Un líder de cabo a rabo, el Bosón de Higgs y el baile de fichajes

 

Óscar Gomez “Pedja” | 30/05/2013 00:37 @pedjafranjiverd

Como hemos oído por activa y por pasiva esta última semana, el record del Elche de liderar el campeonato desde el principio hasta el final solo se podrá igualar pero nunca superar. Y es que lo podemos decir bien alto y bien orgullosos, nuestro equipo ha sido un líder absoluto, un líder de cabo a rabo, desde la primera a la última jornada. Hemos vuelto tarde pero hemos vuelto a lo grande. Como se suele decir popularmente, “el que venga detrás que arreé”. Es cierto que te tiene que acompañar la suerte en las primeras jornadas para ser líder, pero una vez superado ese primer tramo del campeonato, nuestro equipo ha sabido aguantar la presión y solventar los problemas y los baches que le iban llegando. La colosal primera vuelta, con record de puntaje incluido, nos sirvió de colchón para compensar una segunda vuelta más discreta, en la que hubiéramos quedado en 7º posición. Además, más meritoria es la consecución del liderato cuando vemos que hemos sido el 12º equipo en goles a favor, lo que deja bien a las claras el gran trabajo de Escribá, convirtiendo al equipo en prácticamente invulnerable, siendo el menos goleado con muchísima diferencia con respecto al segundo.

Y finalmente, después de varias semanas de suspense, hubo fumata, blanca y verde en este caso, y se confirmó de manera oficial la renovación por 2 temporadas de Fran Escribá. Ya podemos gritar aquello de “Habemus mister”. Gran noticia, sin duda. Es nuestra piedra angular en Primera, nuestro crack, es el Bosón de Higgs ilicitano, que así como la famosa partícula física es elemental y clave en el mecanismo que origina la masa en el universo, para nosotros Escribá lo es de cara a originar un proyecto ambicioso en nuestra vuelta a la élite. Es cierto que muchas veces la euforia y la consecución de grandes logros hacen que todo lo veamos bueno y bonito. Pero en el caso de Escribá, detrás del éxito deportivo, hay mucho más. Hay un entrenador sensato, trabajador, humilde y tranquilo. Hay una persona atenta y muy amable. Hay un profesional que gusta de hablar abiertamente de fútbol, que domina la dialéctica como pocos y que es un experto en gestionar vestuarios. ¡¡Joder, si es que es hasta guapo y viste bien!! Disfrutemos de su presencia porque dentro de poco estará entrenando a grandes equipos nacionales o europeos. Al tiempo. Además, esta semana, y creo que con razón, ha sacado a relucir su cara menos amable, su cara B, atizándole a base de bien a Bordalás por usar el nombre del Elche tras la derrota de su equipo en casa frente al Villarreal. Puede sonar a excesiva la respuesta, más en el tono que en las formas, pero también es verdad que la mala leche del entrenador alicantino era evidente al sacar el nombre del Elche, pudiendo haber puesto cualquier otro ejemplo. Un gran entrenador también tiene que ser contundente de vez en cuando y Escribá en este caso lo ha sido.

Confirmado el entrenador, ahora comienza la salsa de la primavera-verano, el run-run, el cotilleo, los soplos, el baile de fichajes. Y después de 25 años, a nuestro nivel, eso sí, estamos metidos en el mercadeo de la Primera División. Unos ya han fichado a Neymar, otros planean las incorporaciones de Bale o Isco, el Betis, billetes del monopoli en mano, “haciendo un Molina”, comienza a fichar de 3 en 3. Nosotros de momento estamos centrados en las renovaciones. Considero vital que el equipo mantenga el espíritu y la inercia positiva de este año, y para eso hay que mantener gran parte de la estructura del grupo, independientemente de que alguno de los jugadores puedan no tener un nivel aparentemente suficiente para la liga de las estrellas. Estoy totalmente de acuerdo en la continuidad de Generelo y Mantecón. Creo que a veces es preferible renunciar a la calidad por mor de otro tipo de cualidades, en los últimos tiempos nada ponderadas y/o valoradas, como pueden ser la motivación y la ilusión. No hay que desdeñar el hecho de que para ciertos fichajes de relumbrón el jugar con el Elche en primera, o simplemente el jugar en la máxima categoría no les va a suponer nada especial. Y con este tipo de condicionantes también hay que contar. Evidentemente, habrá que aplicar este criterio a la hora de las renovaciones con cuentagotas y de manera razonada, sin caer en el sentimentalismo. Por ello, los 7-8 incorporaciones que hagamos tienen que venir avaladas, no ya por una gran calidad, que también, sino sobre todo por un rendimiento y una solvencia fuera de toda duda. Si hacemos experimentos con gaseosa lo pasaremos mal. Si nos echamos en brazos únicamente de la calidad y despreciamos la facilidad de adaptación, las cualidades humanas o la ilusión, estaremos igualmente perdidos. Pero confío plenamente en el buen criterio de Escribá, que tendrá voz y voto en la confección de la plantilla, aspecto éste clave en su renovación.

Sr. Escribá, como se decía antiguamente, “póngame a los pies de su señora”.

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