No confundamos los términos

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Ya me hubiese gustado a mí que los puños de Adán no hubiesen podido repeler el disparo de Rubén Pérez. Que Coro no hubiese esperado tanto para disparar a puerta y su lanzamiento hubiera superado al meta bético. Ya me hubiese gustado que los franjiverde hubieran podido desbordar una y otra vez al improvisado lateral Amaya, o a los centrales Perquis y Jordi. Rápidos, lo que se dice rápidos, no son. Y me hubiese gustado que el equipo ilicitano aprovechara el cansancio que traía el rival del compromiso europeo del jueves ante el Sevilla, que acusó. Por supuesto, que el colegiado hubiera pitado al menos una de las dos penas máximas a Coro, sobre todo la que se produjo en el descuento, clarísima –luego hay que transformarla­-, que hubo. Me hubiera encantando que el Elche hubiese ganado, al menos por la mínima. Porque jugar mejor que ante el Español no era una tarea complicada.

Pero como dijo el mismo Fran Escribá al término del encuentro ante el colista de Primera División –no lo olvidemos-, y tiene más razón que un santo, somos lo que somos. No hay más y por eso estamos donde estamos. No obstante, ya es bastante que a estas alturas el Elche haya sumado 30 puntos, y que estemos a tres victorias de la permanencia con cuatro puntos por encima de la zona de descenso. Eso es mérito exclusivo del técnico y de una plantilla que el consejo de administración del Elche CF SAD ha sido incapaz de reforzar en invierno. Que tampoco se olvide, porque uno de los principales enemigos lo ha tenido el equipo en casa, en sus propios dirigentes. ¿O es que desde octubre no estaba claro lo que se necesitaba? Hubo tiempo de sobra para haberse movido y encontrado ese jugador o jugadores con los que apuntalar la plantilla.

Con este panorama, y aunque falten diez jornadas para el final de la competición, a nadie se le escapa que el futuro franjiverde puede aclararse muchísimo en apenas diez días. Los que nos llevarán al encuentro del próximo sábado en Granada, la visita del Athletic de Bilbao tres días después al Martínez Valero, y el desplazamiento a Villarreal el lunes 24.

Y claro que el Elche puede sumar al menos cinco de los nueve puntos, y empezar a acariciar la permanencia. La esperanza es lo último que se pierde. Pero no quita para que exista la preocupación lógica ante los problemas que tiene el equipo para ver puerta, el calendario que queda por delante y lo que están apretando los rivales. Si el partido se mantiene 0-0 todo puede pasar. Si se adelanta el contrario…, pero es lo que hay y lo ve todo el que lo quiere ver. ¿Eso es pesimismo? No, más bien realismo puro y duro. Es lo que lleva a que quien quiere que este Elche se mantenga en Primera por muchos años esté preocupado, por supuesto, pero al mismo tiempo tenga el convencimiento de que hay equipos que no son superiores al ilicitano.

Por eso, no confundamos los términos. Sigamos animando, para que el próximo balón que tengan Coro, Boakye o Cristian Herrera acabe en el fondo de las mallas. Para que Manu Herrera ponga el candado a su portería, para que la defensa sea un muro infranqueable, para que Rivera tenga más minutos, para que ‘La Roca’ demuestre por qué es internacional con Colombia, porque el juego del Elche sea más fluido, para que se creen más ocasiones de gol, para sumar los puntos necesarios que permitan estar en Primera la próxima temporada. Pero no olvidemos que el año pasado hubo un equipo que descendió habiendo estado una sola jornada en puesto de descenso. Precisamente la última.

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