Sin empaque

@oscarato_87

Se está hablando de dos partes en el Elche-Granada: la primera para el equipo franjiverde y la segunda para el nazarí. Lo cierto es que uno repasa las ocasiones y en los primeros 45 minutos pudo anotar cualquiera; en la segunda, el gol de Granada iba asomando la cabeza hasta que fue una realidad. Afortunadamente, Lombán puso las tablas en el añadido para estrenar el casillero de puntos. En el paso de agosto a septiembre, vimos a un Elche menos sólido de lo que nos tiene acostumbrados como local y ante un equipo “de su liga”.

Escribá dispuso un 4-2-3-1 en el que Pasalic actuó como mediapunta, mientras que Coro y Rodrigues intercambiaban los costados. Jonathas llegó a tiempo para volver a ser el ‘9’ y Enzo entró por Pelegrín. En el doble pivote, Adrián acompañó a Mosquera y Fajr volvió a quedarse en el banco. Se empezó bien y hubo soltura para crear jugadas de gol, pero la falta de puntería y de talento ofensivo sigue planeando por el cielo del Martínez Valero. Esperamos que vaya menguando esa incómoda presencia respecto a la temporada pasada. Por bando granadino, Rochina cambió de costado para que Piti ocupara la derecha en el 4-4-2 de Caparrós. Roberto y Murillo volvieron al equipo para dotarle de un punto extra de solidez. Arriba, El-Arabi y Success pusieron en dificultades a la zaga local, sobre todo a un Lombán que sufrió ante el joven nigeriano. Los laterales se mostraron nerviosos e imprecisos y Tyton no tuvo una noche muy inspirada.

En resumen, puede decirse que el empate fue justo, pero la superioridad del Granada tras la reanudación fue más clara. Siendo francos, la sensación es que tienen acceso a un mercado algo más amplio que el nuestro. Atrás cuentan con un poderío físico imponente y en ataque presentan piezas de talento reseñable para ser un club que aspira a mantenerse. El Elche debe mantener la línea ascendente en ataque y mejorarla si cabe, a la vez que volver a mostrarse sólido controlando las ofensivas rivales. Será complicado con una plantilla corta y descompensada, pero no queda otra que confiar en que las apuestas de Orta y su equipo de trabajo ayuden a ello. Si responden, ver a un equipo superior al de la temporada pasada será posible y la falta de fondo de armario resultará más llevadera.

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