Viva Málaga, el otro fútbol y el día D

Óscar Gómez `Pedja´ @pedjafranjiverd | 08/05/2014 08:14

Viva Málaga, su Semana Santa, la Alameda, la Calle Larios, la Playa de la Malagueta, su Feria, el Pimpi, el Cartojal, el Espeto, Picasso, Antonio Molina, Chiquito de la Calzada, Antonio Banderas y hasta María Teresa Campos, qué diantres.

¡Qué gran victoria la conseguida en la capital de la Costa del Sol! Y digo gran por lo importante, por lo épica y por lo sufrida que fue. Y encima marcó Rodrigues, ojo, que es como un eclipse solar, algo que se da muy de vez en cuando y que si no estás atento y parpadeas, te lo pierdes.  Pero sigue dándole con la uña, no nos equivoquemos, no vayamos a convertirle ahora en el Beckham caboverdiano. Estos jugadores que le pegan a reventar, con el muñón, con los ojos cerrados y mordiéndose la lengua, suelen pasar, sin punto medio, de sacarla a saque de banda a meterla por la escuadra. Antes muertos que sencillos. En este caso, buen gol, partido redondo, objetivo cumplido y a seguir.

Pero claro, no podía ser todo tan bonito. Como reza el dicho popular, “hace un día precioso, verás como aparece un tonto y lo jode”. Y así fue. En estas apareció el ínclito Manu Sarabia, ese trovador del fútbol, ese espabilado a un micrófono del Plus agarrado, que nunca critica a los poderosos ni denuncia las injusticias y que, en cambio, se ceba con los pequeños,  enarbolando la bandera de lo que el llama “el buen fútbol”. ¿Para qué profundizar más?  Lo que le gusta es tocarse con el tiki-taka, partirse de risa con la simpática y entrañable afición del Cádiz y hablar de fútbol espectáculo, del Ajax de Cruyff, de chirigotas, de rabonas, de arte y de bulerías.

Curiosa, radical y vergonzosa manera de ver el fútbol, defendiendo un solo modelo y un pensamiento único. Eso sí, no tiene arrestos ni bemoles para hablar de las diferencias abismales de presupuestos, de las injusticias en los repartos televisivos o de las constantes ayudas a los grandes. Y no le importan las aficiones, los sentimientos, las necesidades o las lágrimas. Ahí ya no es tan romántico. Es mucho mejor no meterse en líos y seguir con su estrategia de felación constante al poderoso y crítica feroz al débil.

Y es que parece que no vale para nada lo hecho hasta ahora, el juego limpio, el buen fútbol, las declaraciones ejemplares, el respeto a los árbitros, ni una palabra más alta que otra. Ya no vale. Te juegas la vida, vas ganando 0-1 y tienes que poner la otra mejilla, sacar las maracas y practicar fútbol samba. En caso contrario, además de un sacrílego, eres tachado de marrullero, de provocador y de practicar “el otro fútbol”.

 

Y sí, ahora viene el Barça a jugarse la liga. ¿Y qué? ¿Ahora nos vamos a asustar? Venga, ya. Si estos son los partidos que todos los aficionados queríamos ver, partidos importantes, contra los mejores, bajo todos los focos y las miradas del fútbol español. ¿O alguno echa de menos partidos tan trepidantes como contra el Mármol Macael, el Horadada o el Roldán? Esos partidos sí que daban miedo.

Viene el Barcelona, sí, el gran equipo, con sus grandes estrellas, con su tremenda calidad y con una Liga por la que luchar. Pero también viene el Barcelona que hizo el canelo y no pudo pasar del empate en casa ante el Getafe. Y también viene el Barcelona cuyos jugadores públicamente dieron por perdida la liga o cuyo director deportivo negocia abiertamente y sin rubor alguno con Luis Enrique, estando el Tata Martino, ahora conocido en los ambientes como Tata Luego, todavía de cuerpo presente.

Han pasado, de golpe y sin esperarlo, de verlo todo más negro que el teletexto de Nitro, Explora y La Sexta 3, a ver que todavía tienen opciones de ganar la liga. Pero se les ve perezosos, hastiados, cansados y hartos de la temporada, con ganas de que acabe y de pensar en el Mundial, de hacerse un nuevo tatuaje o de organizar una guerra de almohadas 3D. Llamadme loco pero yo temería más a un Barça con suplentes y canteranos extramotivados. Y os hago una  pregunta ¿Quién metería más la pierna, Dongou o Messi? ¿Tello o Alexis? Respondedla por favor imaginando que suena “La chica de Ipanema” con“El Cristo de Corcovado” de fondo. Fácil.

Pero sí, es cierto, el domingo será día de transistores, de nervios y de emociones fuertes. Será el día D, la hora H y todo lo que querías. Pero estoy seguro que acabará siendo la Permanencia P, la alegría y alborto A y la cara de algunos de Gilipollas G, Integral I.

Y para terminar, quiero aferrarme una vez más a las sabias palabras de Fran Escribá: “Lo mejor está por llegar”. Y qué mejor que tumbar a un Barça en casa, cerrar la permanencia matemáticamente, abrir los telediarios y callar la bocaza al bilbaíno calvete. Inmejorablemente difícil. Difícilmente mejorable. Pero posible, claro que sí.

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