La cantera del Elche sigue demostrando que es uno de los motores de esperanza para la entidad en este tramo de la temporada tan complicado. En el reciente duelo frente al Levante, el joven Adam Boayar protagonizó una de esas acciones que quedan grabadas en la retina de los aficionados durante mucho tiempo. En un escenario de máxima exigencia, el atacante no solo demostró personalidad, sino que certificó su calidad técnica al firmar su primer gol en Primera División mediante una chilena que entrará sin lugar a dudas entre uno de los goles de la temporada en la categoría.
El reloj marcaba el minuto 92 cuando el Ciutat de València enmudeció ante la ejecución del delantero franjiverde. La jugada nació de un centro lateral, que Alex Sánchez, hijo de Míchel, dejó de cara para el delantero. El joven centrocampista, un canterano recién llegado al Elche, redondeó una tarde inolvidable a nivel personal al debutar oficialmente ante el conjunto granota. Su dejada encontró a Adam, quien, sin pensarlo dos veces, se suspendió en el aire para batir a Ryan con una chilena impecable.
A pesar de la espectacularidad de la acción, el fútbol mostró su cara más amarga para el conjunto franjiverde. La genialidad de Adam Boayar en el descuento no sirvió para dar puntos al Elche, que acabó cediendo ante la efectividad de un Levante más sólido durante los noventa minutos. El pitido final dejó una sensación agridulce en la expedición visitante: la frustración por la derrota en el marcador global contrastaba con el orgullo de haber presenciado el golazo del joven franjiverde.
Este encuentro ha servido para confirmar que los canteranos están entrando con fuerza en el primer equipo. La apuesta por el talento de la casa está dejando de ser una necesidad para convertirse en una realidad competitiva. Jugadores como Adam Boayar y Alex Sánchez no solo aportan frescura y descaro, sino que están empezando a asumir galones en tramos decisivos de los partidos. La jerarquía mostrada por ambos debutantes invita al optimismo dentro de la estructura deportiva del club, reforzando la idea de que el futuro de la entidad reside en su base.












