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ÓSCAR GÓMEZ | V de Vendetta

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V de Vendetta, sí, y también V de Veto. Porque tanto monta, monta tanto. Y es que, en el tema de actualidad de los últimos días, el veto a Jerónimo Tormo, periodista de COPE Elche, a entrar a las instalaciones del club, hay mucho de vendetta y de venganza. Le tenían ganas y estaban buscando una excusa. ¿Por qué sino le llaman insultos cuando quieren decir línea editorial?  Se han agarrado y aferrado a unos epítetos y calificativos blancos, romos e inofensivos, elevados a categoría de insultos, como podía haber sido cualquier otra cosa. Con todos ustedes el Capitán Jolines, el Sargento Cáspita y el Teniente Córcholis, una inquisición lingüística con la piel muy fina y el rostro de cemento armado. Curiosa combinación y bonito oxímoron.

Independientemente de los (supuestos) deméritos, chascarrillos, pecados de juventud, manchas o antecedentes del citado periodista, así como de las simpatías, antipatías, filias y fobias que se le tengan por parte de unos u otros, vetar en los tiempos que corren la entrada a un periodista a las instalaciones para poder ejercer libremente su profesión es una tropelía y una medida más propia de un régimen fascistoide y de una república bananera.

Más allá del derecho que le ampara al club de admitir o no en sus instalaciones a las personas que consideren oportunas, no estamos hablando de un caso normal. El club no es una sala de fiestas, unos billares o una casa de apuestas, aunque en momentos puntuales alguno pueda pensar que es alguna de las 3 cosas, o incluso todas ellas a la vez. Estamos hablando de un periodista que cubre la actualidad del Elche CF. Estamos hablando, por tanto, de una persona que informa a través de un medio de comunicación a un número x de aficionados. Por tanto, podemos decir sin posibilidad de equivocarnos que los dirigentes del club están vetando a una parte de su afición, concretamente a los oyentes de esta emisora y de este informador, y también, parcialmente, a una emisora, a una empresa y a unos trabajadores.

Pero, no nos engañemos. A nadie le puede pillar de sorpresa este conejo de la chistera sacado por nuestros mandamases. Los que dirigen, gestionan y manejan los hilos de nuestra institución no destacan precisamente por tener una grácil y juguetona cintura a la hora de recibir críticas. Tampoco destacan por tomar nota de los errores y aprender de ellos. Más bien todo lo contrario. Anotar sí que anotan, pero nombres y apellidos en una lista negra. Y esperan pacientemente y sin prisa el momento oportuno para pasar la correspondiente factura. Hemos pasado de “el torno en roig” a “el Tormo en roig”. En cualquier caso, los que somos críticos, no nos callamos nunca, no vivimos de palmaditas, de favores ni de canapés y no nos debemos a nada ni a nadie, más que a nosotros mismos, no descartamos nunca la primera opción.

También podía conocerse la situación como V de Verbena. Aceptamos barco. Porque que unos dirigentes que están desde el minuto 0 de espaldas a la afición, que tienen menos empatía hacia los aficionados que un mejillón, que “sólo” tienen el apoyo accionarial pero carecen de apoyo sentimental y social alguno, salvo el de algún señor a una gorra pegado, que únicamente quieren que los medios de comunicación manejen información blanca, limpia y pura, son dignos miembros de una Verbena, socios de honor de la versión cutre y casposa del Camarote de los Hermanos Marx e hijos predilectos de la Casa de Tócame-Roque.

Y si por hablar mal o insultar fuera, en su caso a la afición y a los abonados, ellos también deberían ser vetados a entrar en el estadio. Pero de por vida. Y con una orden de alejamiento.

Afortunadamente, siempre nos quedará París, como diría aquel, en este caso la parcela deportiva, la pelotita, el oasis en el que nos refugiamos los aficionados, el spa donde nos desconectamos de la aburrida y tediosa actualidad económica y social del club.

Y decimos, con desesperación y con ansia, que ya toca ganar y conseguir los tres puntos. Toca V de Victoria. Toca apaciguar los ánimos y tranquilidad. Toca, como diría Pacheta, coger premio.

El equipo juega bien, está en línea ascendente y ha merecido mucho más. De acuerdo. Pero el fútbol al final se resume en goles y victorias. Y si no llegan, este deporte es capaz de arrasar y llevarse por delante la gestión de vestuario más profesional y correcta de los últimos años.

Y también, ya que estamos, nos vendría de rechupete la V de VAR. Porque vaya tela con los arbitrajes. Mientras tanto, nos conformamos con que no nos perjudiquen demasiado.

Como punto final, vislumbro dos posibles titulares para después del partido: “La mala racha dura, aquí en Extremadura” o “Qué ilusión, qué jolgorio, qué festejo, tenemos en Almendralejo”.

Me pido el Segundo. ¿Y tú?

ÓSCAR GÓMEZ | El guionista de ‘El coloso en llamas’

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Se nota que uno ya va cumpliendo años y haciéndose mayor, además de por el correspondiente desgaste físico, por las referencias, chascarrillos y frases que utiliza.

Los que somos ochenters usamos todavía frases como “¡Qué nivel, Maribel!”, “No te enteras, Contreras”, “Pero, ¿qué Pretenders?” o “Me piro, vampiro”, hacemos referencia a cosas que suenan hoy muy primitivas como el Walkman, el Joystick, la Serie V o un Súper Humor y recordamos con cariño costumbres tan adorables como rebobinar una cinta con un boli Bic o llamar al teléfono fijo de casa de un amigo.

‘El coloso en llamas’

Una de mis recurrentes y más habituales referencias a la hora de hacer más interesante y juguetón el lenguaje del día a día, ya sea en conversaciones normales o incluso laborales, es la película ‘El coloso en llamas’, una de las películas pioneras de lo que actualmente se conoce como cine de catástrofes y que marcó mi infancia.

Para ser sinceros, realmente hago referencia al guionista de ‘El coloso en llamas’ para catalogar a aquellas personas que tienden a exagerar los problemas y las situaciones llegando a niveles catastróficos, casi apocalípticos, con el objetivo de usar ese universo devastador, infausto y dantesco como protección ante una cierta inseguridad y sin intención alguna de relativizar la situación y buscar desde la calma una solución o ver las cosas desde otro punto de vista. Respiro después de ésto. Seguimos.

Pues bien, si la afición del Elche C.F. es ya de por sí una afición coral, con perfiles de todo tipo, tamaño y color, ahora le tenemos que añadir una versión mutada, mejorada y diferente del pesimista o cenizo, todo un clásico entre nosotros, El guionista de ‘El coloso en llamas’.

Este dicharachero y peculiar personaje se caracteriza por exagerar de manera desmesurada, auto-flagelarse con una rama de castaño y convertir en una montaña un grano de arena.

El comienzo de liga del Elche en su retorno a la Liga de Fútbol Profesional no está siendo bueno, es evidente. Los números están ahí: 2 puntos de 12 posibles. Mal. Muy mal.

Pero también es un dato irrefutable que tenemos uno de los presupuestos más bajos de la categoría y una plantilla muy justa, mucho peor sobre todo en cuanto a número, pero también en cuanto a calidad, de las últimas que tuvimos en Segunda División en temporadas anteriores.

Es, por tanto, una de las temporadas donde más claro deberíamos todos tener el objetivo a conseguir: la permanencia.

Otras temporadas, dotados de mayor fondo de armario y de algún puntito más de calidad, se comenzaba sin un objetivo claro y definido, con la premisa de asegurar primero la permanencia, pero sin renunciar a nada. Luego ya, conforme pasaban las jornadas, el objetivo se iba definiendo.

Ahora, curiosamente, con una situación de inicio por todos conocida, ya se empiezan a oír y a leer cosas tan tremendistas como “este año bajamos seguro”, “tenemos una plantilla de 2ªB”, “bajamos en Navidad” o “a ver lo que dura Pacheta”.

Respetando todas las opiniones y sensibilidades, lo que no acabo de entender es la incoherencia en el argumento. Si aseguramos no tener una plantilla de nivel no deberíamos dudar del entrenador, ¿no?  ¿O pensamos que, echando al entrenador, Provencio se va a convertir en Toni Kroos?

Todos estamos de acuerdo en que, por unos motivos o por otros, se ha reforzado poco la plantilla que consiguió el ascenso y que no tenemos el potencial que otros sí tienen. Esta opinión creo que es generalizada y por todo el mundo compartida.

Asumiendo esta premisa, ¿por qué nos escandalizamos de estar abajo peleando por salvarnos? ¿a quién le pilla por sorpresa? ¿por qué ponemos ya en entredicho al valiente que ha decidido, a pesar de la difícil situación, asumir la responsabilidad de dirigir al equipo y tratar de conseguir el objetivo de la permanencia?

Otros años, en esta misma categoría, con todos los dorsales asignados y mejores peloteros, yo era el primero en criticar al equipo y al entrenador, unas veces por mal juego y resultados (Toril) y otras por discursos planos, aburridos y desmotivadores impropios de la plantilla que tenía entre manos (Baraja). No soy, creo, dudoso en cuanto al noble arte de atizar y criticar.

Pero este año pensaba que todo iba a ser más sencillo y que, por una vez, todos íbamos a tener clara la situación desde el minuto 0 y que íbamos a remar en la misma dirección, “acurrucando” y apoyando a un grupo al que vemos en clara desventaja con respecto a otros, con las críticas y quejas puntuales que son necesarias y bienvenidas, claro que sí.

Pero, iluso de mí, compruebo con pena y desazón que sigue habiendo mucho “guionista de ‘El coloso en llamas’”.

No nos queda otra, por tanto, que esperar que nuestro Paul Newman particular, nuestro míster Pacheta, manguera en mano, rociando a presión sentido común, capacidad de motivación, ilusión y trabajo, sea capaz de apagar el fuego, terminar con los rescoldos y salvaguardar este rascacielos llamado Elche, C.F.

ÓSCAR GÓMEZ | ¿Sufrir?

Rc Sala de Juegos

Pasadas ya las dos primeras jornadas de Liga se empiezan a sacar las primeras conclusiones y a emitir las más madrugadoras opiniones acerca de las posibilidades de nuestro equipo en esta vuelta al fútbol profesional.

Leo en redes sociales y escucho en tertulias y sanedrines una afirmación que se repite una y otra vez como un dogma de fe, como algo que no admite duda, como algo que se asume desde la más absoluta resignación y estoicidad: vamos a sufrir mucho esta temporada.

Pero, yo me pregunto, ¿de verdad vamos a sufrir?

Sufrir era visitar el Municipal de Peralada, el Nou Camp de Morvedre, La Almozara o Son Malferit, campos pequeños, de césped artificial, con el público pegado a la banda, con el aliento en el cogote. Eso era sufrir.

Ahora vamos a visitar estadios como El Sadar, Riazor, La Romareda, El Molinón o La Rosaleda, estadios con ambiente de fútbol y terrenos de juego con buen tapete y correctas dimensiones.

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Sufrir era jugar contra el Llagostera, la Peña Deportiva, el Olot o el Formentera, con los que había que ganar sí o sí, contra los que no se nos permitía ni un error, contra los que éramos súper-mega-híper-favoritos, equipos que se encerraban atrás a verlas venir. Eso era sufrir.

Ahora vamos a enfrentarnos al Málaga, al Sporting de Gijón, al Deportivo de la Coruña, al Oviedo, a la UD Las Palmas y a un sinfín de equipos históricos contra los que vamos a poder jugar de tú a tú, equipos que no van a especular y que van a dejar espacios.

Sufrir era tener que ver los partidos en el ordenador de cualquier manera a través de la televisión balear, la de Aragón o el 3er canal de la TV3, escuchando comentaristas mediocres y, en el mejor de los casos, partidistas y forofos a más no poder. Eso era sufrir.

Ahora podemos ver los partidos en una plataforma de calidad con comentaristas de una profesionalidad fuera de duda y de una parcialidad asegurada (con alguna excepción, ya lo sé).

Sufrir era aguantar la presión de estar 5º en la clasificación siendo un transatlántico en Segunda B, no valerte un empate ni fuera de casa, que te empatara un equipo ramplón en la única ocasión que tenía y no poder celebrar ni un 3-0 por vergüenza torera. Eso era sufrir.

Ahora, con uno de los presupuestos más bajos y con el límite salarial ahogándonos, con una plantilla prácticamente igual que la del año anterior, con pocos jugadores de calidad, no tenemos presión alguna, más allá de la que nos marca el escudo y la historia del club.

Sufrir era tener que escuchar las ruedas de prensa de parvulitos de Vicente Mir y aguantar las estrategias y decisiones de regional de Josico. Eso era sufrir.

Ahora tenemos desde el principio a un entrenador que trata siempre de ver el lado positivo de las cosas, de reforzar al grupo, de hacer constantes guiños a la afición y de respetar a la institución que le paga, representándola con elegancia y saber estar.

¿Sufrir? Yo no sé vosotros, pero yo voy a tratar de disfrutar al máximo este año viendo a mi equipo en una categoría profesional, codeándose con grandes equipos y grandes jugadores y viendo fútbol de cierta calidad.

Además, el entrenador y la plantilla, sintiéndose fuertes desde la seguridad defensiva y el valor del grupo, haciendo de la necesidad virtud, me transmiten mucha tranquilidad, haciendo que confíe plenamente en que nos van a asegurar la permanencia de manera solvente.

Como diría Pacheta (leed por favor con su voz, su tono y sus pausas): “Van a bajar cuatro equipos, pero nosotros no seremos uno de ellos. No. No seremos uno de ellos. No. Bajarán otros. Nosotros no. No. Lo tengo claro. No. Que no cuenten con nosotros para eso. No.”

ÓSCAR GÓMEZ | Pacheta sí tiene un Máster

Rc Sala de Juegos Ferreteria Els Ferrers

Pacheta sí tiene un Master. Y no la Cifuentes, que solo tiene un dibujo al carboncillo con letras góticas encima del piano. Nuestro Míster tiene un Master en Coaching, en saber vender una idea, en motivar a los suyos, en construir y en no dejar indiferente a nadie.

Si he vuelto a desenfundar mi pluma es, entre otras cosas, por contar las aventuras y desventuras de nuestro entrenador, de su gran capacidad de comunicación y de motivación. Qué piquito tiene. Habla más que un sacamuelas, el jodío.

Pacheta sí tiene un Master. Y no sus predecesores, que demostraron tener, a la vista de los resultados, una etiqueta de Anís del Mono. Nuestro Míster tiene un Master en Toma de Decisiones. Se necesitaba a alguien con las cosas claras, con personalidad y que se mojara y pusiera algo de sentido común en las alineaciones.

Era vox pópuli que se hacía necesario y vital definir un 11 titular. Se intentaba quedar bien con todos, no herir susceptibilidades y alimentar todos y cada uno de los egos del vestuario, y aquello parecía la casa de Tócame Roque, metiendo delanteros con calzador, incluso de interiores. Pero eso no funcionaba. Se tenía que elegir. Y tuvo que llegar Pacheta para hacerlo.

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Pacheta sí tiene un Master. Y no precisamente de Harvard y de cualquier tema baladí con nombre anglosajón y pretencioso. No. El suyo es de Albacete, de Burgos o de Motilla del Palancar, pero de la vida, de la experiencia, de las cosas claras y del liderazgo. Sobre todo del liderazgo.

La llegada del técnico burgalés ha supuesto un claro punto de inflexión en la trayectoria del equipo. Con él hemos pasado de la irregularidad, las excusas, el mal juego y la falta de protagonismo a ser un equipo fiable y regular, ambicioso, que juega bien y que no se esconde.

Y más allá de los datos, las cifras y las estadísticas (ninguna derrota y solo 2 goles en contra en 7 partidos) lo más significativo y llamativo de este Elche de Pacheta es su solidez defensiva, su marcado estilo, su confianza y su mentalidad ganadora.

