Pazos, entre el rojiblanco y el franjiverde

El portero gallego militó siete años en el Atlético de Madrid y otros tantos en el Elche. El sábado será homenajeado en el Martínez Valero.

Nació en 1930 en Cambados, un pequeño pueblo de unos siete mil habitantes que hoy ha doblado su población. Sin embargo, recordaba en una entrevista que sus primeras patadas a una pelota de trapo las dio en Pontevedra “a los ocho o nueve años”. Como tantos otros, empezó en una posición distinta, “jugaba de interior derecho pero una vez me pusieron de portero”.

Con una humildad propia de los veteranos, relata su carrera meteórica a partir de esa tarde que se puso de portero: “había un señor viendo el partido y me citó para entrenar con el Pasarón, en regional. Tenía 18 años. Después se interesó el Pontevedra de Tercera, y me quiso fichar; pero cuando subía las escaleras del club, un directivo del Celta me dijo de irme para allá con 1.500 pesetas al año. No había visto un equipo de primera en mi vida y a los cuatro partidos ya me pusieron de titular. En el Celta estuve dos temporadas y luego vinieron los del Madrid”. Con 21 años ya era futbolista de Primera, cuatro años después de empezar a ganarse la vida con el fútbol. Dos temporadas después firmó por el Real Madrid, uno de los grandes de España con el que ganó la Liga. Sin embargo, no duró mucho en el Bernabéu y marchó hacia Alicante para jugar con el Hércules. Allí tampoco jugó más de una temporada, el Atlético le devolvió a Madrid.

En el Metropolitano militó 7 años, desde 1955 a 1961. Como portero colchonero jugó 146 partidos; solo perdió la titularidad en 1960, después de cinco campañas como titular indiscutible, en favor de Madinabeytia por decisión de Villalonga y García Repullo Tinte. Sin embargo, pudo volver a levantar tres trofeos: dos Copas del Generalísimo y una Recopa de Europa. Estos títulos coincidieron con los tres primeros años que el Elche militó en Primera División, de hecho, el Atlético levantó la Recopa cuando Pazos ya estaba en Altabix: la final acabó en empate, y el partido de desempate se jugó en septiembre, ya con Pazos fuera de la disciplina rojiblanca.

Pazos llegó a Elche en 1962, pasada la treintena pero con una vitola de estrella del fútbol nacional. Volvió a ser titular, se puso bajo los palos durante siete temporadas. Y su militancia franjiverde coincidió con la década dorada del Elche. Solo en los últimos días de su vinculación con el Elche perdió la titularidad, Araquistain llegó desde el Real Madrid y comenzó a jugar de inicio; fue la temporada que acabó con el subcampeonato en la Copa del Generalísimo.

Después de su retirada, dejó de ir al fútbol, según comentó él mismo a La Voz de Galicia en una entrevista: “No voy al fútbol desde hace treinta años, desde que terminé en el Elche no volví”. Sobre el juego comentaba que ve “cosas que no me gustan. Es un fútbol de contención, de retención de la pelota, poca entrada en el área. Se va al lucimiento personal y no se mira el equipo. En nuestro fútbol rabiabas por salir hacia delante. Teníamos un amor propio distinto” y sobre el negocio que “Entre directivos y la televisión hay muchos intereses creados que no había antes. Ahora tienen aviones y preparadores. Antes teníamos un masajista y hacíamos kilómetros de autobús”.

El próximo sábado, antes del partido, en la ciudad donde fijó su residencia, Manuel Pazos recibirá un homenaje en el Martínez Valero, según ha anunciado el club ilicitano. Después se jugará un partido entre los dos equipos que más disfrutaron de sus estiradas y sus paradas.

(Foto: EFE)

Compartir esta entrada: