Puestos a pedir

Santiago Martínez ¦ 15/02/13 07:00 @penflexiones

OPINIÓN. Al presidente Pepe Sepulcre le pido que, como hasta ahora, la plantilla cobre puntualmente sus salarios. Solamente eso porque ya no confío en que me pueda ofrecer nada más que un discurso vacío y agotado.

Para mí  es y será el Presidente delante de cuyas narices el club sufrió un desfalco. Que vaya con ojo, ya que siendo tan confiado cualquier día puede descubrir que en su empresa le han cambiado un molino por un molinillo de la feria.

Al vicepresidente Anguix le pido que si de verdad tiene información para hundir a Sepulcre, o a quien sea, que la presente en un juzgado y que después la haga pública, sin amenazas ni numeritos.

Sí, pública, ya estoy harto de la manida frase de que los trapos sucios se lavan en casa. Pues no, yo considero al Elche como algo mío, así que quiero enterarme de todo lo que pasa en esa casa, donde no es que haya trapos sucios, sino que parece que haya estado habitada por el mismísimo Diógenes.

A la plantilla y cuerpo técnico les pido poco y mucho. Simplemente que sigan como hasta ahora, ni más ni menos. Mucho, porque tiene un mérito brutal lo que están consiguiendo, y poco porque tengo confianza plena en que lo harán como los grandes profesionales que son.

A la afición le pido intensidad. Intensidad para convivir con estos dos Elches que tenemos. Entre semana, con el Elche de la casa de los líos, esa intensidad debe servir para hacernos oír, para ser críticos y exigentes  y  para velar por que el club sea gestionado de manera eficaz.

En definitiva, para que el consejo de administración tenga claro que el Elche C.F. no sólo es del pueblo cuando se trata de pedir créditos y subvenciones públicas alegando a ese carácter identitario y de vinculación con la ciudad. Que sepan que el Elche C. F. también es del pueblo a la hora de exigir responsabilidades a quienes lo dirigen.

Y los fines de semana, con el Elche de los récords, esa intensidad debe servir para animar al equipo más fuerte que nunca, para arroparlos en los malos momentos  y llevarlos en volandas en los buenos. Para que sepan, que frente a la decepción que sentimos con los mandatarios,  ellos son nuestro orgullo y nuestra esperanza para lograr el objetivo.

Un objetivo que tenemos muy cerca y no sabemos si volveremos a tenerlo alguna vez ahí. Por eso es el momento de darlo todo como afición para conseguirlo. Si en lugar de eso, nos invade esa actitud pesimista de “otro año igual, esto se viene abajo otra vez”, seremos tan responsables como el que más del fracaso.

 

 

 

 

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