Otra semana intensa

Chimo Baeza | 03/02/2014 08:20 @chimoeneas

Si queríamos emociones fuertes, tenemos de sobra hasta para vender en el mercadillo de San Antón. No tanto por lo que ha pasado en la primera parte del partido contra el Almería (un partido de curling parecía una fiesta salvaje en comparación) como por la montaña rusa de emociones de esta semana. Empezó la cosa muy fea, con ese desastre bajo el agua en Anoeta. No sé si peor o mejor que lo del Camp Nou, porque en San Sebastián, al contrario que en Barcelona, al menos se intentó algo. Pero el resultado (4-0) fue el mismo y la sensación de impotencia, también.

Por si el bajón no fuera grande, luego vino el cierre del mercado de invierno y la falta de fichajes (a excepción de Garry Fernandes, por supuesto). Se flirteó hasta el último día con Valdez para que al final nos dijeran desde arriba que el presupuesto no cuadraba (y que era del Hércules y que a su esposa le venía mal, para que todo quedara más bonito). O salió mal la ingeniería negocial (que dirían los amigos de Neymar) o simplemente se hinchó un globo que no podía ser. En cualquier caso, mal: traemos una incógnita para cubrir la banda y dejamos tal cual el poder de fuego de artillería, rezando para que Cristian se vaya consolidando en Primera.

Así que llegábamos al domingo por la mañana de bajona, con dudas y con nervios ante lo que era uno de los partidos más importantes de la temporada, porque de perderlo podía suponer un punto de inflexión hacia el hundimiento. Y no, no fue un partido brillante: las mejores jugadas llegaron a balón parado (qué importante es contar con Edu para estos partidos que se deciden por milímetros) y el gol llegó de rebote y tras muchos fallos. Toño siguió dando dudas en las salidas, Coro estuvo desaparecido, Gil no tuvo un día brillante y a Damián se le volvieron a cruzar los cables. Pero el tópico de partido de seis puntos (los tres que ganas, los tres que quitas al rival) viene muy bien para este encuentro con los andaluces. Más todavía con el empate del Valladolid y los cuatro puntos de ventaja sobre el descenso.

Total, que vivimos en un carrusel: a cinco puntos, luego a dos, ahora a cuatro de la Segunda y con la visita a Pucela (otra final) para el próximo domingo. Lo único que sabemos seguro es que los jugadores que están son los que son. Habrá que creer en ellos.

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