Y es que de cara a los play-offs llegar bien anímicamente es un plus. Llegar con buenas sensaciones hace que las opciones aumenten claramente. En esos momentos de la verdad y en esos partidos a cara de perro, además de la calidad y el escudo, el “coco” pesa mucho.

Pacheta sí tiene un Master. Qué digo uno, varios. No como los que nos dirigen, las marionetas del innombrable, siempre de espaldas a la afición, con menos empatía que una cucaracha, con menos imaginación que el Chef de McDonalds y con menos detalles que el salpicadero de un Seat Panda.

Acabemos subiendo o no, este equipo tiene un sello y una impronta. Es el Elche de Pacheta. Ahora se habla de fútbol, no del césped artificial y sus consecuencias. Y eso se agradece.

Tropezón y punto

Tropezón, traspié y patinazo. Sin pelos en la lengua. Sin excusas. El Elche naufragó estrepitosamente en Palamós, recibiendo un severo correctivo y un meneo de tomo y lomo. Y punto. Hay que asumirlo, pasar página y aprender de los errores.

Y es que en esta categoría todos los equipos sufren duras derrotas y tienen días malos, absolutamente todos. Lo que diferencia a los buenos equipos del resto es la manera de superar esos momentos, de resolver las crisis y de canalizar las emociones.

Y eso es lo que tienen que hacer nuestros jugadores y el cuerpo técnico, sentir la derrota lo justo para sacar el orgullo y el ánimo de revancha pero cerrar el duelo rápido y no darle más importancia de la que tiene. Como se suele decir popularmente, una mala tarde la tiene cualquiera. Y es así como se debe empezar a gestar y trabajar la victoria contra el Mirandés, desde la tranquilidad, desde la madurez y desde la autocrítica.

En cuanto a los aficionados, que tenemos el culo pelao y un Máster en estas lides, con una basta y amplia experiencia en Segunda, nuestro papel es precisamente el de dar ejemplo y transmitir tranquilidad, algo no reñido con la ambición y con la exigencia.

Pero, además de digerir tan abultada derrota, también es necesario sacar las vergüenzas a flote, hablar sin tapujos, comentar los errores y colaborar, cada uno desde su posición, para evitar que se repitan circunstancias similares.

¿Qué le pasó al Elche? ¿Qué hizo mal? ¿En qué se equivocó el entrenador?

En primer lugar, y creo que es justo reconocerlo, pienso que la principal causa del descalabro franjiverde fue la gran actuación de la Llagostera. No se trata solo de buscar fallos propios. También es de recibo destacar las virtudes y bondades del rival.

Pero si centramos la atención en los nuestros, creo que el equipo no se adaptó en ningún momento ni al terreno de juego ni al rival. Y no me refiero a las condiciones del césped, sino a sus dimensiones y al tipo de juego a desplegar. En un campo tan pequeño, además de salir con la idea de jugar bien, hay que salir a jugar a lo que toca. Y lo que tocaba era tratar de llegar rápido arriba, no complicarse en la elaboración y estar vivos y atentos en defensa a rebotes, rechaces y pases largos.

Y me da la sensación de que Baraja quiso plantarse en tierras gerundenses a hablar de su libro y creo que tenía que haber hecho cambios para tan diferente situación. Y no solo cambios en el planteamiento y en la mentalización. También en los jugadores.

Mantener el dibujo y jugar con 2 delanteros cuando no nos “comíamos un torrao” en la medular fue un error mayúsculo. Pienso que debería haber sentado a Sergio León, encantadísimo toda la semana con enfrentarse a sus ex, colocando en su lugar a Nono para mejorar la posesión y buscar un juego más rápido.

En cuanto a la elección de los centrales creo no fue la adecuada. Ante el más que previsible juego de centros y pases al área desde prácticamente cualquier punto del campo y sus posteriores rebotes y carambolas creo que Armando, que no destaca precisamente por su velocidad de reacción y reflejos, tenía que haber dejado paso a otro compañero.

Pero bueno, de todo se aprende. Y el Pipo debe tomar nota y asumir que en ciertos estadios, tan importante es elegir el estilo y el dibujo como a los 11 protagonistas.

De los productores de la afamada y exitosa “Baraja se sacó un As de la manga” ahora se estrena en nuestras pantallas la trilogía “Baraja no eligió bien sus cartas”, “Pintan bastos para Baraja” y “Baraja tomará cartas en el asunto”.

No pasa nada, chavalada. Por patinazos como este es por lo que no aposté que el Elche ascendería como primero sino como segundo.

 

Ha ganado Tsipras

Ha ganado Tsipras.  Punto final y a otro tema. No hay más debate. ¿Para qué? Eso es lo que dirían nuestros inigualables, variopintos y singulares periodistas deportivos. ¿Qué sentido tendría hacer más lecturas? ¿Para qué buscar interpretaciones del reparto de votos? ¿Con qué fin escudriñarías los análisis de las tendencias de las diferentes formaciones? Pa ná. Y analizar pa ná es tontería.

  • Han ganado Tsipras y Syriza por tercera vez consecutiva con el 35,5% de los votos. Ahí sus huevos griegos pelaos!! Gran victoria. Punto y jorroña, jorroña.
  • Pero, ojo, que el porcentaje de participación ha sido bajísimo.
  • Mimimi, ha ganado Tsipras!!
  • Pero, escucha, que Syriza ya no se presenta con su ideario original.
  • Mimimi, ha ganado Tsipras!!
  • Pero, atiende, que la ultraderecha revalidó su tercer puesto y ha subido en votos.
  • Mimimi, ha ganado Tsipras!!

