Corazón soriano, perico… y franjiverde

Rc Sala de Juegos Ferreteria Els Ferrers

Una vez puestos al día con su último mes, hay más Pacheta. Carpintero, futbolista, director deportivo y entrenador, no necesariamente en ese orden. La trayectoria de este burgalés con corazón soriano, perico, de león y ahora franjiverde da para mucho. No le gusta presumir de lo que consiguió en el terreno de juego pero fue mucho. Y sus experiencias por todo el mundo son dignas de ser contadas.

Empecemos por su carrera como futbolista. Le voy a dar cinco fechas y a ver si recuerda lo que pasó. La primera, 28 de junio de 1992.

El ascenso con el Marbella a Segunda. (Cuando la promoción se jugaba a liguilla en seis jornadas, el Atlético Marbella de Pacheta se la jugó en las dos últimas contra el Yeclano. Ganaron en casa en la quinta y les valía el empate en tierras murcianas. Antes, en la jornada 4, un gol suyo valió un triunfo clave ante el As Pontes). Fue en Yecla y salimos apedreados, ¡qué salida del estadio! Nos daban las piedras en el autobús. Empatamos a cero. En Galicia metí un golazo. Balón centrado y la meto en la línea. Pero si no estoy en la línea no hay gol. 0-1 y para casa.

17 de septiembre de 1994.

Mi debut en Primera. Inolvidable. Me anulan un gol por falta de Pochettino a Koeman en un Espanyol-Barça. ¡Un gol legal! Y luego me rompo para cuatro meses (acabó escayolado). 40 minutos duré.

13 de diciembre de 1995.

¿Un partido en el Bernabéu? (No, partido en Copa contra el Leganés). ¡Ah! Meto tres goles y no me acuerdo mucho. Creo que habíamos perdido en Leganés. Sí me acuerdo de que tuve algún rifirrafe, fíjate. Los goles de mi carrera los tengo casi todos grabados. Pero no fue mi primer hat-trick. No lo tienes apuntado, pero en un Mérida-Betis hice uno en Segunda, que me valió mi fichaje por el Espanyol. Yo fui allí en un cesto. El Espanyol quería a Jaime Molina y el Mérida pidió mucho dinero. Y me metieron a mí en la operación. Fue un 2×1 en toda regla.

16 de octubre de 1999.

¡Ese fue un momento de gloria en mi vida! Íbamos 0-2 contra el Barça en el minuto 80, empatamos en el 90, nos hicieron el 2-3 en el 93 y yo marqué el 3-3 en el 95 a Ruud Hesp.

Y para acabar, 30 de enero de 2000. Una pista, su rival fue el mismo al que se enfrenta este domingo.

Claro, contra el Mallorca. ¡Meto dos goles en los primeros cinco minutos del partido! Estaba todo el campo nevado, dos faltas con centros desde la derecha. Iñaki siempre la ponía en el mismo sitio y hacíamos el aclarado para que yo rematara. El primero lo meto en plancha y ni lo veo, me tiro y veo el balón cuando ya está dentro de la red. Me echaron la bronca porque en Soria se llega tarde al fútbol y cuando la gente entró a Los Pajaritos ya íbamos 2-0.

 

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En su etapa en el Espanyol coincidió con Bielsa…

Es un genio. Lo tuve muy poco pero me marcó. Es con el único que he tenido la sensación de ser mejor que el rival de enfrente. Y no soy un discípulo claro en su metodología de entrenamiento, pero sí en la filosofía del fútbol y de la vida, esa pasión. Mi pasión es entrenar al Espanyol y al Athletic. La voy a pelear y la voy a conseguir. Pero ahora estoy en el Elche y este equipo puede ser muy grande.

PUERTAS NORMA: EL MÁSTER DE PACHETA

Tras colgar las botas, Pacheta tuvo un primer contacto con los despachos futbolísticos siendo adjunto al director deportivo en el Numancia, junto a Máximo Hernández. Tras tres años, renunció a seguir en ese puesto y ninguna oferta le convenció. Entonces aceptó una propuesta curiosa.

«Yo hice carpintería en formación profesional y estuve dando clases en Santo Domingo de la Calzada con 19 ó 20 años», cuenta Pacheta. «Me llamó el director general de Puertas Norma, que entonces tenía 400 obreros. Estaban en la época del traslado de la fábrica vieja a la nueva, la mejor de Europa. Se llama Jaime Rivas, pocas personas he conocido tan buenas como él. Sabía que yo era un hombre de fútbol. Estuve siete meses con él y vaya si disfruté… Aprendí montones de cosas sobre dinámica de grupos aplicables al fútbol y a la vida. Son los meses de mi vida que más aprendí. En Soria, que nos estamos desertizando, esta empresa es energía. Se portaron conmigo bastante mejor de lo que yo me porté con ellos», finaliza Pacheta.

