Con Pepe se estaba mejor

Vaya por delante que ni nací ayer, ni me chupo el dedo ni me he caído de un guindo pero el mundo del fútbol y sus actores principales no dejan de sorprenderme cada día. Digue’m pimpollo pero así es. A veces soy un juglar del balompié, un romántico del esférico y creo en animales mitológicos, en la mortalidad de Jordi Hurtado y en el amor a primera vista. No tengo remedio.

En Elche hasta hace bien poco todo el mundo rezaba y abogaba por la inmediata salida del Consejo presidido por el inigualable José Sepulcre y en un necesario cambio de rumbo para buscar soluciones a los incipientes problemas y frentes abiertos del club. Era asumido por todos que el no-cambio nos llevaba irremediablemente al abismo.

Ahora, realizado el cambio al mando del club y tomadas las decisiones pertinentes para buscar cierta estabilidad inicial (se pagan nóminas, se inicia negociación con la AET, se tiene hilo directo con la LFP, se aparta a Toño,…), las prisas, la impaciencia y la falta de soluciones palpables y tangibles atormentan e invaden a aficionados, prensa, jugadores, cuerpo técnico y dirección deportiva. Antes igual todos ellos, y soy yo el equivocado, pensaban que éramos el Chelsea, que teníamos en el banquillo a la fisio portuguesa, que la secretaria de Abramovich ingresaba los sueldos a día 30 de mes y que todo era alegría, jolgorio y diversión. Pues no, chatos. Era todo una puta mierda, con perdón.

¿Qué esperaban? ¿El milagro de los panes y los peces? ¿Un truco de magia? ¿Que todo se iba a arreglar en una semana?

Uno se decepciona en mayor o menor medida en función de las expectativas que se genere. Y parece ser que algunos pensaban que esto era coser y cantar y que Anguix iba a poner en marcha en modo “High Level” la máquina de fabricar billetes. Curiosamente muchos de esos pensaban hace dos días que el club era un agujero negro, que se avecinaba la desaparición del club y que se nos venían encima las siete plagas. Y ahora esos mismos exigen, sin sonrojarse, soluciones y milagros en tiempo record.

Esa actitud y postureo se puede calificar, como poco, de caricaturesca, hipócrita y zafia, cualidades propias del que critica en un plazo ínfimo de tiempo una cosa y la contraria.

Ya se sabe que los trámites y gestiones con según que entes y estamentos llevan su tiempo y que “las cosas de Palacio van despacio”. Pagar la deuda con Hacienda no es llegar a una máquina, echar los 5 millones de Euros por una ranurita, darle al botoncito y esperar a que te conteste una voz diciendo: “Su ticket para Primera División, gracias”. Seamos serios.

Además, según han confirmado fuentes oficiales del club, el retraso en la definitiva resolución de este trámite no responde a problema alguno sino a la pertinente y necesaria negociación con Hacienda respecto a la forma de pago, y más concretamente respecto a la cantidad inicial a aportar. El club busca, como es obvio, reducir esa cantidad para poder contar con cierta liquidez y poder así hacer frente a todo lo que se va acumulando, primas, despidos, nóminas y sorpresas varias “made in Rocamora”.

Pero parece ser que la hoja de ruta marcada, la declaración de intenciones, la buena voluntad, las acertadas gestiones y la seriedad mostrada por el actual Consejo de Administración no es suficiente bagaje para la Dirección Deportiva y el Cuerpo Técnico de cara a confiar en el proyecto de la siguiente temporada. Otros que creían que todo se iba a solucionar en dos días, por lo que parece. O bien, según se rumorea y comenta en los mentideros y sanedrines ilicitanos, la decisión ya la tenían tomada de hace tiempo o son más inocentes que el Responsable de Campaña de UPyD. No hay más.

Lo que está claro que esta nueva singladura del Elche C.F., con la austeridad, la firmeza, la seriedad y la transparencia por bandera, no transmite a unos y a otros el suficiente aliciente para continuar apoyando la causa. “Me gusta pero pa tú” o “Lo hacéis muy bien pero me las piro” son dos de los leif motiv de algunos de ellos.

Qué mejor que el sabio y profundo refranero español para definir el antes y el después del club, “A río revuelto ganancia de pescadores” y “A perro flaco todo son pulgas”, respectivamente.

Aunque el club se estuviera muriendo, aunque se pagara con billetes del monopoly y aunque se generara deuda por doquier, es evidente que para algunos “Con Pepe se estaba mejor”. Era una realidad virtual, era un sueño, era Matrix, era vivir por encima de nuestra posibilidades, pero molaba mucho. Y había mejores primas, sueldos, complementos y cláusulas para todos. Dinero para fichajes o para pagar a empleados y a proveedores no había pero para tontaes…

 

Gracias, Pepe.

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