Un legado inmortal

Charly Sogorb | 12/03/2013 07:00 @CharlySogorb

Antón Fivébr desembarcó en 1927 en Elche y en apenas un año dejó un símbolo que aún continúa: la franja verde estampada sobre la camiseta blanca. 1923 fue un año importante para la entidad ilicitana. Dos hechos en ciudades diferentes eran el precedente de lo que hoy se conoce como el club franjiverde. Valencia y Elche eran los escenarios de la historia.

En la sede de la pirotécnica de Vicente Albarracín se reunían los dirigentes de algunos clubes ilicitanos ya existentes en la ciudad con la intención de crear uno nuevo, más fuerte, para dotar de representación deportiva a toda la ciudad bajo una misma heráldica. Bajo el anglófono Elche Football Club nacía la entidad que este año cumple su 90 aniversario. Por otra parte, a unas horas de distancia, el Valencia contrataba al primer entrenador de su historia. Desde que se fundó en 1909 no habían contado con esa figura, los jugadores se autogestionaban. El elegido aún sigue siendo hoy el entrenador que más temporadas ha dirigido al equipo valencianista en varias etapas, en una de ellas llevó al club por primera vez a Primera.

Aquel preparador era checoslovaco, Antón Fivébr. Tras una carrera de jugador en Europa del Este, comenzó a entrenar en Italia con el Brescia. Dos temporadas después llegaba su fichaje con el Valencia mientras se fundaba el Elche, al que llegó en 1927. En Elche no consiguió ningún título pero sí dejó una impronta inolvidable, al margen de ser el primer entrenador extranjero del club.

En la única temporada en la que permaneció en Altabix, el entonces estadio del club, le cambió la camiseta al club. Cuando Fivébr llegó a Elche la camiseta era blanca, como un gran número de equipos por ser más barato, una simple camiseta blanca. El checoslovaco le dio color a la indumentaria con una franja verde que se convirtió en símbolo de toda una afición. Similar a la del Brescia, aunque en lugar de dibujar un vértice desde de los hombros hasta la cintura, la nueva camiseta del Elche lucía una mancha verde a la altura del pecho.

En 1928 abandona el club, aunque permanecerá para siempre su legado. El club abandona la Federación Valenciana y se inscribe en la Murciana, el Hércules siguió el camino poco después. Y aunque en la primera edición de la Liga de Fútbol no participó, en 1929 fue inscrito en la Tercera División. Seis años después lograría el primer ascenso a Segunda.

Compartir esta entrada: