Quini y el Elche: del póker de Vavá a una ovación de despedida

Quini dejó huérfano al fútbol gijonés, asturiano y español el pasado martes. Los homenajes se han sucedido desde entonces y el Martínez Valero no faltará esta tarde a ellos, con un respetuoso minuto de silencio antes de empezar el partido contra el Llagostera. ¿Qué historias vivieron Quini y el Elche? Unas cuantas. Y muy apasionantes.

La leyenda del Sporting se enfrentó en diez ocasiones al conjunto franjiverde, todas ellas luciendo las franjas rojas y blancas del equipo de su alma y corazón. Fue en la década de los 70, en la última etapa que el Elche fue un habitual de Primera división. El balance: cuatro victorias ilicitanas (todas en Altabix), cinco asturianas y un empate.

Bienvenida de Pichichi

Antes de debutar en Primera, Quini ya se habituó a meter goles en Segunda. Incluso ganó el trofeo Pichichi de la categoría de plata en 1970. La temporada 1970/1971 esperaba a ese joven goleador del que toda España hablaba. Pero a las primeras de cambio se encontró con un Pichichi que quiso marcar su territorio.

El 27 de septiembre de 1970, el Sporting visitó Altabix en la tercera jornada de Liga. Quini ya se había estrenado en la segunda, con un doblete al Sabadell. El Elche le aguardaba con Vavá, el Pichichi de la 1965/1966 como estilete ofensivo. Aquel partido pudo haber sido la confirmación de la estrella emergente ante el clásico asentado, pero no. Vavá se exhibió ante Quini.

«Era un goleador, goleador… Tenía velocidad y habilidad para meter el balón en la red. Además, era muy simpático y abierto«, Vavá sobre Quini.

El delantero de Béjar firmó un póker de goles en media hora fantástica. «Esa fue la mejor tarde en mi carrera deportiva. Marqué cuatro goles, los cuatro con lanzamientos desde fuera del área», recuerda Vavá. «Hice el 2-0 casi al descanso. Lancé un pepinazo de esos que tenía reservados, al segundo palo. El portero García Cuervo, que no era el hermano de Quini, quizá pudo hacer algo más», bromea el Pichichi franjiverde.

«Quini era un delantero clásico: goleador, goleador… En los últimos metros tenía bastante velocidad y habilidad para meter el balón en la red, con buen dominio de la pelota», explica Vavá. «Además, era muy simpático y abierto. Mi mujer Adela y yo estamos pendientes de la tele, viendo cada reportaje de Quini», concluye el mito franjiverde.

A un paso de Europa

En el partido de la segunda vuelta, Quini estrenaría su casillero de goles frente al Elche. Vavá no jugó aquel duelo y los ilicitanos perdieron la categoría, aunque la recuperarían un par de cursos después. La siguiente vez que El Brujo vio puerta frente al Elche fue en la 1974/1975. Jornada 32, antepenúltima del campeonato. Los ilicitanos son sextos, a dos puntos del cuarto (UEFA) y a cuatro del subcampeonato.

El Sporting es cuarto por la cola y se está jugando la permanencia. Es, por lo tanto, un duelo histórico para ambas entidades. El Elche puede entrar en Europa, el Sporting quiere seguir en Primera. Quini abre el marcador en el minuto 19: «de forma acrobática y a la media vuelta, un gol de magnífica factura», relató el cronista de Mundo Deportivo. Los asturianos arrasan 3-0 en el primer tiempo. Europa se aleja de Altabix, El Molinón se queda en Primera. Si el Elche hubiese ganado, hubiese afrontado en tercera posición la última jornada, un derbi en Alicante. Obviamente, todo esto forma parte del mundo de la suposición.

¡Qué despedida!

Si este enfrentamiento fue no apto para cardíacos, qué decir de las dos últimas temporadas que Quini y el Elche fueron rivales: 1975/1976 y 1977/1978. En ambas hubo drama, aunque repartido. El Sporting bajó en 1976 y el Elche lo hizo en 1978.

Un 1-0 en Altabix en la jornada 31 de la 1975/1976, otra vez la antepenúltima de Liga, prácticamente sentenció a los asturianos. Ambas escuadras cerraban la clasificación con 23 puntos. Ganó el Elche con gol de Melenchón y los franjiverdes acabaron salvándose. No así el Sporting, que ascendió al curso siguiente con un Quini internacional como estrella en Segunda división.

La despedida sobre el césped de Quini y el Elche estuvo a la altura, en cuanto a goles y emociones. El ariete marcó en los dos partidos de la 1977/1978, el último de ellos un duelo vital para los ilicitanos en el Nou Estadi. En un ambiente enrarecido, el Sporting se llevó el gato al agua, Quini marcó, Roque Olsen fue destituido y los sportinguistas, con Quini a la cabeza, salieron ovacionados del coliseo franjiverde. Esa ovación fue el desenlace ideal a las batallas entre Quini y el Elche.

Un hermano y mucho cariño

Quini volvería varias veces a la ciudad de las palmeras como delegado del Sporting. Y recibió siempre un cariño que se ganó con su actitud, dentro y fuera del terreno de juego. Una vez retirado, cuentan mil anécdotas sobre él. Desde ofrecerse a calentar a un grupo de guajes que empezaban como porteros en categorías inferiores (y clavarles goles por la escuadra… ¡con mocasines!) hasta llevar en persona acreditaciones a directivos rivales, los cuales le tenían por ídolo.

Además de sus duelos contra el club ilicitano, Quini hizo relación con varios de los futbolistas históricos que lucieron la franja verde en sus tiempos. Llegó a jugar con Lico y Marcial en la selección, pero la amistad más estrecha le unió a Asensi. «Nacimos el mismo día, del mismo mes y del mismo año. Siempre bromeábamos con quién era el hermano mayor por minutos u horas. Y cada 23 de septiembre siempre nos llamábamos», recuerda Asensi.

«Nunca estaba triste, siempre sonreía. Lo quería todo el mundo y el tributo que recibe es más que merecido», Asensi sobre Quini.

Asensi y Quini coincidieron en la selección española entre 1973 y 1980, disputando juntos el Mundial de 1978 (Argentina) y la Eurocopa de 1980 (Italia). En el Barça coincidieron poco, apenas media temporada 1980/1981, la primera de Quini y la última de Asensi como culé antes de poner rumbo a México. Curiosamente, en la despedida del alicantino marcaron ambos. «Yo siempre iba con la escoba al segundo palo para recoger lo que dejaban los delanteros. Quini no llegó al balón y ese fue uno de mis goles clásicos», rememora Asensi.

«Tenía un corazón tan grande… Nos conocíamos desde juveniles, cuando íbamos al hotel Mora de Madrid con la selección», explica Asensi. «Nunca estaba triste, siempre con una sonrisa en la cara. Y mira que en el campo le daban patadas. Lo quería todo el mundo y más aún como persona que como deportista. Nos deja un hueco muy grande y el tributo que recibe es más que merecido», cierra un emocionado Asensi. A esos tributos se sumará el Elche y su afición esta tarde. Descanse en paz, Quini.

Foto: Real Sporting de Gijón

 

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