Por una vuelta diferente

Chimo Baeza | 20/01/2014 08:05 @chimoeneas

Cómo hemos cambiado de una vuelta a otra. Para bien, por suerte. No es que estemos para poner a tocar las campanas de Santa María a ritmo de Pitbull (tampoco es necesario, sinceramente) y la valoración de la situación actual depende mucho del favor que nos haga (o no) el Athletic ante el Valladolid… pero aún recuerdo la cara de decepción que se nos quedó a mi padre y a mí después de ver el Rayo-Elche de la ida, el de aquel 3-0 inapelable. No es que compartamos genes pesimistas, pero la impresión que nos quedó fue más bien: “volvamos rápido a Segunda, que allí por lo menos éramos felices”.

Luego hemos pasado buenos y malos momentos (los peores, los últimos), pero aquella imagen de desastre y hundimiento total no la hemos vuelto a ver, salvo en el Camp Nou (pero reconozcamos que eso es otro nivel). Y así hasta llegar hasta el pasado sábado, donde el equipo ha hecho uno de los partidos más serios de la temporada (con permiso, quizás, de la primera parte en el nuevo San Mamés). Parecía como si las trayectorias se hubieran invertido y ahora fuera el Rayo el equipo desubicado y medio noqueado.

Es cierto que la expulsión de Baena condicionó el partido de los vallecanos (aunque si bien, fue una roja excesiva, también fue excesiva la confusión que les entró por perder un solo hombre) y es cierto que muchos hombres de nuestro equipo no estaban en el césped el día que se inauguró la temporada: no estaba el doble pivote titular de esta jornada (Márquez-Pérez), Boakye no era quizás ni un proyecto de fichaje y Herrera era sólo una buena incorporación para el filial. Pero aún así, esa imagen seria y competitiva que ofreció el equipo, salvo desastres puntuales, es una constante a lo largo de gran parte de la temporada. No resultará ser un juego muy brillante, pero son unos cimientos estables sobre los que construir la casa de la permanencia. Viendo al Rayo chocando contra molinos una y otra vez intentando salir en corto de su área (muy loable, por cierto, pero poco práctico), a veces reconforta saber que tenemos a un entrenador que enseña a sus jugadores a gatear antes que a esprintar.

Si a todo esto le sumamos algún refuerzo (tampoco pedimos demasiado), a un Carles Gil en estado de gracia (ojalá le dure mucho la gasolina, porque es de esos jugadores que marcan la diferencia), las buenas arrancadas de Damián por la banda, un poco de mayor puntería en Boakye (al menos, sabemos que recupera balones, como vimos en el 2-0) y alguna virtud más del equipo (desgraciadamente, soy una analfabeto futbolero, pero algo debe de haber detrás de haber encajado un único gol en dos partidos), el camino de la segunda vuelta puede llegar a ser más esperanzador que el de la primera.

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