Tropezón y punto

Tropezón, traspié y patinazo. Sin pelos en la lengua. Sin excusas. El Elche naufragó estrepitosamente en Palamós, recibiendo un severo correctivo y un meneo de tomo y lomo. Y punto. Hay que asumirlo, pasar página y aprender de los errores.

Y es que en esta categoría todos los equipos sufren duras derrotas y tienen días malos, absolutamente todos. Lo que diferencia a los buenos equipos del resto es la manera de superar esos momentos, de resolver las crisis y de canalizar las emociones.

Y eso es lo que tienen que hacer nuestros jugadores y el cuerpo técnico, sentir la derrota lo justo para sacar el orgullo y el ánimo de revancha pero cerrar el duelo rápido y no darle más importancia de la que tiene. Como se suele decir popularmente, una mala tarde la tiene cualquiera. Y es así como se debe empezar a gestar y trabajar la victoria contra el Mirandés, desde la tranquilidad, desde la madurez y desde la autocrítica.

En cuanto a los aficionados, que tenemos el culo pelao y un Máster en estas lides, con una basta y amplia experiencia en Segunda, nuestro papel es precisamente el de dar ejemplo y transmitir tranquilidad, algo no reñido con la ambición y con la exigencia.

Pero, además de digerir tan abultada derrota, también es necesario sacar las vergüenzas a flote, hablar sin tapujos, comentar los errores y colaborar, cada uno desde su posición, para evitar que se repitan circunstancias similares.

¿Qué le pasó al Elche? ¿Qué hizo mal? ¿En qué se equivocó el entrenador?

En primer lugar, y creo que es justo reconocerlo, pienso que la principal causa del descalabro franjiverde fue la gran actuación de la Llagostera. No se trata solo de buscar fallos propios. También es de recibo destacar las virtudes y bondades del rival.

Pero si centramos la atención en los nuestros, creo que el equipo no se adaptó en ningún momento ni al terreno de juego ni al rival. Y no me refiero a las condiciones del césped, sino a sus dimensiones y al tipo de juego a desplegar. En un campo tan pequeño, además de salir con la idea de jugar bien, hay que salir a jugar a lo que toca. Y lo que tocaba era tratar de llegar rápido arriba, no complicarse en la elaboración y estar vivos y atentos en defensa a rebotes, rechaces y pases largos.

Y me da la sensación de que Baraja quiso plantarse en tierras gerundenses a hablar de su libro y creo que tenía que haber hecho cambios para tan diferente situación. Y no solo cambios en el planteamiento y en la mentalización. También en los jugadores.

Mantener el dibujo y jugar con 2 delanteros cuando no nos “comíamos un torrao” en la medular fue un error mayúsculo. Pienso que debería haber sentado a Sergio León, encantadísimo toda la semana con enfrentarse a sus ex, colocando en su lugar a Nono para mejorar la posesión y buscar un juego más rápido.

En cuanto a la elección de los centrales creo no fue la adecuada. Ante el más que previsible juego de centros y pases al área desde prácticamente cualquier punto del campo y sus posteriores rebotes y carambolas creo que Armando, que no destaca precisamente por su velocidad de reacción y reflejos, tenía que haber dejado paso a otro compañero.

Pero bueno, de todo se aprende. Y el Pipo debe tomar nota y asumir que en ciertos estadios, tan importante es elegir el estilo y el dibujo como a los 11 protagonistas.

De los productores de la afamada y exitosa “Baraja se sacó un As de la manga” ahora se estrena en nuestras pantallas la trilogía “Baraja no eligió bien sus cartas”, “Pintan bastos para Baraja” y “Baraja tomará cartas en el asunto”.

No pasa nada, chavalada. Por patinazos como este es por lo que no aposté que el Elche ascendería como primero sino como segundo.

 

Compartir esta entrada: