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Marcados en rojo

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Juan Carlos Romero | 14-04-2014 11:50 @jcromerocent

El fútbol es así de caprichoso. Lo mismo ganas un partido en la última jugada, con el tiempo cumplido, que siete días después pierdes otro en el que se estaban dando las mejores circunstancias para puntuar. En ambos casos quedó de manifiesto una vez más los problemas de los franjiverde a la hora de definir ante la portería contraria, con el agravante, en el caso del choque de Mestalla, de que ante el Valencia las oportunidades fueron más y mejores.

Al Betis se le dejó escapar cuando estaba ‘muerto’ físicamente, y el Valencia escapó jugando con una o dos marchas menos que el Elche. Ambos venían de desgastarse en la Europa League. Y no es que en esta ocasión los de Escribá no hicieran méritos, al contrario. En contra de lo que ha sido habitual esta temporada, el Elche fue a por el partido, dio ese paso adelante que se le ha venido reclamando, tuvo más verticalidad, llegó a igualar a uno e incluso los cambios fueron los adecuados. Pero no se pudo remachar la faena, aprovechar alguna de las opciones claras que hubo ante la meta de Guaita, y se perdió.

Dos fueron las claves en mi opinión: una, el bajón de Carlos Sánchez, que poco a poco fue perdiendo presencia en el centro del campo, posiblemente por resentirse de sus problemas físicos. Cuando Escribá sustituye a Rubén Pérez el colombiano estaba siendo el mejor, por lo que era lógico pensar que el sacrificado fuera el de Écija que además tenía una tarjeta amarilla. Y por supuesto el fallo en el penalti. A partir de ese momento el Elche se viene abajo mental y físicamente y aún así Boakye tuvo una inmejorable oportunidad de empatar a balón parado.

Quizá añadiría una tercera clave, el descanso, porque llegó cuando mejor lo estaban haciendo los de Escribá. El equipo se había venido arriba con el 1-1, en una excelente triangulación, y se notaba que eran los ilicitanos los que más estaban metidos en el choque. Había ‘run-run’ en Mestalla. Incluso en la acción previa al medio tiempo Carlos Sánchez falla al lado de la portería de Guaita cuando se cantaba el gol. Ese descanso dio oxígeno al Valencia.

Ahora no toca otra que seguir sufriendo, aunque las cuentas están muy claras para los ilicitanos. Por supuesto, cualquier punto que pueda rascarse el viernes en el Vicente Calderón, ante el líder, será más que bien recibido, pero la permanencia debe cerrarse ante Levante en casa y ante Málaga en La Rosaleda. Ambos partidos están marcados en rojo. Si además Getafe y Almería –que son los que marcan el descenso-, siguen fallando, mejor que mejor. Así, con los deberes hechos, el día de la visita del Barcelona en mayo, la fiesta será completa. Si no es así…

 

Sí o sí

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Juan Carlos Romero | 01/04/2014 17:30 @jcromerocent

Ahora va en serio, o por lo menos debería ir si es que alguien no se lo estaba tomando así. El Elche ya siente en su cogote el aliento de los equipos que, como el franjiverde, pelean por salvar la categoría, y el tiempo en el que los empates eran buenos, ha pasado. Lo hizo hace varias semanas, al menos para mí, pero algunos pensaban que ese ‘colchón’ de cuatro puntos era una barrera lo suficientemente sólida. Y más cuando el resto de rivales tropezaba y tropezaba. Pero ahora ya hay que ganar, sí o sí, y si no, también. Por tierra, mar y aire como decía Heriberto Herrera, ex entrenador del Elche. Ahora hay que movilizar a la afición, como si el seguidor ilicitano no hubiese respondido a lo largo de la actual campaña. Ahora hay que preparar ‘la madre de todos los partidos’, como si los anteriormente jugados no hubieran sido igual de trascendentales para seguir en Primera División. Ahora, ahora, ahora….

