ÓSCAR GÓMEZ | El guionista de ‘El coloso en llamas’

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Se nota que uno ya va cumpliendo años y haciéndose mayor, además de por el correspondiente desgaste físico, por las referencias, chascarrillos y frases que utiliza.

Los que somos ochenters usamos todavía frases como “¡Qué nivel, Maribel!”, “No te enteras, Contreras”, “Pero, ¿qué Pretenders?” o “Me piro, vampiro”, hacemos referencia a cosas que suenan hoy muy primitivas como el Walkman, el Joystick, la Serie V o un Súper Humor y recordamos con cariño costumbres tan adorables como rebobinar una cinta con un boli Bic o llamar al teléfono fijo de casa de un amigo.

‘El coloso en llamas’

Una de mis recurrentes y más habituales referencias a la hora de hacer más interesante y juguetón el lenguaje del día a día, ya sea en conversaciones normales o incluso laborales, es la película ‘El coloso en llamas’, una de las películas pioneras de lo que actualmente se conoce como cine de catástrofes y que marcó mi infancia.

Para ser sinceros, realmente hago referencia al guionista de ‘El coloso en llamas’ para catalogar a aquellas personas que tienden a exagerar los problemas y las situaciones llegando a niveles catastróficos, casi apocalípticos, con el objetivo de usar ese universo devastador, infausto y dantesco como protección ante una cierta inseguridad y sin intención alguna de relativizar la situación y buscar desde la calma una solución o ver las cosas desde otro punto de vista. Respiro después de ésto. Seguimos.

Pues bien, si la afición del Elche C.F. es ya de por sí una afición coral, con perfiles de todo tipo, tamaño y color, ahora le tenemos que añadir una versión mutada, mejorada y diferente del pesimista o cenizo, todo un clásico entre nosotros, El guionista de ‘El coloso en llamas’.

Este dicharachero y peculiar personaje se caracteriza por exagerar de manera desmesurada, auto-flagelarse con una rama de castaño y convertir en una montaña un grano de arena.

El comienzo de liga del Elche en su retorno a la Liga de Fútbol Profesional no está siendo bueno, es evidente. Los números están ahí: 2 puntos de 12 posibles. Mal. Muy mal.

Pero también es un dato irrefutable que tenemos uno de los presupuestos más bajos de la categoría y una plantilla muy justa, mucho peor sobre todo en cuanto a número, pero también en cuanto a calidad, de las últimas que tuvimos en Segunda División en temporadas anteriores.

Es, por tanto, una de las temporadas donde más claro deberíamos todos tener el objetivo a conseguir: la permanencia.

Otras temporadas, dotados de mayor fondo de armario y de algún puntito más de calidad, se comenzaba sin un objetivo claro y definido, con la premisa de asegurar primero la permanencia, pero sin renunciar a nada. Luego ya, conforme pasaban las jornadas, el objetivo se iba definiendo.

Ahora, curiosamente, con una situación de inicio por todos conocida, ya se empiezan a oír y a leer cosas tan tremendistas como “este año bajamos seguro”, “tenemos una plantilla de 2ªB”, “bajamos en Navidad” o “a ver lo que dura Pacheta”.

Respetando todas las opiniones y sensibilidades, lo que no acabo de entender es la incoherencia en el argumento. Si aseguramos no tener una plantilla de nivel no deberíamos dudar del entrenador, ¿no?  ¿O pensamos que, echando al entrenador, Provencio se va a convertir en Toni Kroos?

Todos estamos de acuerdo en que, por unos motivos o por otros, se ha reforzado poco la plantilla que consiguió el ascenso y que no tenemos el potencial que otros sí tienen. Esta opinión creo que es generalizada y por todo el mundo compartida.

Asumiendo esta premisa, ¿por qué nos escandalizamos de estar abajo peleando por salvarnos? ¿a quién le pilla por sorpresa? ¿por qué ponemos ya en entredicho al valiente que ha decidido, a pesar de la difícil situación, asumir la responsabilidad de dirigir al equipo y tratar de conseguir el objetivo de la permanencia?

Otros años, en esta misma categoría, con todos los dorsales asignados y mejores peloteros, yo era el primero en criticar al equipo y al entrenador, unas veces por mal juego y resultados (Toril) y otras por discursos planos, aburridos y desmotivadores impropios de la plantilla que tenía entre manos (Baraja). No soy, creo, dudoso en cuanto al noble arte de atizar y criticar.

Pero este año pensaba que todo iba a ser más sencillo y que, por una vez, todos íbamos a tener clara la situación desde el minuto 0 y que íbamos a remar en la misma dirección, “acurrucando” y apoyando a un grupo al que vemos en clara desventaja con respecto a otros, con las críticas y quejas puntuales que son necesarias y bienvenidas, claro que sí.

Pero, iluso de mí, compruebo con pena y desazón que sigue habiendo mucho “guionista de ‘El coloso en llamas’”.

No nos queda otra, por tanto, que esperar que nuestro Paul Newman particular, nuestro míster Pacheta, manguera en mano, rociando a presión sentido común, capacidad de motivación, ilusión y trabajo, sea capaz de apagar el fuego, terminar con los rescoldos y salvaguardar este rascacielos llamado Elche, C.F.

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