Regreso al futuro, el leopardo de Accra y el Deadline Day

 

 

Óscar Gomez “Pedja” |05/09/2013 00:01 @pedjafranjiverd
Los 272 kms que separan Elche y Almería, supusieron para los aficionados desplazados y para los integrantes de la plantilla, un viaje especial, la vuelta al lugar donde el Elche celebró el ascenso a Primera 25 años después. Fue, sin embargo y paradójicamente, un Regreso al Futuro, un regreso emocionante al pasado, al ascenso, pero con la mente puesta en el futuro, en la permanencia, a través de un enfrentamiento inédito en la categoría. Aunque tampoco estaría mal, como hizo Marty McFly en la mítica película de los 80, regresar realmente al pasado para evitar que los padres de Soriano se conozcan, porque vaya ojeriza nos tiene el maño. Y ya de paso hacer lo mismo con los padres de Jorge Javier Vázquez. Más que nada por aprovechar el viaje. Bromas aparte, en Indalo City se dieron cita dos equipos que creo que se salvarán. Pienso que este año tanto la crisis de los equipos de clase media, obligados a vender a sus mejores jugadores, como las buenas plantillas de los tres ascendidos invitan a pensar que no bajará ninguno de estos últimos. Y caerá algún equipo con cierto poso en Primera. Es mi apuesta.

En cuanto a lo meramente deportivo, el gran protagonista fue Richmond Yiadom Boakye, el Leopardo de Accra, el ghanés venido de la Vecchia Signora con aires de gran figura, a lo Rafa Mora, enarbolando la bandera del “qué guapo soy, qué culito tengo”. En su presentación, el joven jugador nos dejó a todos anonadados y ojipláticos al compararse a sí mismo con Samuel Etoo y hablarnos de su don, otorgado por Dios, el don del gol. Dijo literalmente “Cuando nadie cree que puede venir el gol, el gol aparece”. Y así fue. Como si de una premonición se tratara, cuando nadie daba un duro por el Elche, en el minuto 94, en una maniobra al más puro estilo Etoo, soltó un zurriagazo que se coló junto al palo derecho de Esteban. Impresionante. Se cumple lo que se comentaba de este chico en corrillos, sanedrines y mentideros “frikis” de fútbol internacional, que es todo un especialista en marcar en “la zona Cesarini”, la fase final de un partido de fútbol, conocida así en honor a Renato Cesarini, que se hinchó a marcar goles en los minutos finales de los partidos con la Juventus de los años 30. Aparte del gol, al delantero africano se le vieron maneras, chutando desde cualquier sitio y moviéndose con destreza en el área rival. Desde Tomasz Frankowski y Jorge Molina no teníamos un delantero de este pelaje, ambicioso y con el gol metido entre ceja y ceja. Gran noticia para el Elche. Y sí, lo sé, solo ha jugado 27 minutos, pero a veces basta con muy poco para detectar a un jugador con clase. Y este es uno de esos.

Más allá del subidón del gol de Boakye, Boachí, como nos dice que se debe pronunciar (Boachí, Boachí, el Elche marca así, nuestro próximo grito de guerra. Al tiempo), el Elche no tuvo una buena actuación. Pero, lejos de entrar en detalles de lo negativo, eso lo reparten en “palets” en otras ventanillas, prefiero quedarme con los detalles positivos. Además de la aparición de Boakye”, destaco el buen trabajo de los centrales, la consolidación de la pareja de mediocentros, que tuvimos bastantes ocasiones de gol y los minutos de Aarón que, acostumbrados como estábamos a que no nos ofreciera nada, fueron ciertamente interesantes. Pero, como recuerda Escribá, el equipo está en construcción y tiene mucho por mejorar. Y esto se logrará entrenando y trabajando, no con nuevos refuerzos. Llegó el último día de fichajes, conocido ahora que nos hemos vuelto tan anglófonos y tan guays como el Deadline Day y al final no llegó Etxeita, como muchos esperaban. El único vasco que llegó fue Astondoa, el de los yates, poniendo vallas y armando el circo, pero eso es otra historia. El límite presupuestario de la LFP no nos permitía fichaje alguno por lo que no fue ninguna sorpresa. Pero sí fue la guinda del pastel de una Planificación Deportiva manifiestamente mejorable que ha dejado un equipo descompensado, fruto de la improvisación y el mal aprovechamiento de los tiempos, pero con buenos jugadores. Menos mal, como diría aquel, que nos queda Portugal y que tenemos a Escribá. Confiemos y esperemos que en estos 15 días de descanso forzoso por los compromisos de las selecciones se terminen de encajar y engranar todas las piezas y el equipo se ponga al 100%, porcentaje mínimo para dar la cara en Primera División, donde queda demostrado que el más tonto te pinta la cara en un pis-pas o te hace un traje, y no me refiero precisamente a los de Novo Zenter, trajes que, por cierto, le dan a La Roca, un aire bonico y entrañable

Compartir esta entrada: