Vicente Iborra, la retaguardia de la época dorada

Charly Sogorb | 11/06/2013 07:00 @CharlySogorb

El defensa llegó en la época de los 60 para ayudar al Elche en su segunda temporada en Primera División.

Vicente Iborra Richart es un nombre ligado a la historia franjiverde, protagonista indiscutible de la década de oro del Elche en los años sesenta. Llegó al entonces estadio de Altabix en 1960, para ayudar al Elche en su segunda temporada en la Historia de Primera División. Con 28 años aterrizó para vestir la camiseta del Elche tras años de experiencia en el Olímpic de su Xàtiva natal y el Catarroja, su buen hacer como ariete y jugador comodín le valió para llegar al Mestalla, el filial valencianista.

En 1957 irrumpió en el primer equipo del Valencia a las órdenes de Luis Miro, con 9 goles en 14 partidos brilló lo suficiente como para quedarse en la próxima campaña. Las lesiones no permitieron su progresión y su participación descendió considerablemente y apenas disputó un par de encuentros. Iborra cruzó España hasta Asturias y en Gijón marcó 5 goles más en 28 partidos, el descenso y las frías temperaturas asturianas le hicieron volver a la costa levantina, aunque bajó un par de kilómetros hasta la sureña Elche.

El club franjiverde había logrado un ascenso meteórico con César Rodríguez en el banquillo y el leonés consiguió culminar el sueño de Primera con la permanencia, en ese verano de 1960 abandonó Altabix y puso rumbo a Zaragoza. Vicente Iborra desembarcaba en un Elche que tenía por delante su mejor década desde la fundación en los años veinte. Mucho iban a cambiar las cosas, para Iborra y para el Elche.

Fue una década de cambios, el Elche tuvo varios cambios de entrenador, aunque poco a poco se asentaba como un coco de la categoría a mitad de camino entre la modesta cenicienta y la cada vez menos sorpresa. Esquitino Sempere también cedió la presidencia a Martínez Valero. Y Vicente Iborra, que llegó como delantero centro y firmó cuatro goles en su primera campaña, fue retrasando cada vez más su posición conforme iban pasando los años hasta la defensa; retrasaba su posición a medida que aumentaba su leyenda.

El setabense fue el líder de una zaga donde también figuraban Canós y Ballester. Entre su llegada y su retirada, tuvo tiempo de disputar una final de Copa del Generalísimo contra el Ahtletic Club, que el Elche perdió, en 1969. Desde su hola hasta su adiós hubo 305 partidos y 12 goles, uno de ellos figura con el honor de ser el número 300 del Elche en Primera División en un derbi contra el Hércules que acabó 4-0.

Su último servicio llegó en la última temporada, la 70-71. En la campaña anterior apuntó su retirada pero el club logró que reconsiderara la oferta. Se podría haber retirado en Primera División, pero aceptó seguir jugando y se retiró con 39 años. Vicente Iborra y Díez Iborra, que había sido asistente del destituido Bumbel, se hicieron cargo del equipo y el Elche acabó descendiendo a Segunda División cerrando una época dorada en Primera División con Vicente Iborra como uno de los grandes estandartes.

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