Un 0-1 que no alcanzó para cerrar el partido
El guion arrancó favorable. Álvaro Rodríguez aprovechó un balón suelto para firmar el 0-1 en el minuto 11 y, durante el primer tiempo, el Elche controló el ritmo con posesiones largas y un Levante muy dubitativo. El partido, sin embargo, quedó abierto mucho tiempo. Sarabia reconoció que su equipo “se conformó”, algo que en las apuestas deportivas se paga caro, y no fue capaz de hacer con balón varias de las cosas que venían preparadas, algo que en Primera suele pagarse.
Tras el descanso, el escenario cambió. El Levante empató pronto por medio de Pablo Martínez (49 minutos) y, con la presión alta y el empuje del estadio, empezó a llevar el encuentro a un terreno de segundas jugadas y balón parado. El 2-1 llegó precisamente así: una falta botada por Martínez y Dela remata de cabeza en el 67’. A partir de ahí, el Elche perdió claridad, acumuló errores de concentración y sufrió cada vez que el partido se detuvo cerca de su área.
El epílogo fue una montaña rusa. En el 92’, Adam Boayar empató con un golazo de chilena que encendió el banquillo visitante y dejó una nota de futuro: la jugada contó con el debutante Álex Sánchez, de 19 años. Pero el fútbol no concede treguas. En el 95’ Alan Matturro remató un córner y selló el 3-2 definitivo, la primera victoria del Levante en casa esta temporada.
“Recuperar la esencia” para salir del bloqueo
Sarabia explicó que el partido se les llenó de decisiones torpes: pérdidas de balón que “generaron falta de confianza”, una “falta absurda” en la acción del 2-1 y una lectura emocional que fue encogiendo al equipo. Su diagnóstico fue muy directo: “Fallamos muchísimos pases fáciles… tendrá que ver con la ansiedad de tener que ganar fuera. Hubo muchas cosas mentales que nos limitaron”.
El técnico insistió en que el remedio no pasa por mirar la clasificación con miedo ni por alimentar la estadística de salidas. “Si pensamos en la psicosis de que no ganamos y en la clasificación, nos equivocamos, subrayó, antes de fijar dos objetivos: trabajar con semanas “limpias” y volver a una identidad que, a su juicio, les llevó hasta Primera y a principio de año a tantear los puestos para entrar en las apuestas Champions. También dejó un aviso táctico: evitar faltas laterales y córners innecesarios cuando el rival domina por arriba. “Si llevamos el partido a esas cosas, perderemos. Si lo llevamos donde nos interesa, recuperaremos esas sensaciones.
La derrota en Orriols deja una herida evidente, pero también una advertencia útil. En la élite, un tramo de dudas y una mala marca pueden borrar noventa minutos. Sarabia, eso sí, se agarró a señales: el gol de Boayar, el estreno de Álex y la convicción de que el primer triunfo fuera llegará si el equipo mejora, sin traicionar su manera de jugar y sosteniendo la valentía.












