ÓSCAR GÓMEZ | ¿Sufrir?

Rc Sala de Juegos

Pasadas ya las dos primeras jornadas de Liga se empiezan a sacar las primeras conclusiones y a emitir las más madrugadoras opiniones acerca de las posibilidades de nuestro equipo en esta vuelta al fútbol profesional.

Leo en redes sociales y escucho en tertulias y sanedrines una afirmación que se repite una y otra vez como un dogma de fe, como algo que no admite duda, como algo que se asume desde la más absoluta resignación y estoicidad: vamos a sufrir mucho esta temporada.

Pero, yo me pregunto, ¿de verdad vamos a sufrir?

Sufrir era visitar el Municipal de Peralada, el Nou Camp de Morvedre, La Almozara o Son Malferit, campos pequeños, de césped artificial, con el público pegado a la banda, con el aliento en el cogote. Eso era sufrir.

Ahora vamos a visitar estadios como El Sadar, Riazor, La Romareda, El Molinón o La Rosaleda, estadios con ambiente de fútbol y terrenos de juego con buen tapete y correctas dimensiones.

Seguros AXA

Sufrir era jugar contra el Llagostera, la Peña Deportiva, el Olot o el Formentera, con los que había que ganar sí o sí, contra los que no se nos permitía ni un error, contra los que éramos súper-mega-híper-favoritos, equipos que se encerraban atrás a verlas venir. Eso era sufrir.

Ahora vamos a enfrentarnos al Málaga, al Sporting de Gijón, al Deportivo de la Coruña, al Oviedo, a la UD Las Palmas y a un sinfín de equipos históricos contra los que vamos a poder jugar de tú a tú, equipos que no van a especular y que van a dejar espacios.

Sufrir era tener que ver los partidos en el ordenador de cualquier manera a través de la televisión balear, la de Aragón o el 3er canal de la TV3, escuchando comentaristas mediocres y, en el mejor de los casos, partidistas y forofos a más no poder. Eso era sufrir.

Ahora podemos ver los partidos en una plataforma de calidad con comentaristas de una profesionalidad fuera de duda y de una parcialidad asegurada (con alguna excepción, ya lo sé).

Sufrir era aguantar la presión de estar 5º en la clasificación siendo un transatlántico en Segunda B, no valerte un empate ni fuera de casa, que te empatara un equipo ramplón en la única ocasión que tenía y no poder celebrar ni un 3-0 por vergüenza torera. Eso era sufrir.

Ahora, con uno de los presupuestos más bajos y con el límite salarial ahogándonos, con una plantilla prácticamente igual que la del año anterior, con pocos jugadores de calidad, no tenemos presión alguna, más allá de la que nos marca el escudo y la historia del club.

Sufrir era tener que escuchar las ruedas de prensa de parvulitos de Vicente Mir y aguantar las estrategias y decisiones de regional de Josico. Eso era sufrir.

Ahora tenemos desde el principio a un entrenador que trata siempre de ver el lado positivo de las cosas, de reforzar al grupo, de hacer constantes guiños a la afición y de respetar a la institución que le paga, representándola con elegancia y saber estar.

¿Sufrir? Yo no sé vosotros, pero yo voy a tratar de disfrutar al máximo este año viendo a mi equipo en una categoría profesional, codeándose con grandes equipos y grandes jugadores y viendo fútbol de cierta calidad.

Además, el entrenador y la plantilla, sintiéndose fuertes desde la seguridad defensiva y el valor del grupo, haciendo de la necesidad virtud, me transmiten mucha tranquilidad, haciendo que confíe plenamente en que nos van a asegurar la permanencia de manera solvente.

Como diría Pacheta (leed por favor con su voz, su tono y sus pausas): “Van a bajar cuatro equipos, pero nosotros no seremos uno de ellos. No. No seremos uno de ellos. No. Bajarán otros. Nosotros no. No. Lo tengo claro. No. Que no cuenten con nosotros para eso. No.”

Compartir esta entrada: