Un día perfecto

Moisés Gonzálvez | 22/05/2013 06:47 @michelangeloelx

 Los días se confunden, las horas se aplastan unas a otras, como los recuerdos, nada es lo que parece y ni siquiera sabes que jornada ha finalizado. Es la sensación que tenemos los aficionados del Elche C.F. desde la mañana que asaltamos la casa del Villarreal, hasta la noche del pasado domingo que nos retiramos a las tantas.

Dos semanas de esperanza, sueños e ilusiones, anhelando un pequeño suceso, un detalle, la guinda del pastel, para que el enorme idioma castellano pudiera definir correctamente el futuro inmediato.

Prácticamente, virtual, matemático, consumado y oficial han sido los vocablos más utilizados para acompañar a la que hace unos meses era una palabra prohibida en el entorno franjiverde, para evitar despertar a los demonios: ascenso.

Que seguidores de nuestro Elche C.F. describan el domingo 19 de Mayo, y por extensión incluimos el sábado, como el día más feliz de su vida, es la muestra de la importancia que tiene y tendrá en tiempos venideros esta histórica fecha que será recordada para siempre en el espíritu colectivo del blanco y verde.

Podemos definirlo como un día perfecto, sin concesiones ni medias tintas, el día soñado por todo aficionado. El gran desplazamiento de la marea ilicitana a Almería ya con el ascenso en la mochila, fue la apertura. Desde aquí mi mayor solidaridad y abrazo para los aficionados y sobre todo abonados que no pudieron acompañar al equipo a tierras andaluzas. La diferencia es importante y el club tiene que velar principalmente por los intereses de sus clientes, así de claro, por quién confió en el Elche el pasado verano y abonó el abono con la que está cayendo.

Con la certeza de equipo ascendido, la afición desplazada disfrutó del ambiente y el partido como nunca. Que diferencia a ver un encuentro con esa actitud en comparación a otros de esta temporada, aferrado a la butaca, cagado, con el rumor cenizo y tremendista revoloteando. Ya lo decía yo. No quieren subir.

Enorme animación, colorido y fiesta de categoría en las gradas. La derrota fue una mera anécdota para el franjiverdismo que regresaba con una sonrisa y rebosante de alegría.

Los sentimientos, los corazones latiendo a mil por hora, las emociones, el regalo que supone esta experiencia en estos tiempos difíciles, el cúmulo de vivencias durante la tarde-noche del domingo es el colofón triunfal afín a la fantástica temporada de nuestro Elche C.F., a un pueblo que se merecía una alegría futbolera de una puta vez.

Felicitar al club por la organización de los eventos llevados a cabo para homenajear a nuestros campeones. Tenía el temor que tanto acto para ese periodo de tiempo quedara muy condensado, comprimido, con retraso y cansancio. Para nada; horarios cumplidos como corresponde y una ceremonia espectacular en el estadio, nuestro coliseo, donde vibramos con nuestros jugadores y celebramos las victorias.

El personal que organizó la fiesta es la savia nueva de este club, ideas modernas y ganas de trabajar. Que tomen nota para futuros acontecimientos; cualquier tipo de actividad se puede realizar muy bien, bien, regular, mal o fatal. También sobresaliente, como fue el caso.

 

Fue un día perfecto, quién lo hubiera dicho. Rodeado de tanta gente, me sentí un poco solo. Recordando viejos tiempos, no mejores ni peores, si fatales. Ahora parecen  lejanos.

Me has hecho olvidar toda la mierda tragada. Hasta pensé que era una persona afortunada, un tipo con suerte. Algo había cambiado. Lloré y todo. Fíjate tú. Después de tantas cicatrices en el alma, derrotas que no sanan y oportunidades que nunca debimos perder.

 

Un día perfecto. Me alegra mucho haberlo pasado contigo, Elche C.F.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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