Un Elche blanduco, patente de corso y un escrache al consejo

Óscar Gómez ‘Pedja’ | 04/04/13 07:00 @pedjafranjiverd

OPINIÓN. Echando mano de la terminación más famosa y característica de la zona, todo acaba en -uco en Santander y alrededores, tenemos que decir sin ruborizarnos ni echarnos las manos a la cabeza que nuestro Elche, el líder destacado, el equipo de los records, fue un Elche blanduco en los Campos de Sport del Sardinero. Sí, no pasada nada por decirlo, no es pecado, estuvo blanduco, flojuco y maluco.

Y es que, como dijo el Juan de Mairena de Machado, “la verdad es la verdad, dígala Agamenón o su porquero”. Y añado yo a título personal, “y aunque la diga el puerco”.

Y es que es así, que el equipo no estuvo bien, que lleva ya algún tiempo que le cuesta horrores imponer su juego y dominar como hacía antes. Y el que diga lo contrario miente o confunde el tocino con la velocidad y el culo con las témporas.

No creo sinceramente que estemos en una crisis de juego ni de identidad ni nada que se le parezca, sino que tal vez éste no sea el mejor momento del equipo, tanto en el plano físico como anímico. El Elche no es mucho mejor que los otros equipos, no somos el Ajax de Cruyff evidentemente. Somos un muy buen equipo, bien organizado, en muy buenas manos, con buenos jugadores, que está haciendo una grandísima temporada basada, sobre todo, en su sólida defensa y en su calidad en los puestos de arriba. Pero ni bailamos a los rivales ni nos paseamos por los campos de segunda con las manos en los bolsillos y silbando. Y creo que la escasa aportación de dos jugadores tan vitales como Xumetra y Carles Gil en todo lo que va de segunda vuelta se nota, y mucho.

Dicho todo esto, la mala imagen del equipo en los últimos partidos, sobre todo fuera de casa, no es causa para negarle toda credibilidad, sino todo lo contrario. Para mí refuerza el mérito del grupo y del entrenador. El Elche es humano y falla, tiene momentos malos, tiene bajones y le cuesta conseguir los puntos. Claro que sí, como no podía ser de otra manera. Esto es la Segunda División, señores, aquí el más tonto hace relojes y te da un meneo de espanto. Los paseos militares y las burlas son en otra ventanilla, concretamente en la Primera División. Y sí, yo les llamo Primera y Segunda porque me da la gana y me apetece. Ni Liga Blablabla ni Liga Palante, que a mí no me pagan por decir el nombre del patrocinador.

Pero no nos desviemos del tema, que me enervo. Para mí el Elche se ha ganado el respeto y la confianza de todos nosotros. Y tiene margen suficiente para equivocarse. Tiene, sin duda, Patente de Corso para cometer los errores que tenga que cometer y para, perdónenme la ligereza, hacer lo que le venga en gana. Aunque parece que la memoria de algunos aficionados es efímera, que no les vale nada de lo demostrado hasta ahora y que dudan hasta del entrenador. Yo confío.

Afuera aparte, el Consejo sigue haciendo de las suyas. Envueltos en la bandera de la euforia, escondidos detrás de los resultados y del éxito deportivo, siguen tratando con desprecio al abonado, anunciando tanto acciones de obligatoria compra como packs de entradas a precio reducido, todo ello sazonado y salpimentado con la caradura, sinvergonzonería y mentiras habituales. Ya han olvidado por completo la promesa de no ofrecer más packs para respetar al abonado. Y los siguen ofreciendo. Y ya está bien de decir de que el descuento es para los abonados. Basta de tomaduras de pelo. A mí no me hace falta ningún descuento. Yo no necesito entradas. Y, como si no tuviéramos suficiente, además quieren que cada uno de los abonados “amoquinemos” 50 € en forma de acciones para pagar las deudas generadas por su nula gestión. Se creen que somos tontos y nos tratan como tal. ¿Lo próximo qué es? ¿Ponernos pinchos en las butacas?

Estamos tardando, ahora que está de moda el término con las manifestaciones de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), en hacer un Escrache al Consejo, creando la Plataforma PACO (Plataforma de Afectados por un Consejo Obsceno) y achucharlos y presionarlos hasta cuando vayan a comprar canónigos al supermercado.

A Corea mandaba yo a más de un consejero y no precisamente a Seul a bailar el Gangnam Style con Park Jae-Sang sino a Pyonyang picar piedra con el simpático Kim Jong-un. Verás que risas nos echábamos los abonados.

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