Recuerdos

Chimo Baeza | 16/09/2013 00:05 @chimoeneas

Un Elche-Valladolid no es un derbi (como que pilla a desmano el Pisuerga), ni un clásico, ni siquiera hay especial pique por nuestra tierra con el equipo pucelano (otra cosa es allí, donde aquel play-off marrullero dejó un poso de resquemor), pero sólo mencionarlo me trae (a mí y supongo que a todo franjiverde de bien) mejores recuerdos que un cargamento de caramelos Pictolín, precisamente por aquella eliminatoria de ascenso de hace tres temporadas.

El año del ascenso ha sido insuperable, con eso del liderato de principio a fin (si alguien me lo hubiera anunciado hace un año y dos meses, lo habría mandado a la hoguera por hereje), pero le sigo guardando un cariño especial a aquel equipo de Bordalás (no necesariamente al Bordalás persona). No eran brillantes, ni siquiera simpáticos, de hecho, tenían una fama ganada de dar caña a cualquier tibia que pasara cerca, pero el hecho de esforzarse y de rendir muy por encima de mis posibilidades me abrió el corazón.

Por cercanía, estuve en el partido de ida, en el Zorrilla. Un encuentro más bien aburrido (todo lo aburrido que puede ser jugarse el ascenso), que encima perdimos. En la vuelta, en Elche, por lejanía no pude estar. Pero pocas veces en mi vida he estado tan tenso delante de una tele. Mis amigos pensaban que era una persona tranquila con el fútbol, pero supongo que porque sólo me habían visto en partidos del Madrid o la Selección, equipos con los que tengo un cierto feeling, pero ninguna pasión. Supongo que aquella tarde, yo solo en mi habitación, pasé por todos los estados que te puede dar esto del fútbol: decepción cuando marcó el Valladolid, esperanza con el primer gol de Albacar, euforia con el gol de Ángel, crisis nerviosa en los minutos finales y casi llorar de alivio cuando todo terminó. Luego el Granada pisoteó nuestra ilusión, pero la liberación por el pitido final después de recorrer una media maratón en mi pasillo por los nervios casi justifica tantos años de pasión por el Elche.

Este Elche-Valladolid nunca alcanzará tanta emoción, pero será en Primera y  también tendrá su interés: estamos al principio de un largo camino y los pucelanos serán casi seguramente uno de nuestros compañeros de viaje. Mejor ganar ya y no tener que esperar a dos milagros de Albacar en el último momento.

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