En Soria fue jugador y luego director deportivo y entrenador.

Estuve tres años en la dirección deportiva con muchos premios. En aquella época, sin control económico, éramos el tercer presupuesto más bajo de Segunda División y quedamos campeones. Y con nosotros subieron dos equipos en ley concursal, Málaga y Sporting. Aquella temporada era salir fuera de casa y siempre veníamos contentos, victoria o empate (el Numancia no perdió ningún partido a domicilio antes de conseguir el ascenso matemático). Competimos en Primera sin pagar traspasos. Sólo unos 300.000 euros por Goiria y vendimos por valor de 4,5 millones. Bajamos y en Segunda quedamos sextos. Ahí me llega entrenar por accidente, no por vocación. Y veo que me hace feliz. Estoy encantado. Es la pasión del día a día.

«Entrenar me llegó por accidente, no por vocación. Ahora es mi pasión»

Pero imagino que no es como jugar…

Pues tengo mis serias dudas. Porque para mí jugar ha sido siempre a base de pasión, concentración y esfuerzo. No tenía condiciones para ser jugador de Primera División. Y soy de los pocos que puede decir que he jugado en los diez puestos, ojo.

Entrenó al equipo de la AFE, imagino que el ambiente allí sería especial.

Fuimos a Holanda y ganamos el torneo de jugadores sin equipo. Era la primera vez que España lo ganaba. Se crearon unos lazos tremendos y seguimos teniendo contacto. Nunca he tenido un vestuario como aquel. La gente sin equipo necesita cariño. Todos íbamos a buscar trabajo y les dije que iban jugar todos los mismos minutos. Cumplí esa promesa y ganamos el torneo.

Ha pasado por varios países, desde Estados Unidos hasta Australia.

En Estados Unidos estuve sólo 20 días, colaborando con una empresa que luego me llevó a Australia. Allí fui a perfeccionar el inglés pero es como venir a Cádiz a aprender español. Era complicado, pero me sirvió para comunicarme, vivir, hacer una pequeña rueda de prensa, trasladar mi idea y entrenar. Estuve colaborando con un club, el South Melbourne, y academias de fútbol. Fue una experiencia muy agradable, tras algunas destituciones. Estaba aún en estado de shock y me vino muy bien.

En territorio europeo pasó por Polonia.

Una experiencia única, tras acabar en Oviedo. El equipo iba último en la quinta jornada. Llegué a Kielce y me tuve que ganar el respeto. Fui feliz. Le metimos 15 puntos a los rivales, una barbaridad. Hacíamos muchos goles de estrategia: teníamos a uno que la ponía como un animal y a cuatro o cinco tíos de metro noventa.

Y Tailandia…

Eso es otra historia. Asia es todo distinto: idioma, clima, gente, alimentación, vida, coches… Van cuatro en las motos, te encuentras con las pickups que es una forma de vivir, hay un accidente e igual se matan quince. Conducir es estresante. Mis dos primeros meses allí no se los deseo a nadie. En el interior de Tailandia nadie habla inglés, sólo el dueño del club. Estaba aislado. Organizaba el entrenamiento con el dueño, entrenaba con el dueño al lado, jugaba los partidos con el dueño al lado.

¿Cómo era trabajar con el dueño siempre al lado?

¿Si te condiciona? Más me ha pasado aquí en España, no dejándome jugar un playoff, por ejemplo. Pero vi que podía ser algo bonito. Pasó el mes de marzo y se empezó a clarificar todo. Y el dueño me propuso renovar en abril, nunca había pasado en ese club. El equipo empieza a jugar bien, el dueño empieza a creer. Crecemos, crecemos y en agosto renuevo. Cuando llega noviembre estamos cuartos a falta de cuatro partidos, tres de ellos en casa, y en semifinales de la Copa, que daba acceso a Champions. Se murió el Rey y se paró el país durante tres meses, sin ningún acto festivo. Soy campeón de Copa compartida porque se hizo un sorteo. Nos quedamos sin Champions. El segundo año fue más duro y no me gusta entrar en detalles. A mí me devuelve a casa la soledad. Una soledad elegida, eso sí. Se me hizo muy largo y no lo disfruté.

Fotos: Web Pacheta, Mundo Deportivo, MARCA.

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