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Jonathas de Jesús desempolva un hito 40 años escondido

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El Elche sufrió el año pasado mucho en el aspecto goleador, tanto que dos jugadores compartieron el título de máximo goleador: Boakye y Coro con goles. El catalán marcó su último gol en la derrota de Mestalla en abril y no ha vuelto a marcar desde entonces en 35 partidos.

La cifra de esta temporada no es muy superior, apenas 4 goles más, pero sí ha crecido una figura goleadora en Jonathas. El delantero brasileño llegó con 15 goles en la última Serie B con la Latina y el mínimo era igualar los datos de Richmond Boakye, pero a cuatro jornadas del final ya ha doblado su cifra final y le ha sumado uno para llegar a los 11.

  • Jonathas solo ha marcado un doblete (contra Espanyol)
  • Ha repartido sus goles en diez partidos
    • en la mitad de ocasiones marcó el primer gol del Elche (Espanyol, Villarreal, Levante, Éibar, Real Sociedad y Deportivo)
    • también en cinco ocasiones fue el único goleador franjiverde (Espanyol, Valencia, Levante, Éibar y Real Sociedad)
    • solo ha malgastado un gol en una derrota (Valencia)
  • 5 goles llegaron en el primer tiempo, 6 en el segundo
  • 7 goles llegaron en el Martínez Valero, 4 lejos de Elche

40 años desde Finarolli

Los años setenta dejaron en Elche muchos goles de argentinos, uno de ellos fue el último en pasar de los diez goles en Primera: Finarolli marcó 16 goles en la 76-77, incluyendo dos hat-tricks y un doblete, y en la anterior marcó 11 con 2 dobletes. Antes de él, otro argentino encadenó dos temporadas con buenas cifras de cara a puerta: Gómez Voglino marcó 14 sin dobletes en la 74-75 y 11 en la siguiente.

A mediados de los años sesenta el Elche llegó a conseguir un Pichichi gracias a Vavá, que marcó 18 goles en la Liga 1965-1966 repitiendo solo en seis partidos; el salmantino marcó el 50% de los goles del equipo, que acabó en sexta posición. En la campaña anterior había marcado 10, con un promedio de cerca de medio gol por partido aunque hizo dos dobletes. Al Pichichi de Vavá fue seguido por una cifra menor de Lezcano, que terminó con 11 goles en la 66-67.

El paraguayo Romero fue una de las piezas claves del Elche en sus primeras temporadas en Primera División en la década de los sesenta. Fue el autor del gol 200 en Primera en un duelo contra el Real Murcia y es el jugador que más veces ha pasado de la decena de goles en la máxima categoría: 21 goles en la 60-61, 18 en la 61-62 (también en esta, Cardona hace 11), 13 en la 62-63 y 11 en la 63-64.

Cayetano Ré fue el primero que consiguió pasar de la decena en la primera temporada del Elche en Primera División, cerró la temporada con 12 goles en la 59-60.

Una semana de ventaja

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Con los deberes hechos, tras conseguir el principal objetivo de la temporada que no era otro que la permanencia en Primera División –mi enhorabuena a los jugadores y a Fran Escribá, los artífices del éxito-, el Elche, su consejo de Administración y sobre todo los responsables de la parcela deportiva no deben tardar ni un solo segundo en empezar a reforzar la plantilla franjiverde. Sobre todo porque la entidad blanquiverde tiene una semana de ventaja con respecto a otros equipos que, como el ilicitano, también preparan las redes que lanzarán al mercado de cara a la próxima campaña.

Pero mientras estos todavía no pueden asegurar a los posibles fichajes su continuidad en la máxima categoría, el Elche les garantiza ya continuar en la élite. Y eso es fundamental a la hora de fichar.

Quien más y quien menos recordará cuando los ilicitanos trataban de confeccionar sus plantillas año tras año en Segunda División. Había jugadores a los que se quería traer que apuraban hasta el último momento esperando la llamada de un Primera, antes que descender un peldaño en su carrera. Y cuando se trata de un recién ascendido, se intenta igualmente esperar por aquello de encontrar acomodo en un club con mayores aspiraciones, antes que ir a uno que puede pagar el cambio de categoría y volver a bajar.

