PACO PERAL | Si guanyem el derbi juguem la UEFA…

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Cuando uno ya ha cumplido el medio siglo y tiene recuerdos de toda una vida viendo al Elche Club de Fútbol es señal de que ha vivido muchos derbis. Con el paso de los años, las circunstancias del fútbol y hasta la forma de vivir estos partidos puede haber cambiado, pero hay algo que, al menos en mí, no cambia. Ese sentimiento franjiverde que se redobla cuando llega el clásico de rivalidad provincial. No lo puedo evitar. Puedo ver al equipo contra cualquier rival desde un punto de vista más profesional que pasional, pero cuando llega este encuentro lo percibo diferente. Hay que ganar, no vale otra cosa, al Hércules hay que ganarle siempre.

Los recuerdos se acumulan tras tantos partidos. Desde los calientes derbis en el viejo Altabix donde la tensión dominaba el encuentro, hasta los más recientes derbis más mediáticos casi siempre a las 12 del mediodía con desplazamientos masivos y ambientes de lujo en las gradas. En el terreno de juego todos buscaban perforar la meta del máximo rival, ya que al goleador en un derbi casi se le equipara al héroe de un ascenso porque, repito, al Hércules hay que ganarle siempre.

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Mi primer recuerdo y seguramente el que más me marcó no fue en Altabix, ni en el Nuevo Estadio, actual Martínez Valero, sino en un recién inaugurado Rico Pérez en la temporada 1974-75. Vicente, Antonio, Jerónimo y Esteban eran mis vecinos de Jubalcoy, y mis compañeros de grada en el fútbol. “Paquito, si li guanyem al Hércules juguem la UEFA”, me recordaban una y otra vez durante la semana. Apenas tenía 9 años, el fútbol ya era mi ilusión y el Elche mi pasión, pero apenas sabía qué era eso de la Copa de la UEFA, solamente que nos podíamos enfrentar a equipos extranjeros y la franja verde se pasearía por Europa. ¡Madre mía!

El Elche llegaba con todas las opciones de clasificarse, solo tenía que ganar el partido, dependía de sí mismo, podría empatar a puntos con la Real Sociedad, pero ganaba a los de Atocha en el duelo particular. Ritual de cada partido. Gorra, bandera del Elche y a nuestro punto de reunión, la Venta Verdú, desde donde partimos al Rico Pérez. Pero a las primeras de cambio todo se vino abajo, gol del Tigre Barrios al mítico Emilio Esteban y nos quedamos sin UEFA. Fue terrible. Recuerdo que en mi casa aún seguía llorando. Me parecía una tragedia griega, estar tan cerca de jugar en Europa y lograr el billete delante de la afición rival, pero nos quedamos a las puertas precisamente contra ellos. Lo pasé tan mal que se me metió para siempre una idea en la cabeza: Al Hércules hay que ganarle siempre.

Muchas cosas pueden cambiar con el paso de los años y las distintas circunstancias que pueden ocurrir, pero me queda claro que los sentimientos, al menos en mí, no cambian. Recuerdo que en mi época de entrenador me tocó enfrentarme al Hércules dirigiendo a un equipo de la comunidad. Antes de comenzar el encuentro el árbitro nos impidió jugar con ninguna de las dos equipaciones que teníamos, por lo que nos tocó jugar con camisetas prestadas por el Hércules. Me costó asimilarlo, veía a mis jugadores ponerse la camiseta con el escudo del Hércules y no me lo podía creer. Ganamos 0-1 y nada más finalizar el partido, cuando mi presidente me dio la enhorabuena, le recordé que esa enhorabuena debía ser doble porque habíamos logrado que el Hércules perdiese hasta contra el Hércules. Y es que… ¡AL HÉRCULES HAY QUE GANARLE SIEMPRE!

Crónica del derbi de Paco Peral en Mundo Deportivo:

Paco Peral formó parte de la secretaría técnica del Elche y actualmente trabaja en el Leeds United, dentro del grupo de scoutings liderado por Víctor Orta

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