En la parte que nos toca, en lo que respecta a nuestras “elecciones” particulares, en la Junta Extraordinaria del pasado viernes, también hubo una victoria contundente. Y, claro, ni un solo análisis o lectura más profunda. Mimimi, ha ganado la Gestora, fue el grito de guerra. Tras muchas horas de radio, de debates, de entrevistas y de propuestas, el único titular y resumen que sacan periodistas y analistas es que la Gestora ganó con el 96% del apoyo de los accionistas. Y punto. Ahí queda eso.

Además de obviar y dejar de lado múltiples interpretaciones de los resultados de la votación, algunos mienten. No se si con intención, pero mienten descaradamente.

La Gestora no contó con el 96% del apoyo de los accionistas. Contó con el 96% de las acciones que se introdujeron en la urna, que no es lo mismo.

Si el 57% de las acciones del Elche las tiene la Fundación y el 3,7% el Ayuntamiento, el viernes se votaba, en el mejor de los casos, el 39,3% restante. Un 96% de apoyo significó, entonces, un 37,73%. Que no es lo mismo.

Si contáramos accionistas y no acciones, análisis más que interesante, a Regeneración le apoyaron 3.100 y a la Gestora 120, con un 96% y un 4% de apoyo respectivamente.

Por otro lado, que se haya apostado por la continuidad de los ex-consejeros Oliver y Sánchez es, en mi opinión, un gesto chulesco y una vacilada, no queriendo dar ni una concesión a los accionistas que no estaban de acuerdo. La Paz Social es solo para unos.

Asimismo, de naturaleza más que dudosa fueron las formas a la hora de organizar la votación y de explicar cómo iba a desarrollarse. Al final hubo dos papeletas, una para votar candidaturas y otra para decidir el cese o no de los consejeros anteriormente citados. Y el alcalde en casa bendiciendo el proceso. Muy bonito, Carlos.

Y ahora es cuando saldrán los tecnócratas y expertos a repetirnos por activa y por pasiva aquello tan obvio de que esto es una SAD y que las reglas de una empresa son así y tal.

¿Y qué tendrá que ver el tocino con la velocidad y el culo con el pulso? ¿Somos incapaces de abrir varios debates? ¿Ha ganado la Gestora, mimimi? ¿Esa es la actitud?

Que sí, que esto es una SAD y mandan las acciones. La Gestora ganó con la gorra. Victoria clara y sin paliativos. Indiscutible. Impepinable. Se la sacaron.

Pero también se debería decir y contar sin pelos en la lengua que la gente, el aficionado, el pequeño accionista, el populacho, el de a pie, el que paga, quiere un cambio. Hay que escuchar al pueblo, no ignorarlo por mucha victoria contundente que obtengas.

Pero, claro, comienza un nuevo curso escolar, unos nuevos amiguitos con los que jugar en el recreo, un nuevo Profesor y hay que rendirle pleitesía y hacerle la pelota para que nos saque a nosotros a la pizarra, nos adelante lo que va a entrar en el examen y nos redondee las notas siempre al alza.

Se abre nuevamente la veda para los estómagos agradecidos y los abrazafarolas.

Y luego nos preguntamos por qué nos pasan las cosas. Aún nos pasa poco.

Si algún día volvemos a las andadas volverán a buscar, sin ruborizarse, a los aficionados, de rodillas y con la mano abierta, y habrá entonces que recordarles, mimimi, que esto es una SAD y que se tienen que buscar las habichuelas ellos solitos, mimimi y que mandan las acciones, mimimi.

Ah, y punto final y a otro tema. No hay más debate. Que ha ganado Tsipras, nenes.

Desahucio

ayto elche publi

¿Por qué le llaman Descenso Administrativo pudiendo llamarlo Desahucio? Porque la noticia con la hemos desayunado esta mañana, la sentencia del Juez de Disciplina Social de la Liga de Fútbol Profesional, Manuel Rivero, la máxima sanción y pena más dura posible dentro de las opciones que había, el descenso administrativo de categoría, es un desahucio en toda regla y un frenazo a la “reinserción” y recuperación del club.

Y es que los paralelismos de este Descenso Administrativo y los Desahucios de viviendas son más que evidentes. En cambos casos se hace una interpretación de la ley estricta, extrema y yihadista (no pagas, a la calle/descenso). En ambos casos no se tienen en cuenta el contexto, los atenuantes, los condicionantes ni las consecuencias (familia en la calle/posible desaparición de club de fútbol). En  ambos casos solo se castiga a unos y no a otros responsables (se exime a bancos/intermediarios/dirigentes). En ambos casos no se aplica la ley con cierta flexibilidad y no se tienen en cuenta casos de buena fe (voluntad de pagar/voluntad de acuerdo).
No quiero decir que un Juez tenga que tomar una u otra decisión en función de las consecuencias que tendría dicho fallo. Pero sí que debe analizar todo el contexto. Dos personas pueden estar acusadas de lo mismo pero tener circunstancias diferentes que modifiquen, sin variar en exceso el espíritu de la norma, la sentencia y el castigo.

