Nos merecíamos una alegria

El pitido final del árbitro el pasado lunes ante el Celta sonó como una dulce melodía. En ese momento todos los aficionados franjiverdes estallamos de júbilo ante la importancia de lograr un punto de oro, de esos que pueden marcar una permanencia. El Elche sudó y trabajó de lo lindo para traerse algo positivo de tierras gallegas, y lo consiguió en el minuto 88′ merced a un penalti inexistente que transformó Lombán y que supuso la igualada final. Tyton fue otra vez providencial. Muy atrás quedó ya el mal partido de ida ante el Eibar en el que le costó la titularidad, así como el llevarse los pitos de la afición. Ahora, el polaco, es apoyado en todo momento y es pieza clave en el equipo. Sus paradas, al igual que los goles de Jonathas, han dado muchos puntos al conjunto franjiverde. El lunes se echó de menos al brasileño, como siempre, pero los que estuvieron dieron el callo. También es de destacar, que tanto sufrir los errores de los árbitros en partidos recientes, ahora éstos han favorecido en forma de penaltis no pitados en contra y pitados a favor, los intereses del Elche en las últimas jornadas, como ya ocurriera en Ipurúa, o el lunes mismo en Balaídos. Y es que después de meses de tanto sufrimiento, de tantos problemas en torno al Club, de tantos sinsabores, así como la enésima polémica -ahora presunto amaño-, ya era hora de una alegría de esta magnitud. Si algunos pretenden dejar morir al Elche en los despachos por sus continuos errores e ineptitudes, que no olviden que hay guerreros en el campo y en las gradas que no lo quieren permitir.

 El Elche parece estar más vivo que nunca. Ante todo pronóstico está sobreponiéndose cada jornada a las mil y una dificultades institucionales y deportivas que está sufriendo. Parece mentira que con una plantilla tan limitada y corta, el equipo esté remontando el vuelo de forma progresiva. Hay motivos para la ilusión, para la esperanza… Otra cosa es que factores externos a los terrenos de juego echen por tierra tanto esfuerzo y lucha de los jugadores, cuerpo técnico y afición. Hay motivos para el optimismo, y aunque aún queda mucha Liga, los jugadores y técnicos están demostrando que sí se puede. Y es que el oficio del que últimamente ha carecido el Elche, parece haberse recuperado, y los rivales directos no nos dan por muertos, ni mucho menos, al conjunto franjiverde tiene mucho que decir en esta Liga.

Cada día es una nueva aventura en la familia ilicitana. Cada día nos sorprenden nuevas historias y nuevos problemas. Y vemos con preocupación como otros históricos equipos están cayendo o se encuentran al borde del abismo, y tememos que eso pueda llegarle también al Elche. La situación del Club es crítica, seguramente la inmensa mayoría de los aficionados no somos conscientes de cuánto, pero mientras tanto, la más importante de las batallas la estamos librando con cierto éxito, que no es otra más que la que se disputa en los terrenos de juego.

El Elche y su afición nos merecíamos semanas de alegrías; alegrías transformadas en puntos que nos aúpan en la clasificación y nos hacen acercarnos al sueño de la permanencia. Es una pena que la mala gestión y las malas decisiones del pasado nos estén lastrando tanto; es triste ver cómo juegan con el futuro de esta nonagenaria institución. No obstante, mientras haya vida, hay esperanza, y mientras el equipo nos dé alegrías en forma de victorias y puntos cosechados, la pesadilla del descenso puede que quede en eso: en un mal sueño.

 

 

Compartir esta entrada: