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El resucitador de muertos, una peli de terror y el blanco fácil

Óscar Gómez  `Pedja´ | 25/09/2013 00:28 @pedjafranjiverd

Hay cosas que no cambian. Estamos en Primera, rodeados de la flor y nata del fútbol patrio, tenemos en nuestras filas a internacionales de allende los mares, a jugadores de todo color, raza y religión, nos codeamos con balones de oro y cracks mundiales,… pero mantenemos intactas nuestras costumbres, tradiciones y señas de identidad. Y como no, una de las más características, que siempre hemos tenido y parece ser que tendremos, es ser el Resucitador de Muertos. Es que no se nos resiste nadie, oye. Visitábamos a un equipo hecho un basilisco, un andrajo, un despojo, destrozado moral y anímicamente, que no jugaba un pimiento al fútbol y zas!!, nos ganan y reviven. ¿Tiene su equipo una mala racha? ¿No levanta cabeza? ¿Los síntomas van a peor? No lo consulte con su farmacéutico, déjese de historias y tómese directamente cada 8 horas una pastilla de “Elchedín Plus”, “Elchedín Junior” si su equipo es de la cantera, y en pocas horas notara una mejoría ostensible y evidente en forma de 3 puntos.

Un Osasuna de medio pelo nos acabo ganando con solo dos oportunidades y media. No es que tuvieran efectividad, es que les dimos unas facilidades en defensa impropias de la categoría. Si a todo ello le sumamos que estamos absolutamente negados de cara a gol, la mezcla es explosiva. Eso sí, estamos teniendo bastantes ocasiones claras, una media de 4-5 por partido, más que muchos equipos de la parte alta. Y no es normal que no nos entre al menos alguna de ellas. A eso me aferro yo, a que esta suerte tiene que cambiar para bien sí o sí. A peor no podemos ir. Bueno, sí, podemos marcarnos en propia portería pero eso ya sería propio de Benny Hill.

Dicho todo esto, y asumiendo un mal comienzo de campeonato, no entiendo ni comparto el ambiente de derrotismo, de pesimismo extremo y de autodestrucción de parte de la afición. Me niego a pasarme semana sí y semana también viviendo en la constante agonía, en la queja y en el lloro continuo. Pienso disfrutar a tope de cada minuto de esta temporada. Quiero sufrir, quiero pasarlas putas, quiero celebrar goles agónicos con la rodilla, quiero saltar para celebrar un triste empate. Como válvula de escape, en vez de lamentarme, prefiero analizar y buscar posibles soluciones, esperar mejores resultados y confiar en mi equipo. Sueño con un gol de falta de Edu Albacar, con un chicharrazo de Boakye, con un slalom de Carles, con un gol con el cartón de Lombán, con un marcaje de La Roca, con un zurdazo de Márquez o con un paradón de Manu. Me pone más, que queréis que os diga. Quiero, en definitiva, disfrutar de la Primera División. Y puestos a rizar el rizo, tiene que ser la leche celebrar un gol con la uña de Manu del Moral o uno de tortilla de Aarón. En Segunda no se estaba mejor, como dicen algunos, lo que se estaba es más cómodo. Lo normal era no perder, se ganaba con más facilidad y se sufría menos. Pero era Segunda, el segundo plato, la medalla de plata, las sobras. Yo quiero estar en Primera y saborearla pase lo que pase. Esta categoría, para un equipo modesto, es una peli de terror, una suma de escenas de espanto y acojone, durante la cual sufres, te tapas los ojos y gritas despavorido. Pero a los que nos gusta este género disfrutamos como cochinos de cada minuto de metraje. Algunos quizás prefieran ver una comedia americana de serie B del tipo “Colega dónde está mi coche” y reírse de cuatro chorradas. Yo prefiero ver, por el contrario, “El exorcista”, que es un film de superior categoría, aún a costa de pasar malos ratos. Y es que, estaremos mal, pero lo malo es enemigo de lo peor. Y algunos prefieren lo peor por el mero hecho de ser más cómodo.

Y por si no tuviéramos poco, ahora nos visita el Real Madrid, un miura, un mal compañero de viaje para cómo estamos. Pero, para bien o para mal, esto es fútbol y todo es posible. Nunca esperó el Madrid perder en Alcorcón en aquella famosa y recordada eliminatoria de Copa o perder en el Villamarín o en Málaga el año pasado. Es muy difícil, tremendamente complicado, como diría Bordalás, pero no despreciemos nuestras escasas pero existentes opciones. Si tenemos un 2% de probabilidades, por decir algo, aprovechémoslas, córcholis!! Si no, ¿qué hacemos? ¿damos el partido por perdido? ¿mandamos a Sepulcre con una bandera blanca al Huerto del Cura, le entregamos la Dama de Elche en miniatura a Chendo y nos rendimos? ¿Os imagináis la absurda escena? De eso nada. Todos, absolutamente todos, somos conscientes que lo más normal es que nos pasen por la piedra. Pero mientras algunos hacen quinielas sobre el número de goles que nos van a cascar y preparan las frases y sandeces que soltarán en el campo cuando eso ocurra, demostrando un masoquismo histriónico de difícil explicación psicológica, otros nos agarramos a esa pequeña posibilidad y nos ilusionamos. Nuestras opciones son pocas pero, como las meigas, haberlas háylas. ¿Quién será el blanco fácil? Nosotros. O no.