En nuestro caso nos aplican la máxima pena posible: Descenso administrativo a Segunda División. Y se pasan el contexto y todos los atenuantes por el arco de triunfo o, porque no decirlo, la situación creo que lo permite, por el forro de los cojones.

No han tenido en cuenta la viabilidad y solución futura de los acreedores. Como bien explicó Vicente Magro, Presidente de la Audiencia Provincial (algo sabrá de estas cosas), en su artículo de ayer en Información, “En estos temas debe actuarse con flexibilidad y no con el rigor de la norma, ya que a los acreedores lo que les interesa es cobrar, no que al deudor se le sancione administrativamente”

No han tenido en cuenta que hay una nueva directiva, voluntad de ponerse al día y una viabilidad a corto plazo más que evidente fundamentada en unos futuros ingresos por derechos de TV fruto de una permanencia justamente conseguida, en una ampliación de capital aprobada y en un patrimonio, palpable pero también intangible. Somos la 8ª afición en número y una de las ciudades más fubtoleras de España, con lo que supone.

No han tenido en cuenta que no ha existido beneficio deportivo directo o indirecto en pro de esa deuda, no se ha luchado en mejores condiciones que los demás y, por tanto, no se ha desvirtuado la competición. El Elche se ha salvado de manera justa en el terreno de juego, gracias al trabajo y al esfuerzo, con la plantilla más corta de primera, con el presupuesto más bajo de la categoría y cumpliendo con el limite salarial, hasta el punto de no fichar a ningún jugador desde el pasado 8 de Agosto.
A un equipo, por ejemplo, que tuviera la misma deuda que el Elche pero generada por vivir por encima de sus posibilidades, confeccionando una plantilla de relumbrón, entendería que le descendieran por impagos puesto que a dicho incumplimiento habría que añadirle un componente de manipulación de la competición o de competencia desleal deportiva, al existir un beneficio y un efecto acción/reacción más que evidente.

Pero no es el caso. Las deudas a proveedores, trabajadores y acreedores se han generado por la mala gestión y por la misteriosa desaparición de liquidez por parte del antiguo Consejo de Administración, no por beneficio directo del club tanto deportiva como socialmente. Somos víctimas de un saqueo interno, no tramposos y manipuladores.

Y, por si no fuera poco, además de la sanción administrativa nos aplican una multa de 183.000 € y no tenemos derecho, al ser descenso administrativo, a recibir los 7 K por bajar de categoría. Les ha faltado obligarnos a escuchar un concierto unplugged de Camela o a ver todos los capítulos de la serie de la Obregón “Ana y los siete”.

A eso no se le llama aplicar la ley, sino apretar la soga, ponerte la pierna encima, echarte palas de arena y terminar de hundirte en la miseria. ¿Es eso lo que quiere la LFP? ¿Que desaparezcamos, que no paguemos a jugadores, proveedores, AEAT,…?

¿Han aplicado la ley? Correcto
¿No hemos cumplido los compromisos? Correcto.
¿Tienen menos sensibilidad que el dedo incorrupto de Santa Teresa? Correcto.

Como la sentencia me parece desproporcionada e injusta, y como la esperanza es lo último que se pierde, espero y confío que los recursos a TAD, TAS o Justicia Ordinaria prosperen porque como club, como afición y como ciudad no nos merecemos este duro y exagerado castigo.

Ahora más que nunca, ¡MUCHO ELCHE!
P.D: Ánimo, Josema.

Con Pepe se estaba mejor

Vaya por delante que ni nací ayer, ni me chupo el dedo ni me he caído de un guindo pero el mundo del fútbol y sus actores principales no dejan de sorprenderme cada día. Digue’m pimpollo pero así es. A veces soy un juglar del balompié, un romántico del esférico y creo en animales mitológicos, en la mortalidad de Jordi Hurtado y en el amor a primera vista. No tengo remedio.

En Elche hasta hace bien poco todo el mundo rezaba y abogaba por la inmediata salida del Consejo presidido por el inigualable José Sepulcre y en un necesario cambio de rumbo para buscar soluciones a los incipientes problemas y frentes abiertos del club. Era asumido por todos que el no-cambio nos llevaba irremediablemente al abismo.

Ahora, realizado el cambio al mando del club y tomadas las decisiones pertinentes para buscar cierta estabilidad inicial (se pagan nóminas, se inicia negociación con la AET, se tiene hilo directo con la LFP, se aparta a Toño,…), las prisas, la impaciencia y la falta de soluciones palpables y tangibles atormentan e invaden a aficionados, prensa, jugadores, cuerpo técnico y dirección deportiva. Antes igual todos ellos, y soy yo el equivocado, pensaban que éramos el Chelsea, que teníamos en el banquillo a la fisio portuguesa, que la secretaria de Abramovich ingresaba los sueldos a día 30 de mes y que todo era alegría, jolgorio y diversión. Pues no, chatos. Era todo una puta mierda, con perdón.

¿Qué esperaban? ¿El milagro de los panes y los peces? ¿Un truco de magia? ¿Que todo se iba a arreglar en una semana?

Uno se decepciona en mayor o menor medida en función de las expectativas que se genere. Y parece ser que algunos pensaban que esto era coser y cantar y que Anguix iba a poner en marcha en modo “High Level” la máquina de fabricar billetes. Curiosamente muchos de esos pensaban hace dos días que el club era un agujero negro, que se avecinaba la desaparición del club y que se nos venían encima las siete plagas. Y ahora esos mismos exigen, sin sonrojarse, soluciones y milagros en tiempo record.

