elche a Noel Williams por haber marcado aquel gol que dio la victoria en el Rico Pérez. O que Paquito recogió del césped del Martínez Valero una lata de cerveza lanzada desde la grada para darle un trago antes de devolverla al suelo. Son imágenes para siempre que se graban con la tinta de la rivalidad y que siempre van a sobrevivir al paso de los años, por mucho tiempo que pase.

Ahora de lo que deben tratar Elche y Hércules es de aprovechar este encuentro para marcar un punto de inflexión en sus trayectorias. Los ilicitanos han ido de mal en peor desde que se cayeron de Primera. La llegada de Pacheta, hace dos meses, ha supuesto un halo de esperanza. La inyección de moral que supondría vencer en este partido daría alas de cara al playoff. También podría suceder al contrario, pero mejor no pensarlo. Y el Hércules necesita cambiar su destino. No va a llegar a la promoción. Y puede que ni a la Copa. Pero pase lo que pase en este partido debe afrontarlo como punto de apoyo para impulsarse hacia el futuro sin los errores del pasado más reciente.

Un derbi es un derbi. Veremos qué herencia nos deja el de este año, aunque ojalá cambie esta historia del presente y nos devuelva un derbi de Primera División. Algo que, por cierto, yo ya no recuerdo.

DAVID ESTEVE | El día que Molina silenció a 8.000 herculanos

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Seguro que se han dado mil derbis más interesantes y emocionantes que el de aquel 7 de marzo de 2010. Sin embargo, ese clásico lo tengo grabado a fuego por todo lo que se dio en la grada y fuera de ella. Fue una matinal y el Martínez Valero presentó una espectacular entrada, pero la fiesta, en aquella temporada, era blanquiazul.

El Hércules llegó líder a Elche. Intratable, con la directa puesta hacia Primera. Se tocó la gloria en junio, pero hubo que sufrir hasta el final por una crisis galopante que curiosamente arrancó ante el Elche. Tras caer 2-0, el Hércules se hundió y sólo fue capaz de sumar un punto de 18 en los siguientes seis partidos. Por poco se le escapó su sueño.

Aquel derbi fue el de la invasión herculana. Seguro que se acuerdan cuando 8.000 herculanos tomaron casi todo el Anillo Superior del Martínez Valero. Fue el desplazamiento más importante que se ha realizado en los últimos tiempos. La caravana de autobuses de aficionados fue eterna. Uno, dos, tres… Y así hasta casi 80 autocares desembarcaron en el Martínez Valero.

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 Todo pintaba de color de rosa para el Hércules, pero Esteban Vigo no contaba con el estratega Bordalás. El técnico del Elche, especialista en inyectar un plus en esos partidos, ocultó la lesión de Jorge Molina hasta casi el calentamiento. El alcoyano, que aquel curso acabó Pichichi de Segunda con 26 goles, llegó tocado al derbi. Hasta Bordalás lo descartó en la previa. El técnico alicantino trató el tema con sigilo, no dio ninguna pista y alertó a su plantilla que no abriese la boca. Al final, Molina saltó a calentar y al Hércules le entró el pánico con su presencia en el once. El partido no había arrancado y Bordalás ya ganaba 1-0.

El conjunto del Boquerón entró con miedo al partido. Le pasó factura la responsabilidad de tener 8.000 almas en el cielo de Elche. El Hércules fue una caricatura y Usero marcó el primero. Antes del descanso, Molina, el héroe silencioso, anotó el segundo y mandó a la lona al Hércules y a todo el Anillo Superior. Bordalás había ganado el derbi gracias a su jugada maestra de ajedrez. Los 8.000 herculanos se volvieron para Alicante decepcionados y con una herida que costó cicatrizar.

David Esteve es periodista en el diario AS y en Onda Cero Alicante

NOÉ GOMIS | Los ‘gorilas’ en el Rico Pérez

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Cuando en mi caso hago una vuelta al pasado, sin lugar a dudas, uno de los mayores placeres que me ha podido dar la profesión de contador de noticias deportivas, principalmente en el extinto diario La Verdad, es haber asistido en directo a unos cuantos derbis de máxima rivalidad entre Elche y Hércules.

