El Elche ha encontrado en el Martínez Valero su principal argumento para seguir con vida en la lucha por la permanencia. El conjunto franjiverde se ha convertido, con diferencia, en el equipo más casero de la categoría, un dato que refleja su capacidad competitiva ante su afición. No en vano, los ilicitanos han sumado 31 de los 35 puntos que acumulan esta temporada como locales, lo que supone el porcentaje más alto de toda la Liga en cuanto a rendimiento en casa.
Aunque ese registro le sitúa como el quinto mejor local del campeonato, el valor real reside en la dependencia positiva que el equipo ha generado en su estadio. Prácticamente todo su colchón de puntos se ha construido en el Martínez Valero, donde el equipo dirigido por Eder Sarabia ha sabido imponer un estilo sólido, competitivo y eficaz, útil para sumar puntos. La comunión con la grada ha sido clave para transformar cada partido en casa en una oportunidad real de sumar.
Además, el momento actual refuerza esa tendencia. El Elche llega lanzado tras encadenar tres victorias consecutivas en su feudo frente a rivales de peso como el RCD Mallorca, el Valencia CF y el Atlético de Madrid. Estos triunfos no solo han elevado la confianza del grupo, sino que también han permitido recortar distancias en la clasificación y alimentar la ilusión de una permanencia que hace poco parecía mucho más complicada. El equipo ha logrado equilibrar solidez defensiva y eficacia ofensiva, dos factores determinantes en este tramo final.
La asignatura pendiente
Con solo dos encuentros por disputar en el casa (ante el Deportivo Alavés y el Getafe CF), el Martínez Valero volverá a ser decisivo. Ambos duelos se presentan como auténticas finales para un Elche que, eso sí, mantiene su gran asignatura pendiente lejos de su estadio, donde aún no ha conseguido ganar. La próxima oportunidad llegará este domingo ante el Real Oviedo, en el Estadio Carlos Tartiere, un escenario exigente en el que los franjiverdes buscarán trasladar su fortaleza como locales y dar un paso clave hacia la salvación ante un rival directo.