Esa actitud y postureo se puede calificar, como poco, de caricaturesca, hipócrita y zafia, cualidades propias del que critica en un plazo ínfimo de tiempo una cosa y la contraria.

Ya se sabe que los trámites y gestiones con según que entes y estamentos llevan su tiempo y que “las cosas de Palacio van despacio”. Pagar la deuda con Hacienda no es llegar a una máquina, echar los 5 millones de Euros por una ranurita, darle al botoncito y esperar a que te conteste una voz diciendo: “Su ticket para Primera División, gracias”. Seamos serios.

Además, según han confirmado fuentes oficiales del club, el retraso en la definitiva resolución de este trámite no responde a problema alguno sino a la pertinente y necesaria negociación con Hacienda respecto a la forma de pago, y más concretamente respecto a la cantidad inicial a aportar. El club busca, como es obvio, reducir esa cantidad para poder contar con cierta liquidez y poder así hacer frente a todo lo que se va acumulando, primas, despidos, nóminas y sorpresas varias “made in Rocamora”.

Pero parece ser que la hoja de ruta marcada, la declaración de intenciones, la buena voluntad, las acertadas gestiones y la seriedad mostrada por el actual Consejo de Administración no es suficiente bagaje para la Dirección Deportiva y el Cuerpo Técnico de cara a confiar en el proyecto de la siguiente temporada. Otros que creían que todo se iba a solucionar en dos días, por lo que parece. O bien, según se rumorea y comenta en los mentideros y sanedrines ilicitanos, la decisión ya la tenían tomada de hace tiempo o son más inocentes que el Responsable de Campaña de UPyD. No hay más.

Lo que está claro que esta nueva singladura del Elche C.F., con la austeridad, la firmeza, la seriedad y la transparencia por bandera, no transmite a unos y a otros el suficiente aliciente para continuar apoyando la causa. “Me gusta pero pa tú” o “Lo hacéis muy bien pero me las piro” son dos de los leif motiv de algunos de ellos.

Qué mejor que el sabio y profundo refranero español para definir el antes y el después del club, “A río revuelto ganancia de pescadores” y “A perro flaco todo son pulgas”, respectivamente.

Aunque el club se estuviera muriendo, aunque se pagara con billetes del monopoly y aunque se generara deuda por doquier, es evidente que para algunos “Con Pepe se estaba mejor”. Era una realidad virtual, era un sueño, era Matrix, era vivir por encima de nuestra posibilidades, pero molaba mucho. Y había mejores primas, sueldos, complementos y cláusulas para todos. Dinero para fichajes o para pagar a empleados y a proveedores no había pero para tontaes…

 

Gracias, Pepe.

Perdona si te hablo de fútbol

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Son muchos días hablando de problemas extradeportivos, de asuntos institucionales a aclarar y de hitos y obstáculos económicos a superar. Y lo que te rondaré, morena.

Por eso, lector y aficionado, permíteme una licencia, un paréntesis, un kit-kat en la actualidad más inquietante y oscura del Elche. Perdona si te hablo de fútbol. Me apetece. Y más que de fútbol en sí, de carrileros o centrales, de 4-4-2 o 4-2-3-1, de lo que realmente me apetece hablar es sobre el proyecto deportivo del año que viene, teniendo en cuenta las dificultades y limitaciones que se intuyen y se prevén.

Es evidente que un proyecto serio en este club, en condiciones normales, tiene que basarse indiscutiblemente en 2 pilares fundamentales: Fran Escribá y Víctor Orta.

¿Qué quiero decir, por tanto, con lo de “en condiciones normales”? Pues si todo fuera según lo previsto, según la trayectoria marcada en la hoja de ruta. En la próxima temporada tocaba dar un salto de calidad y aspirar a logros y objetivos mayores.

Pero todo eso ha cambiado, amigos, y por tanto, influye en todo lo demás.

Y ahí es donde, desde mi personal punto de vista y según mis sensaciones, y basándome en la teoría de los ciclos y en cuestiones de ambición y motivación que todo profesional debe manejar, creo que los caminos de Orta y Escribá se bifurcan y se separan.

Dudo mucho que Escribá vaya a continuar con nosotros y creo además, podéis sacudirme si gustáis, que eso puede ser bueno tanto para el propio Fran como también para el Elche. No estoy loco. Relax. Me explico.

El mister ya dejó caer, una vez conseguida la permanencia, que un segundo milagro no iba a ser posible. Y la temporada que viene, dadas las circunstancias, también necesitaremos un milagro. Y si él no tiene la motivación suficiente o tiene la sensación de haber acabado un ciclo no puede ni debe seguir. Hay que asumirlo.

En el primer año ascendió al equipo, en el segundo lo mantuvo y en el tercero lo consolidó. Por lógica en el cuarto se debería dar un paso adelante y eso no va a ser posible. Y no veo a Escribá estancándose o en una trayectoria descendente.

Se abre, por tanto, para mí una nueva etapa y una nueva singladura en el banquillo del Elche, nos guste o no, dejando hueco para otro entrenador con hambre y para el que el objetivo del año que viene sea un reto y no un milagro, una losa o una putada.