Ahora hay que ganar a un Getafe que se ha puesto las pilas en cuanto ha visto las orejas al lobo, aunque la victoria de los madrileños en Mestalla ha mostrado el camino a los de Escribá: el Valencia es batible, muy endeble mentalmente hablando, y parece ya decidido a poner toda la carne en el asador en la Europa League. O lo que es lo mismo, que en las próximas dos jornadas el Elche podría, con dos triunfos consecutivos, empezar a tocar la permanencia con las manos y refrendarla ante el Levante, ya prácticamente y virtualmente salvado y sin presión. Antes habría que visitar el Vicente Calderón, donde si se puntúa sería ya… eso que estáis pensando.

El panorama, a priori, es favorable, siempre que se gane, que se sume de tres en tres. Todo lo que no sea eso no sirve de nada, lo digan como lo digan, lo pinten como lo pinten. Que si la bolita no entra, ni banderas, ni bufandas, ni animaciones varias. Ya lo dijo Luis Aragonés y recientemente se lo tomó prestado Simeone: el fútbol es ganar, ganar, ganar y volver a ganar. Todo lo demás son ‘romansos’. Y esto último es mío.

La hora de calcular

Juan Carlos Romero | 27/03/2014 13:47 @juancar28900725 

Soy de los que opinan que a pesar de la evidente mejoría mostrada ante el Athletic de Bilbao, al Elche le sigue faltando ese plus de ambición e intensidad necesarios para aspirar a ganar un partido, y que precisamente ahora no es momento de mostrarse timorato. Insisto: mientras el 0-0 se mantiene en el marcador las posibilidades de puntuar para los de Escribá son máximas, y aunque no se trata de ganar por cuatro o por cinco goles, sí lo es de marcar uno más que el contrario. El empate podrá ser bueno en función de cómo haya transcurrido el encuentro, pero no debe ni puede ser el objetivo antes de que el balón empiece a rodar.

¿Cómo se pueden conseguir entonces esas victorias tan necesarias? Dando un paso adelante. No me importa lo que hagan los rivales directos mientras en los ocho partidos que restan para el final del campeonato, el Elche logre sumar esos nueve puntos que seguro que te van a dar la permanencia en Primera. Ello supone que debes ganar tres partidos, y de acuerdo con los cálculos que ya están empezando a hacer los aficionados ilicitanos, los tres más asequibles –siempre a priori-, son Getafe y Levante en casa y Málaga en La Rosaleda. Si en el camino eres de capaz de arañar algo en Villarreal este domingo, Valencia y Sevilla, mejor que mejor, porque en el Vicente Calderón y ante el Barcelona en la penúltima jornada en el Martínez Valero, parece –otra vez a priori-, más complicado. Principalmente por lo que ambos trasatlánticos se están jugando.

Por supuesto que a los que están por abajo les encantaría llevar en su casillero los 31 puntos del Elche, pero mientras por detrás algunos equipos están metiendo la directa para escapar de la quema, los franjiverde parecen marchar en segunda. Y de verdad que no va con segundas, aunque lo parezca. Que yo quiero que Atlético, Barcelona y Real Madrid –por orden de clasificación, que nadie se sienta dolido-, vuelvan la próxima temporada al Martínez Valero.

Carrera de cojos

Juan Carlos Romero |24/03/2014 14:00 @juancar28900725

 

‘Sálvate tú que a mí me da risa’, parecen decirse los equipos implicados en la lucha por eludir el descenso a Segunda División. Y lo cierto es que esta especie de carrera de cojos es lo que está ayudando a que el Elche, por el momento, haya logrado evitar la zona de peligro. Ya que las últimas tres jornadas han sido nefastas para los intereses del equipo franjiverde –por méritos propios añadiría yo-, al menos el resto de rivales están echando una mano.

