La batalla de Montilivi, el timo de la estampita y la operación torpedo

Óscar Gómez ‘Pedja’ ¦ 29/11/12 07:00 @pedjafranjiverd

El sábado por la tarde en el Municipal gerundense se desencadenó la madre de todas las batallas futbolísticas, la Batalla de Montilivi, un duelo a cara de perro entre los dos mejores equipos hasta el momento  de la categoría, un pulso entre el equipo más goleador y el menos goleado, en definitiva, una pelea de gallitos.

Como no podía ser de otra manera, el Elche sufrió de lo lindo. El equipo blanquivermell ha sido, hasta la fecha, el mejor rival al que nos hemos enfrentado. El conjunto catalán no renuncia a llevar el control del partido, práctica un juego rápido y directo, con la justa y necesaria elaboración y tiene en el ex-franjiverde Jandro a su piedra angular y jugador franquicia. El violinista de Mieres, con la confianza y el apoyo que quizás no tuvo en nuestra ciudad, demostró su calidad y su capacidad para llevar la manija.

Al Elche, por su parte, le tocó esta vez interpretar el papel de equipo sólido, rocoso y experto, con la tranquilidad que da el liderato, y conocedor de no estar en su mejor momento. El once franjiverde trató de controlar, con altos y bajos, un partido que se le puso en franquicia muy pronto gracias a la habilidad de Berry Powel para estar en el sitio adecuado en el momento exacto, el sitio del 9, para empujar la pelota dentro del arco de Dani Mallo.

Fran Escribá convirtió esta vez al Dátil Mecánico en un equipo de gladiadores, encabezados por Etxeita y Pelegrín y dirigidos con maestría por Rivera, que se dejaron el alma en el terreno de juego, se remangaron y se zafaron en la arena, dando una lección de sobriedad y buen hacer defensivo.

Mientras el público gritaba “Independencia, Independencia” los aficionados franjiverdes desplazados a la cuna de Lluis Llach cantaban “¡¡Gol, gol!!” Cada loco con su tema. Haciendo actual la frase que el prusiano Otto von Bismarck acuñó en el siglo XIX: “España es el país más poderoso de Europa porque lleva dos siglos intentando destruirse a sí mismo y no lo ha conseguido todavía” Al menos nos une el fútbol y nos queda el sentido del humor, que sigue siendo el mejor antídoto contra la estupidez.

Esta vez el Elche, y sin que sirva de precedente, contó con la ayuda del árbitro, el extremeño López Acera que, luciendo un gran pelazo y armado de una metralleta expendedora de tarjetas amarillas, obsequió al Girona con una versión actualizada de “el timo de la estampita”, famosa escena protagonizada por el recientemente desaparecido Toni Leblanc, no concediéndole un gol legal por un inexistente fuera de juego. Nos tocaba esta vez la otra cara de la moneda. No nos avergoncemos de ello.

También nos echó una mano el entrenador rival, Rubí, impasible en banda, con menos conversación que una peli porno y con nombre de culebrón venezolano, al dejar en el banquillo de inicio a los peligrosos delanteros Benja y Acuña, que estaban tocados últimamente por la varita mágica de cara a gol.

Gracias a los dos por la parte que les toca y, como diría Gomaespuma, “enhorabuena a los premiados”.

Así las cosas, todo parece indicar que, tal y como ocurrió el año pasado y salvo catástrofe o hecatombe, llegaremos a Navidad en puestos de ascenso y nos comeremos el turrón y montaremos el Belén con la tranquilidad del deber cumplido. Cabe aclarar, sobre todo para los más jóvenes y laicos aficionados, que el Portal de Belén no es la web de Belén Esteban sino ese pesebre entrañable descrito en la Biblia al que Benedicto XVI, siguiendo la moda de los recortes, le acaba de birlar el buey y la mula

Bromas aparte, el próximo partido se presenta, no ya como importante, que ya lo es per se, al tratarse el Villarreal como el principal favorito para todo el mundo al ascenso, al menos a principio de temporada, sino como vital y primordial dadas las circunstancias.

Hay momentos en la temporada que son sumamente importantes y éste, sin duda, va a ser uno de ellos. Aún con el riesgo de sonar a topicazo, me reafirmo en decir que ganar este partido supondría mucho más que tres puntos. Supondría dejar al gran rival a 11, seguir sumando a pesar del bache de juego y dar un golpe autoritario encima de la mesa.

Por ello, tenemos que poner en marcha la Operación Torpedo para hundir al submarino amarillo. Hay que crear un gran ambiente y hacer del Martínez Valero un fortín inexpugnable, una olla a presión, la bombonera de Alzabares. En “Misterioso Asesinato en Manhattan” Woody Allen decía aquello de “Cuando escucho a Wagner  me entran unas ganas terribles de invadir Polonia”. Pues a nosotros, en cuanto nos pongan el “Mucho Elche” de Pepe Marcos en los prolegómenos del partido, nos tienen que entrar unas ganas terribles de animar a nuestro equipo y de pitar y abuchear al rival.

Necesitamos, para seguir creyendo en nosotros y también para que nos tomen en serio desde fuera de manera definitiva, dar una bofetada más, que no a Mas. No me refiero precisamente a atizar al ínclito de Artur, que ya recibió lo suyo en la noche del domingo, sino a demostrar a todos que el líder es y será franjiverde.

No temamos ni a la maldición amarilla ni a  la maldición de las grandes ocasiones. Esta vez ganaremos y, al más puro estilo Hundir la Flota, nos cargaremos al submarino.

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