En lo que respecta a Orta mi opinión es radicalmente opuesta. Para él se presenta un reto mayúsculo, una oportunidad pintiparada de demostrar su valía y capacidad para sacar petróleo donde no hay. El año que viene necesitaremos su perfil perfeccionista, trabajador, investigador, “friki” si me permite el bueno de Víctor. Necesitamos pescar en caladeros donde nadie echa las redes en busca de fichajes buenos, bonitos y baratos que nos solucionen tanto el corto plazo, con rendimiento inmediato, como el medio/largo plazo, con una venta que deje dinero en las arcas del club.

Ya se sabe que el Presupuesto de un club para fichajes es inversamente proporcional a la importancia del Director Deportivo. Con dinero todos sabemos fichar.

Y quién mejor que un Director Deportivo apasionado, locuelo y valiente como Víctor Orta el que asuma la responsabilidad el año que viene con la que se espera. Es un reto que te apasiona y te pone, Víctor, y lo sabes. Ese lituano nacionalizado ruso cedido en el Chernomorets, ese marroquí de abuelos manchegos del RKC Waalwijk, ese finlandés armario empotrao que luce la camiseta del Pogon Szczecin, esa buena gente por descubrir y por los que apostar.

Hazlo por ellos, Víctor. Do it, man.

El plan Escribá

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Hemos hablado de muchos planes en las últimas semanas, el Plan Borja, el Plan Tornel, el Plan Anguix, pero ninguno como el Plan Escribá. Ese plan sí que funciona y es fiable, ni depende de factores externos o favores de terceros. Como diría una madre, en esas reafirmaciones enfáticas tan propias de ellas para decir que algo es bueno, como “esa chaqueta es de piel, piel” o “este jamón es jamón, jamón”, el Plan Escribá es un Plan, Plan. La hoja de ruta del mister valenciano es firme, clara, metódica, basada en el trabajo y en la constancia y, sobre todo, en el sentido común, que, en el mundo en general y en el fútbol en particular, es el menos común de los sentidos. Y todo esto sin aderezos, sin alharacas y sin los aspavientos propios de otros entrenadores. Eso sí, con elegancia y educación, dándole un valor añadido a la durante muchos años maltratada marca “Elche, C.F.”

Si un entrenador se debe a sus números y a sus éxitos, Fran Escribá es Dios con canas, un ganador nato y un puñetero mago de los banquillos. Lleva 3 años sacándole brillo, lustre y rendimiento a la Cuadrilla del Capitán Sparrow y a la Peña Bufanda juntas y todo ello, como firmaría el Profesor Brown, a pesar del Gobierno.

Eso sí, de momento, y hasta que no se demuestre lo contrario, los métodos y formas de nuestro máximo responsable técnico no nos alcanzan a asegurar más allá de la permanencia deportiva, en este caso virtual, que no es poco. Pero dadle tiempo.

Y es que, con la contundente victoria ante el Deportivo, con espectáculo en las gradas y satisfacción entre los nuevos y flamantes miembros del Consejo de Administración, alcaldesa en rojo incluida (vaya dos días de lucimiento y protagonismo que lleva la Merche), la permanencia deportiva es prácticamente un hecho.

Sí, amigos, permanencia deportiva. Ese es uno de esos giros del lenguaje, expresiones y vocablos tan comunes y familiares, desgraciadamente, para los aficionados al Elche, como quita, pignoración, deuda, ampliación de capital o causa de disolución. Manejamos más vocabulario de tipo económico, fiscal o financiero que futbolístico.

Es más, si sigues un año al Elche te convalidan varias asignaturas de Empresariales y prácticamente medio Master de Finanzas y Mercados Bursátiles.

Decimos permanencia deportiva porque somos de los pocos equipos que tenemos que ganarnos la salvación no solo en el césped sino también en los despachos. Es nuestra peculiar manera de jugar 2 competiciones, como hacen los grandes, eso sí, cambiando la Champions o la Europa League, por la Tebas Champion o la Hacienda League. Una curiosa forma de mantener entretenido al populacho y de rellenar tertulias de radio.

Afuera aparte, y con la salida de Pepe Sepulcre del club, satisfecho y con la cabeza alta, tiene bemoles la cosa, comenzó a rodar el Proyecto 3.0. de Juan Anguix. Este proyecto está llamado, además de a salvar a cortísimo plazo la situación económica y a asegurar la continuidad del club en categorías profesionales, a cambiar a corto/medio plazo el estereotipo, formas e imagen de los anteriores proyectos, más basados en los favores, los enchufes, los fajos de billetes con gomas, los amiguetes, las demostraciones barriguiles y las huidas hacia adelante, que en las modernas y buenas praxis de cualquier gestión que se precie de una empresa, por muy rara y peculiar que esta sea, al tratarse, como es el caso, de un club de fútbol, concretamente de una S.A.D.

Al nuevo presidente, presidente por accidente, y su equipo le espera una dura transición y un arduo trabajo para sacar a flote al club. Con la “nueva” deuda con la Agencia Tributaria (7,7 k) ya han tenido el primer aviso. Se prevén muchas sorpresas conformen vayan levantando alfombras y abriendo cajones. Eso sí, espero que el agujero que encuentren no sea lo suficientemente negro y profundo como para que el empresario valenciano salga huyendo, aval en mano, dirección Valencia para esconderse detrás de un fartón.

Por todo ello, y por muchas cosas más, le deseo toda la suerte del mundo a Juan Anguix, a su nuevo Consejo de Administración y a su nuevo equipo profesional en esta etapa que comienzan al mando de la nave franjiverde. Su suerte será la nuestra.