Pero eso no ocurrirá siempre, y tras lo sucedido en Granada el margen de error es ahora inexistente para el Elche. Porque no estoy muy seguro de la capacidad interna para gestionar una caída a los puestos de descenso o el simple hecho de sentir el aliento del resto de rivales en el cogote. De la personalidad del equipo para darle la vuelta a la situación si eso sucediera. A ello hay que añadir los problemas con el gol, que ya se sabían, pero que ahora toman una dimensión especial. El tiempo en el que un empate a cero podía ser bueno, ha pasado. Hay que sumar nueve o diez puntos, en función de lo que hagan los rivales, lograr tres victorias, y el problema es no ya solo lo que les cuesta a los de Escribá perforar la portería contraria, sino además la falta de capacidad para remontar un marcador adverso, que se viene arrastrando esta temporada.

Todo esto viene a colación de lo que se pudo ver sobre el terreno de juego tras el gol encajado en esa acción desgraciada en la que Damián Suárez resbala el ir a sacar una falta y deja la pelota a merced del contragolpe granadino. Ahí acabó el partido quedando tiempo por delante para buscar la igualada. Ni siquiera la expulsión es excusa porque el Granada falla a continuación el penalti y partidos ha habido en los que un equipo con diez, e incluso con nueve, han visto recompensado el esfuerzo. El tramo final del partido trasladó la sensación de un bloque fundido, que había bajado los brazos y que no tuvo fuerzas ni siquiera para ese arreón final de meter al Granada en su área.

Tampoco es que los cambios desde el banquillo ayudaran. ¿O es que con 1-0 había que seguir pensando en el gol average? ¿No daba ya igual perder por uno que por cinco? ¿Por qué las sustituciones fueron cromo por cromo, en lugar de buscar un segundo punta en busca de esa acción salvadora?

Con el mal sabor de boca que dejó el choque en el Nuevo Los Cármenes se tiene que afrontar la visita del Athletic de Bilbao, en un partido que se resume en tres palabras: Hay que ganar. Desde antes de que empiece. Con el aficionado animando, pero con el equipo haciendo también su trabajo. Porque es imposible que te toque la lotería si no compras un décimo por lo menos.

No confundamos los términos

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Ya me hubiese gustado a mí que los puños de Adán no hubiesen podido repeler el disparo de Rubén Pérez. Que Coro no hubiese esperado tanto para disparar a puerta y su lanzamiento hubiera superado al meta bético. Ya me hubiese gustado que los franjiverde hubieran podido desbordar una y otra vez al improvisado lateral Amaya, o a los centrales Perquis y Jordi. Rápidos, lo que se dice rápidos, no son. Y me hubiese gustado que el equipo ilicitano aprovechara el cansancio que traía el rival del compromiso europeo del jueves ante el Sevilla, que acusó. Por supuesto, que el colegiado hubiera pitado al menos una de las dos penas máximas a Coro, sobre todo la que se produjo en el descuento, clarísima –luego hay que transformarla­-, que hubo. Me hubiera encantando que el Elche hubiese ganado, al menos por la mínima. Porque jugar mejor que ante el Español no era una tarea complicada.

Pero como dijo el mismo Fran Escribá al término del encuentro ante el colista de Primera División –no lo olvidemos-, y tiene más razón que un santo, somos lo que somos. No hay más y por eso estamos donde estamos. No obstante, ya es bastante que a estas alturas el Elche haya sumado 30 puntos, y que estemos a tres victorias de la permanencia con cuatro puntos por encima de la zona de descenso. Eso es mérito exclusivo del técnico y de una plantilla que el consejo de administración del Elche CF SAD ha sido incapaz de reforzar en invierno. Que tampoco se olvide, porque uno de los principales enemigos lo ha tenido el equipo en casa, en sus propios dirigentes. ¿O es que desde octubre no estaba claro lo que se necesitaba? Hubo tiempo de sobra para haberse movido y encontrado ese jugador o jugadores con los que apuntalar la plantilla.

Con este panorama, y aunque falten diez jornadas para el final de la competición, a nadie se le escapa que el futuro franjiverde puede aclararse muchísimo en apenas diez días. Los que nos llevarán al encuentro del próximo sábado en Granada, la visita del Athletic de Bilbao tres días después al Martínez Valero, y el desplazamiento a Villarreal el lunes 24.

