El filial del Elche atraviesa su mejor momento de la temporada y comienza a creer en la permanencia. El Ilicitano encadena ya ocho jornadas consecutivas sin conocer la derrota y se ha colocado a tan solo un punto de salir de los puestos de descenso en el Grupo V de Segunda RFEF, una situación impensable hace apenas unas semanas.

No está siendo, ni mucho menos, una temporada sencilla para el conjunto franjiverde. El inicio de curso fue muy complicado: tras las primeras 13 jornadas, el equipo apenas había sumado 11 puntos, una dinámica muy preocupante que lo situó en la zona roja de la clasificación y a seis puntos de la salvación. Las dudas y la falta de resultados parecían condenar al filial ilicitano a una lucha agónica desde muy pronto.

Sin embargo, a partir de esa decimotercera jornada, el equipo dirigido por Carlos Cuéllar experimentó un cambio radical. El Ilicitano ha logrado tres victorias y cinco empates desde entonces, una racha positiva que se ha traducido en 14 puntos y en una clara mejoría tanto en resultados como en sensaciones. El conjunto franjiverde ha ganado solidez defensiva, ha competido mejor los partidos y ha mostrado una mayor personalidad en momentos clave.

La última muestra de esta evolución llegó el pasado domingo con una importante victoria por 2-0 ante el Real Madrid C, un rival directo en la lucha por la permanencia. Este triunfo permite al Ilicitano colocarse a solo un punto de la zona tranquila, que actualmente marca el Navalcarnero con 26 puntos, y refuerza la confianza de un vestuario que empieza a creer en la remontada.

En esta reacción han sido claves varios nombres propios. Los minutos y el protagonismo de Ali Houary y Adam Boayar han aportado frescura, desequilibrio y calidad al equipo, ayudando a mejorar el rendimiento colectivo y a sumar puntos en encuentros muy exigentes. La mezcla de juventud y compromiso está dando sus frutos en un tramo decisivo del campeonato.

El próximo reto no será sencillo. En la siguiente jornada, el Ilicitano deberá desplazarse a San Sebastián de los Reyes para medirse a la UD Sanse, actual segundo clasificado del grupo. Una prueba de máxima exigencia que servirá para medir hasta dónde puede llegar esta reacción y si el filial franjiverde es capaz de prolongar su buena dinámica frente a uno de los equipos más fuertes de la categoría.

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