Pesadilla antes de navidad

El Elche despide 2014 en la peor situación deportiva e institucional de los últimos años. Deja atrás un 2014 agridulce: dulce por la permanencia lograda allá en mayo pasado, gracias al meritorio empate a cero en casa ante el FC Barcelona en la penúltima jornada de Liga; y agria, por la situación actual en la que los franjiverdes son colistas en solitario de Primera División. Actualmente el Club vive una auténtica pesadilla en la que el equipo no carbura. Necesita urgentemente refuerzos en el mercado invernal para intentar remontar la situación actual, en la que una plantilla corta y descompensada ha demostrado sus carencias y limitaciones, y pide a gritos refuerzos para luchar con garantías por la permanencia. A la grave situación deportiva, lamentablemente hay que añadir una crítica situación institucional en la que la mayoría de la afición se ha desmarcado de la actual directiva y ha exigido en forma de pañoladas, pitadas y cánticos en los dos últimos partidos (Valladolid en Copa y Málaga en Liga), que se produzcan dimisiones y se deje paso a personas e ideas nuevas.

La ruptura y la división es total en el seno franjiverde. El equipo va mal, la afición se desespera, la directiva promete cosas que no está cumpliendo como la no llegada del ‘famoso préstamo’ de 20,5 millones de euros. Un dinero, ese, que permitiría a corto plazo poder fichar y cumplir con los pagos. Aunque de todos es sabido que este tipo de compromisos con terceros y fondos de inversión son ‘pan para hoy y hambre para mañana’, de tal manera que te hipotecan y cargan de intereses casi de por vida. Mas sea la mejor o peor solución, la cuestión es que sigue sin llegar, y sin dinero, este Elche se hunde cada día que pasa un poco más.

La situación no es nueva. Ya en el año del ascenso la planificación deportiva fue lenta y hubo errores que costaron mucho dinero en forma de despidos de jugadores que no dieron el nivel, así como cesiones millonarias y objetivos por la permanencia. Este año la planificación deportiva, a pesar de la llegada de un hombre de fútbol como Víctor Orta, ha estado en la misma línea debido a que no ha habido el suficiente dinero para fichar, y la LFP ha establecido un límite presupuestario que no solo ha evitado que en el último momento jugadores en cartera del nuevo director deportivo se cansaran y firmaran por otros clubes, sino que hasta se ha dado el caso de tener a un jugador durante dos meses entrenando con la plantilla sin poderle inscribir la ficha como ha sido el caso del congoleño, Mudingayi, inédito (y desesperado) por el momento.

 La Liga, si no hay dinero, no va a levantar el veto. Y por el momento solo se vislumbran dos soluciones: una, la del actual Consejo, que anunció hace 40 días a bombo y platillo la llegada del préstamo anteriormente mencionado, pero que no aparece; y dos, la del exvicepresidente y patrono Juan Anguix y su equipo, quienes han ofrecido comprar las actuales acciones del presidente del Elche, José Sepulcre; entrar a dirigir el Club de forma inmediata e inyectar entre 12 y 15 millones de euros a unas muy necesitadas arcas ilicitanas. Pero de momento, el Club está en un callejón sin salida, ya que ni una ni otra cosa sucede.

 Juan Anguix es un nuevo actor en esta rocambolesca historia de idas y venidas, dimes y diretes… Y es que el valenciano, quien asegura llevar dos años trabajando en la sombra con su equipo y no haberse distanciado un solo día de la actualidad del Elche CF, cree que se ha tocado fondo y es ahora el momento justo para dar el paso él junto a su equipo. El valenciano ha aprovechado la situación para explicarse ante los peñistas, afición en general y medios de comunicación. Pero el no concretar su proyecto hace que muchos desconfíen o no sepan si ‘más vale malo conocido, que bueno por conocer’. Y es que Anguix asegura que la mayoría de su equipo es gente de Elche que no quiere salir a la palestra hasta una hipotética entrada en el Club, por cuanto a falta de información y propuestas más concretas, la cosa está atascada y no avanza. Solo un mediador de la talla del expresidente, Diego Quiles, apelando al ‘espíritu del Gran Teatro’, podría ayudar a poner algo de luz entre tanta sombra.

Mientras tanto, y a la espera de solucionar los problemas tanto institucional como económico, el que no levanta cabeza es el equipo. Y si ninguna de las partes funciona, el que se atasca es el Club en su máxima dimensión. El Elche CF es, hoy por hoy, un enfermo que necesita una cura urgente, ya que cada día que pasa corre mayor riesgo de entrar en una fase de no retorno. Y ahora más que nunca hay que aportar soluciones, pero soluciones reales.

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