No era una semana más, sino esa semana especial, de motivación extra con los compañeros de Alicante, de cara a presentar a nuestros lectores ese duelo por antonomasia, en el que siempre estaba en juego la supremacía del fútbol en la provincia de Alicante.

Quizás mi primer derbi se lo debo agradecer a mi maestro, compañero y creo que amigo Juan Carlos Romero Centurión, el hijo del mítico Ángel Romero. Corría el año 1997. Sí, por fin el Elche había escapado del pozo de Segunda B. Era la puesta en escena del equipo de Ciriaco Cano, quien obró el milagro del ascenso, en Alicante.

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Si ya de por si fue un suplicio recoger las acreditaciones para ese partido, el bueno de Romero no sé si por discreción o por alguno de los múltiples presentimientos que tenía cuando jugaba su Elche, decidió que nuestro sitio en la grada estaba en un pequeño palco acristalado en tribuna.

Todo bien hasta que comenzó la fiesta. La fiesta que la Peña Los Gorilas nos organizó durante los 90 minutos del partido. Como si estuviéramos enjaulados, los golpes a nuestra cristalera fueron constantes. Menudo sonido ambiente que nos dieron los buenos de esa peña, que se dieron cuenta enseguida de que éramos dos infiltrados del Elche.

Creo recordar que el Elche perdió ese partido por 2-1. Un error garrafal de la defensa en una salida de una falta provocó que el Rico Pérez temblara como un terremoto. Esa era la presión de un derbi. También, casi como una costumbre, el derbi se jugaba entre los compañeros de prensa antes, durante y después del partido. Y en sala de prensa, cuando el maestro Gambín tomaba el micrófono inalámbrico para dar su bendición al encuentro, sólo tocaba asentir con la cabeza y escuchar con atención sus reflexiones.

Sus endiabladas preguntas y enganchones con Manolo Jimenez, por ejemplo, eran antológicos. Pero, para rematar, si de algo se puede presumir de la fiesta del fútbol provincial, es que los derbis siempre han sido de tensión y rivalidad. Y poco más. Afortunadamente, el fútbol y el resultado de cada partido ha estado por encima de todo en esas semanas que siempre suelen ser especiales para los aficionados de ambos equipos, a pesar de la actual situación deportiva.

Crónica del derbi de Noé Gomis en Mundo Deportivo:

JUANFRAN MILLÁN | Un derbi y muchas historias

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Tuve que esperar a finales de 2005 para vivir mi primer derbi como periodista profesional. No podré olvidar jamás la llegada del autobús del Hércules al estadio Martínez Valero. Moisés era el hombre más buscado. El sevillano bajó el último y provocó una de las broncas más impactantes que recuerdo en estos duelos. Todavía tengo fresca la imagen de una camiseta en llamas volando. Había vivido algunos derbis en la infancia, pero desde ese momento supe que estábamos ante un partido especial, una cita de máxima rivalidad que había que jugar con enorme pasión.

Otro de los momentos o de las imágenes que se me quedaron grabadas de los clásicos fue aquella interminable caravana de 72 autocares por la autovía en 2010, año del ascenso del Hércules a Primera División. Jamás se ha producido un desplazamiento tan numeroso de seguidores blanquiazules. 8.000 aficionados llenaron gran parte del anillo del Martínez Valero. Aquel partido fue un fiel reflejo de lo que vendría después. El Elche ganó 2-0 en el comienzo de una buena etapa de Bordalás y el Hércules se atascaría hasta poner en peligro el salto de categoría, que luego conseguiría en extrañas circunstancias.