Ahora hay que aprovechar el momento. La empresa no es complicada porque desde octubre del pasado año todo el que ha acudido a los partidos en casa y ha ido a los de fuera o los ha seguido por televisión, sabe perfectamente lo que necesita y lo que no necesita el Elche para apuntalar sólidamente el proyecto en Primera División.

Hombres de banda izquierda y de banda derecha, centrocampistas con personalidad en el campo para liderar la conducción del balón, delanteros que desequilibren…, sin olvidar lo bueno que hay, que lo hay, en el filial. Algunos han podido dar el salto al primer equipo cumpliendo como el que más, y otros han estado llamando a la puerta. No hay que desaprovechar la cosecha de este año, que ha estado a punto de disputar el ascenso a Segunda División.

Claro está, se supone que alguien debe haber estado previamente haciendo su labor, viendo desde hace semanas a ese jugador o jugadores adecuados a los que el Elche puede llegar. Ya no hay excusas que valgan. La temporada 2014-2015 ha empezado desde el mismo momento en el que el colegiado pitó el final del encuentro ante el F.C. Barcelona. Así que menos fiestas y más trabajar.

En el alambre y sin red

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Juan Carlos Romero | 29/04/2014 19:30 @jcromerocent

¿Por qué el Getafe y el Almería han sido capaces de ganar a equipos que no se jugaban nada, y el Elche no? Es la pregunta del millón tras una jornada que sirvió para empeorar la situación de los franjiverde en la clasificación, cuando todos esperábamos que íba a ser al contrario. Se jugaba en casa, con el apoyo de una afición incondicional y ante un Levante que cubrió el expediente y no inquietó a los ilicitanos. Sin embargo se llevó un punto y ahora el Elche se encuentra en el alambre y sin red. Y menos mal que el Valladolid cayó en Vigo. Tiene un partido menos, ante el Real Madrid en el Nuevo José Zorrilla, con lo que en teoría la ventaja se puede mantener. Pero de cuatro, tres encuentros los juega en casa.

La parte positiva es que ganando en Málaga y en Sevilla, cuyos equipos ya no se juegan nada, -a expensas de que ante el Barcelona se pueda dar la sorpresa-, la permanencia es un hecho.

La negativa, que no has logrado ganar a un Levante a menos de medio gas. La parte positiva es que se sigue dependiendo de sí mismo. La negativa es el problema ante el gol que tiene el equipo ilicitano.

La parte positiva es que otros equipos que parecían sentenciados, como el Rayo Vallecano, han remontado y se han salvado con solvencia. La negativa es que el juego de uno y otro no se parecen en nada.

La parte positiva es que técnico y jugadores creen en la permanencia. La negativa, que todos apostaban por ganar al Levante y pasó lo que pasó. Añadiría que, pese a la posesión, pese a las ocasiones, el Elche no apabulló al rival demostrando que se jugaba mucho más.

La parte positiva son los 36 puntos sumados hasta ahora, mérito incuestionable de los de Fran Escribá pese a los palos en las ruedas puestos por el consejo de administración que preside José Sepulcre. Porque como presidente es culpable directo de que la dirección deportiva no haya realizado correctamente su trabajo. La negativa, que esa mayor solidez en casa no ha tenido continuidad en campo contrario.

Pese a que haya quien quiera ver el vaso medio lleno o medio vacío la realidad es la que es: hay que ganar en Málaga como sea. Dejémonos de historias. No vale empatar, de la misma forma que el punto ante el Levante fue un malísimo resultado. Que no os tomen el pelo. Que si se hubiera ganado, otro triunfo en Málaga daba la permanencia y ante el Barcelona hubiera sido una fiesta. Así que, menos filosofar y más ganar. Sobre todo en Málaga.

En la mano

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Juan Carlos Romero | 23-04-2014 13:00 @jcromerocent

La semana de pasión ha comenzado ahora para el Elche. Tras dos derrotas consecutivas que a priori entraban dentro de la lógica ante Valencia y Atlético de Madrid –otra cosa es la manera en la que se produjeron-, llega uno de los encuentros que deben marcar el futuro franjiverde en Primera División, y esperemos que para bien. El definitivo, trascendental, vital… (podéis poner el adjetivo que consideréis más oportuno), choque ante el Levante.

