NOÉ GOMIS | Los ‘gorilas’ en el Rico Pérez

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Cuando en mi caso hago una vuelta al pasado, sin lugar a dudas, uno de los mayores placeres que me ha podido dar la profesión de contador de noticias deportivas, principalmente en el extinto diario La Verdad, es haber asistido en directo a unos cuantos derbis de máxima rivalidad entre Elche y Hércules.

No era una semana más, sino esa semana especial, de motivación extra con los compañeros de Alicante, de cara a presentar a nuestros lectores ese duelo por antonomasia, en el que siempre estaba en juego la supremacía del fútbol en la provincia de Alicante.

Quizás mi primer derbi se lo debo agradecer a mi maestro, compañero y creo que amigo Juan Carlos Romero Centurión, el hijo del mítico Ángel Romero. Corría el año 1997. Sí, por fin el Elche había escapado del pozo de Segunda B. Era la puesta en escena del equipo de Ciriaco Cano, quien obró el milagro del ascenso, en Alicante.

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Si ya de por si fue un suplicio recoger las acreditaciones para ese partido, el bueno de Romero no sé si por discreción o por alguno de los múltiples presentimientos que tenía cuando jugaba su Elche, decidió que nuestro sitio en la grada estaba en un pequeño palco acristalado en tribuna.

Todo bien hasta que comenzó la fiesta. La fiesta que la Peña Los Gorilas nos organizó durante los 90 minutos del partido. Como si estuviéramos enjaulados, los golpes a nuestra cristalera fueron constantes. Menudo sonido ambiente que nos dieron los buenos de esa peña, que se dieron cuenta enseguida de que éramos dos infiltrados del Elche.

Creo recordar que el Elche perdió ese partido por 2-1. Un error garrafal de la defensa en una salida de una falta provocó que el Rico Pérez temblara como un terremoto. Esa era la presión de un derbi. También, casi como una costumbre, el derbi se jugaba entre los compañeros de prensa antes, durante y después del partido. Y en sala de prensa, cuando el maestro Gambín tomaba el micrófono inalámbrico para dar su bendición al encuentro, sólo tocaba asentir con la cabeza y escuchar con atención sus reflexiones.

Sus endiabladas preguntas y enganchones con Manolo Jimenez, por ejemplo, eran antológicos. Pero, para rematar, si de algo se puede presumir de la fiesta del fútbol provincial, es que los derbis siempre han sido de tensión y rivalidad. Y poco más. Afortunadamente, el fútbol y el resultado de cada partido ha estado por encima de todo en esas semanas que siempre suelen ser especiales para los aficionados de ambos equipos, a pesar de la actual situación deportiva.

Crónica del derbi de Noé Gomis en Mundo Deportivo:

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