Es una realidad: mientras los equipos de la zona baja aprietan el acelerador, el Elche se ha quedado atascado. No gana desde diciembre y solo ha sumado dos puntos de los últimos doce, una dinámica que ha encendido todas las alarmas. En apenas un mes, el colchón de seguridad se ha reducido de forma preocupante y el descenso ya se siente demasiado cerca para el conjunto de Eder Sarabia.
La necesidad de puntos contrasta con un calendario nada amable. El primer reto será la visita del FC Barcelona, un partido sin margen de error si se quiere sacar algo positivo. Después llegará un desplazamiento exigente a San Sebastián para medirse a una Real Sociedad en plena forma. Esta serie de duelos de máxima dificultad se cerrará en el Martínez Valero ante Osasuna, un rival incómodo que castiga cualquier falta de intensidad.
Rivales directos como Osasuna, Girona y Deportivo Alavés han logrado sumar puntos clave que los han colocado en una situación muy similar a la del Elche. Otros, como el Valencia, con apenas dos victorias, se han acercado peligrosamente y ya se sitúan a solo un punto del equipo de Sarabia. La zona baja se aprieta jornada tras jornada y cualquier tropiezo empieza a tener consecuencias inmediatas. Por su parte, el Mallorca, que actualmente marca el descenso, cuenta con 21 puntos y ha sumado cuatro de los últimos quince posibles. Estos números permiten al conjunto franjiverde conservar todavía un ligero margen de maniobra, aunque cada vez más frágil.
Ante este panorama, el Elche necesita algo más que buen fútbol: hace falta fortaleza mental. Mejorar como visitante será clave para mantener vivas las opciones de permanencia. El fútbol, además, deja espacio para lo inesperado, y a veces una victoria ante un gigante lo cambia todo. El choque ante el Barcelona puede ser ese punto de inflexión para transformar el miedo en ambición y demostrar que este equipo tiene argumentos para seguir en la élite.












