ÓSCAR GÓMEZ | Pacheta sí tiene un Máster

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Pacheta sí tiene un Master. Y no la Cifuentes, que solo tiene un dibujo al carboncillo con letras góticas encima del piano. Nuestro Míster tiene un Master en Coaching, en saber vender una idea, en motivar a los suyos, en construir y en no dejar indiferente a nadie.

Si he vuelto a desenfundar mi pluma es, entre otras cosas, por contar las aventuras y desventuras de nuestro entrenador, de su gran capacidad de comunicación y de motivación. Qué piquito tiene. Habla más que un sacamuelas, el jodío.

Pacheta sí tiene un Master. Y no sus predecesores, que demostraron tener, a la vista de los resultados, una etiqueta de Anís del Mono. Nuestro Míster tiene un Master en Toma de Decisiones. Se necesitaba a alguien con las cosas claras, con personalidad y que se mojara y pusiera algo de sentido común en las alineaciones.

Era vox pópuli que se hacía necesario y vital definir un 11 titular. Se intentaba quedar bien con todos, no herir susceptibilidades y alimentar todos y cada uno de los egos del vestuario, y aquello parecía la casa de Tócame Roque, metiendo delanteros con calzador, incluso de interiores. Pero eso no funcionaba. Se tenía que elegir. Y tuvo que llegar Pacheta para hacerlo.

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Pacheta sí tiene un Master. Y no precisamente de Harvard y de cualquier tema baladí con nombre anglosajón y pretencioso. No. El suyo es de Albacete, de Burgos o de Motilla del Palancar, pero de la vida, de la experiencia, de las cosas claras y del liderazgo. Sobre todo del liderazgo.

La llegada del técnico burgalés ha supuesto un claro punto de inflexión en la trayectoria del equipo. Con él hemos pasado de la irregularidad, las excusas, el mal juego y la falta de protagonismo a ser un equipo fiable y regular, ambicioso, que juega bien y que no se esconde.

Y más allá de los datos, las cifras y las estadísticas (ninguna derrota y solo 2 goles en contra en 7 partidos) lo más significativo y llamativo de este Elche de Pacheta es su solidez defensiva, su marcado estilo, su confianza y su mentalidad ganadora.

Y es que de cara a los play-offs llegar bien anímicamente es un plus. Llegar con buenas sensaciones hace que las opciones aumenten claramente. En esos momentos de la verdad y en esos partidos a cara de perro, además de la calidad y el escudo, el “coco” pesa mucho.

Pacheta sí tiene un Master. Qué digo uno, varios. No como los que nos dirigen, las marionetas del innombrable, siempre de espaldas a la afición, con menos empatía que una cucaracha, con menos imaginación que el Chef de McDonalds y con menos detalles que el salpicadero de un Seat Panda.

Acabemos subiendo o no, este equipo tiene un sello y una impronta. Es el Elche de Pacheta. Ahora se habla de fútbol, no del césped artificial y sus consecuencias. Y eso se agradece.

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