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En mi memoria también quedará un Hércules-Elche de 2011. Alguno dirá, “pero si ese año no pasaron grandes cosas”. No a nivel futbolístico, pero sí fue un año difícil para las radios. En pleno conflicto con la Liga de Fútbol Profesional para el acceso a los campos de fútbol, recuerdo que pedimos permiso a la Casa Sacerdotal, que tiene su sede a escasos metros del Rico Pérez, y pudimos narrar el partido desde su terraza. Fue una manera muy curiosa de vivir un clásico de rivalidad. Por cierto, ganó el Elche por 1-2 con tantos de Bille y Edu Albacar.

Y en cuanto a un partido que me llamara la atención. En general no recuerdo grandes episodios futbolísticos entre ambos equipos. Probablemente, me quede con un duelo en el Rico Pérez en 2009 con un ‘hat trick’ de Delibasic. Uno de los relatos radiofónicos que a día de hoy muchos oyentes todavía me recuerdan. El de este domingo será difícil de narrar para COPE Alicante, un duelo sin alicientes para el Hércules. Un justo castigo para el vestuario después de su pésima temporada.

Juanfran Millán es periodista en COPE Alicante (89.6 FM)

PEPE MORAGO | Victoria en el derbi a las puertas de Primera

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El domingo 17 de abril de 1988 amaneció en Elche soleado y radiante. Un día perfecto para cubrir la información de mi primer derbi como informador profesional. Sentía una emoción inenarrable. Mi madre, Joaquina, me pidió que bajara a la Churrería del Barrio de San Antón. Un buen desayuno con mis hermanos, Juan y Alicia, y mis padres.

El Elche C.F.-Hércules llegaba en un momento radicalmente distinto para ambos. El inolvidable Felipe Mesones dirigía a un Elche espléndido que iba como un cohete hacia Primera División, mientras que el conjunto herculano lo entrenaba Benito Joanet, un hombre de la casa, que intentaba evitar el desastre del descenso a Segunda B.

Tenía un sentimiento extraño. Poco tiempo atrás vivía esos partidos con la tranquilidad de un aficionado sin otra responsabilidad que comportarme con educación en el estadio, respetar a todos, no insultar al árbitro, ayudar a las personas mayores a llegar a su butaca. En fin, tratar a todos los que tuviera a mi alrededor como un franjiverde de corazón que tenía que dar ejemplo. Así lo sentía.

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Además, recuerdo con cariño que durante unas temporadas trabajé en el Martínez Valero vendiendo bebidas por la grada con Manuel y Dionisio, que era como un padre para mí, y con su hijo Cosme Abellán, uno de mis grandes amigos de siempre. Recuerdo esto con una enorme emoción. Podía ver el partido sin pagar y encima me pagaban un dinero para ayudar en mi casa.

Y el Elche C.F. del genial Mesones me dio la primera gran alegría de mis 30 años como obrero de la información. Aquel magnífico Elche de los Miguel, Puente, Benito Sánchez, Cepeda, Robi, Javi, Juan Cartagena, Pedro Pablo, Del Barrio, Bracum, Sixto, Claudio, Javi Company o Escobar, que llegó cedido del Cádiz, o el ex del Real Madrid Isidro y el argentino Rodríguez.

El Elche, el equipo que viste la equipación más hermosa del fútbol nacional con esa franja verde tan bonita, venció 3-1 aquella tarde con dos goles del talentoso Claudio Barragán y otro de falta que firmó Escobar. El tanto del Hércules lo anotó Corchado. ¡Qué bonito estaba el estadio de mi equipo, el fervor de nuestra afición, esa fidelidad conmovedora, ese orgullo de ser del Elche!

Una crónica redonda. Victoria en el clásico del fútbol provincial y a las puertas de Primera División. Porque el Elche C.F. no tiene que envidiar nada a ningún otro club de la máxima categoría. Siempre será un grande y su historia es la más bella y romántica del fútbol español. Vivamos otro derbi. Y esta vez a las puertas del retorno a Segunda División.

Crónica del derbi de Pepe Morago en Mundo Deportivo:

Pepe Morago dirige “SER Deportivos”, de lunes a viernes (15:20 – 16:00) en Radio Elche Cadena SER (99.1 FM)