La ‘vendetta’ de Vicente

Hace diez meses, Vicente Parras cumplía un sueño profesional y personal: entrenar al Elche. La situación no era la idónea, pero ello no le impidió aceptar el reto de tratar de evitar el descenso a Segunda División B del club de su corazón.

La experiencia en el banquillo ilicitano fue dura. Seis partidos, un empate y cinco derrotas que sirvieron para corroborar la caída al infierno de la categoría de bronce del Elche. Los malos resultados impidieron cualquier posibilidad de renovación y Parras quedó en una especie de limbo en el club, ya que la llegada de Vicente Mir le relegó no al puesto de segundo entrenador sino al de miembro del staff técnico.

Entonces llegó el Ontinyent, casi sobre la bocina por la dimisión de su técnico. Parras aceptó otro reto complicado. Dejó la labor de ojeador y se colocó los galones de general en un proyecto discreto y elaborado en muy poco tiempo. A falta todavía de 11 jornadas para concluir la Liga, el trabajo de Parras en Ontinyent se puede calificar como sobresaliente, al tener al equipo en la pelea por el playoff. Entrar en ese sueño sería ya de matrícula de honor.

Su Ontinyent, mejor

Parras tendría marcado en rojo el doble enfrentamiento contra el Elche en su calendario. Y ha demostrado que es un entrenador a tener en cuenta de cara al futuro. Su Ontinyent ha sido superior al Elche en los dos partidos, tanto en el Martínez Valero como en El Clariano. El técnico ilicitano superó tácticamente en su día a Mir y ha hecho lo mismo con Josico. Ambos encuentros se jugaron como quiso él.

En la primera vuelta, un polémico penalti en el minuto 94 le dejó sin botín. El fútbol a veces tiene memoria y casi siempre te suele dar lo que antes te ha quitado. Así ocurrió en Ontinyent, con un gol en el minuto 92 que desató la euforia en Parras, jugadores y afición. Una vendetta que Vicente se ha servido en plato frío, para quienes ponían en duda sus cualidades como técnico.

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