Era lo previsible antes de afrontar las dos salidas seguidas, por lo que las cuentas siguen estando claras y además cuadran. Ganando al Levante y puntuando en Málaga una semana después, la salvación es un hecho. Y no hay que darle más vueltas. Sobre todo si tenemos en cuenta que los que vienen por detrás, principalmente Getafe y Almería, desaprovecharon sus oportunidades de meter mayor presión a los franjiverde. El Elche sigue teniéndolo en la mano siempre que haga sus deberes, porque además de los tres y cinco puntos de ventaja que tiene respectivamente, cuenta con el gol average a favor en ambos casos.

Más de uno habría firmado llegar a estas alturas del campeonato dependiendo de sí mismos, para amarrar la permanencia en Primera División. Ahora se trata de no fallar en casa, con el apoyo de los tuyos, y con ese plus de confianza añadido como consecuencia del juego realizado por los de Escribá. Cierto es que en Mestalla y en el Vicente Calderón se perdió, pero el Elche hizo sufrir por momentos a Valencia y Atlético de Madrid. Con un poco más de puntería la historia podía haber sido diferente pero eso, por desgracia esta temporada, es eso, otra historia.

Lo más importante ahora es asfaltar el viernes el penúltimo tramo de carretera hacia la salvación. Dejémonos de pensar en que los ilicitanos no han ganado ninguno de los partidos jugados ese día en la presente campaña. Ante un Levante ya salvado que se está dejando llevar, el Elche debe poner la directa y demostrar que es el que más se juega a base de intensidad, actitud y de juego. Para esto último no estaría de más volver a echar mano de Rivera, con el que el que el equipo tiene mucho más fútbol, y al que tener en el banquillo, para una finalísima como la que hay jugar ante el Levante, sería un lujo que el equipo no se puede permitir.

Boakye de mi vida

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Juan Carlos Romero | 08/04/2014 14:57 @jcromerocent

 

Los más de 31.000 aficionados que se dieron cita el pasado domingo en el Martínez Valero saltaron con Boakye y cabecearon ese balón a la red en el último suspiro del descuento, en esa última jugada que proporcionó a los franjiverde tres puntos de los que a la larga pueden suponer el empujón definitivo hacia la permanencia. Fue una sensación parecida a lo que hizo España entera cuando Iniesta se dispuso a entrar en la historia en el Mundial de Sudáfrica.

Porque hacía mucho tiempo, ni siquiera cuando se consumó el ascenso a Primera División hace casi un año, que no se vivían imágenes como les que se desarrollaron no ya con el tanto de la victoria –de delirio, de éxtasis, de entusiasmo desatado-, sino en cuanto el colegiado rubricó el final del choque. Mientras los que estaban en el banquillo salían corriendo a celebrarlo con sus compañeros y especialmente a ‘estrujar’ a Boakye, en las gradas hubo abrazos entre grupos de aficionados que no se conocían de nada, pero a los que une su pasión por el Elche. Otros lloraban de la emoción, como hizo algún que otro jugador franjiverde, incluido el autor del gol. Y pese a que el filial se preparaba para iniciar su partido ante el Alcoyano, los hombres del primer equipo regresaron al terreno de juego, como los buenos toreros y a petición del público, para recibir el merecido homenaje de su gente.

El fútbol fue justo con quien más buscó la victoria. Pese a los ya consabidos problemas que tiene el Elche para llegar a la portería contraria con peligro, pese a las carencias que ha venido arrastrando y que está pudiendo contrarrestar –de ahí los 35 puntos que lleva y esos siete partidos consecutivos en casa sin encajar un gol-, el dios del fútbol, por esta vez, bajó al Martínez Valero. Lo había hecho en Stamford Bridge y en el Soccer City con Iniesta. Lo hizo en el Camp Nou, en aquella final de la Champions en 1999 entre el Bayern Munich y el Manchester United que se decidió para los británicos en apenas dos minutos de locura. O en Bucarest cuando el Atlético de Madrid hizo trizas al Athletic de Bilbao en la final de la Europa League de 2012. El pasado domingo se vistió de blanco y verde, que ya iba siendo hora.

Es momento de disfrutar, pero sin olvidar que la faena no está completa. Y que es precisamente cuando falta tan poco, cuando más cuesta alcanzar la meta.

Al Elche se le da bien el Valencia

Los franjiverde se han impuesto en diez de las 19 visitas del conjunto ché a tierras ilicitanas y han logrado sumar en otras seis. Leer más