Y claro que el Elche puede sumar al menos cinco de los nueve puntos, y empezar a acariciar la permanencia. La esperanza es lo último que se pierde. Pero no quita para que exista la preocupación lógica ante los problemas que tiene el equipo para ver puerta, el calendario que queda por delante y lo que están apretando los rivales. Si el partido se mantiene 0-0 todo puede pasar. Si se adelanta el contrario…, pero es lo que hay y lo ve todo el que lo quiere ver. ¿Eso es pesimismo? No, más bien realismo puro y duro. Es lo que lleva a que quien quiere que este Elche se mantenga en Primera por muchos años esté preocupado, por supuesto, pero al mismo tiempo tenga el convencimiento de que hay equipos que no son superiores al ilicitano.

Por eso, no confundamos los términos. Sigamos animando, para que el próximo balón que tengan Coro, Boakye o Cristian Herrera acabe en el fondo de las mallas. Para que Manu Herrera ponga el candado a su portería, para que la defensa sea un muro infranqueable, para que Rivera tenga más minutos, para que ‘La Roca’ demuestre por qué es internacional con Colombia, porque el juego del Elche sea más fluido, para que se creen más ocasiones de gol, para sumar los puntos necesarios que permitan estar en Primera la próxima temporada. Pero no olvidemos que el año pasado hubo un equipo que descendió habiendo estado una sola jornada en puesto de descenso. Precisamente la última.

Ni borrón ni cuenta nueva

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Juan Carlos Romero | 10/03/2014 15:05 @juancar28900725

 

“El fútbol sería hermoso si no hubiera que jugar el fin de semana”. Es una frase que he oído en más de una oportunidad a jugadores veteranos del Elche cuando el equipo ha dejado mucho que desear en un partido. Y viene que ni pintado tras la pesadilla que los de Fran Escriba hicieron vivir a los aficionados ilicitanos en ‘Corne-Prat’.

Toda la semana hablando de la importancia del partido ante el Español, de lo vital que sería sumar para ir asegurando cada vez más la permanencia en Primera División, de que hay que saber jugar el encuentro, para que luego pase lo que sucedió en Barcelona. Por eso, por la imagen que se dio, por la tomadura de pelo que se hizo al numeroso grupo de seguidores desplazados y a los que siguieron el choque por televisión, no puede haber ni borrón ni cuenta nueva.

Vale que ahora hay que empezar a pensar el Betis, pero si luego llega el domingo –se juega a las 12, que no se olvide, porque si salen como ante el Español…-, y no se ha aprendido la lección, muy mal vamos. Sobre todo porque no se puede despreciar ningún partido, ningún punto. Aunque te marquen en el minuto 2 porque hay 88 por delante, ni aunque te hagan el segundo en el 20 porque quedan 70. Primero porque si hubieses sido capaz de acortar distancias antes del descanso, la historia podría haber sido otra. Después porque si el equipo no funciona, lo más lógico es hacer algún cambio tras el descanso. ¿Qué sentido tiene mantener a tres jugadores calentando en la banda, si no hay ninguna modificación en el equipo en la segunda mitad? ¿Qué sentido tiene hacer los cambios con el 3-0 y cromo por cromo? Definitivamente, la empanada estaba sobre el terreno de juego y en el banquillo.

Hay días por delante para que todo el mundo reflexione. Vaya por delante que soy de los que opinan que Escribá está sacando un rendimiento extraordinario a la plantilla, y que bastante está haciendo cuando desde la comisión deportiva se montó el equipo deprisa y corriendo –y eso que se sabía que habría ascenso con meses de antelación-, y que en el mercado de invierno la gestión ha dejado también mucho que desear. Pero no se puede estar fallando siempre en las jugadas a balón parado, es incomprensible que se hable de falta de actitud con todo lo que está en juego para todos, y si no debemos estar pendientes de lo que hagan los demás y sí hacer bien los deberes propios, cada vez entiendo menos lo que pasó en ‘Corne-Prat’.