Más que nunca

Un Elche con el amor propio herido necesita que la afición aparte las quejas hacia el club para empujar al equipo en un momento de la temporada que puede ser peligroso.

“Ahora es cuando tenemos que estar más unidos que nunca, confiad en el equipo porque esto va a ser muy largo y necesitamos a todo el mundo”, escribía Edu Albacar poco después de la derrota del viernes en Pamplona describiendo en menos de 140 caracteres la vital unión con la hinchada que precisa un equipo mermado en lo anímico.

Los resultados deportivos han echado gasolina sobre un incendio prendido por la disconformidad del entorno hacia la planificación de la plantilla en verano y por los precios de las entradas para el próximo partido en casa frente al Real Madrid, pero como lucía una pancarta en El Sadar que el propio Fran Escribá se encargó de destacar en la rueda de prensa posterior al choque, “Silbando no se ganan partidos”.

El Elche aún no ha tastado el sabor de la victoria en su retorno a Primera División y aunque la empresa de este miércoles ante el portentoso grupo de Ancelotti no pinta como la opción más favorable para desvirgarse, la tensión en el graderío y un cisma visible entre los estamentos de la entidad sólo puede conllevar efectos negativos en un momento peligroso de la temporada para el conjunto franjiverde.

El cuadro ilicitano está luchando por el objetivo esperado, la permanencia, y aún a día de hoy sin ni siquiera haber vencido a nadie lo tendría en el bolsillo. Esto va a ser muy largo, dijo bien Albacar, y ahora más que nunca al entorno no le queda otra que allanar el camino. Ni pitos ni flautas.

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