La mano que mece la Junta

Propuestas, ideas, programa, juventud, casta, continuismo, cambio, apoyos, mayoría absoluta, pactos. No, aunque lo parezca no estamos hablando acerca de las próximas elecciones generales del 20D. Estamos hablando del 18S, de la Junta General de Accionistas del Elche, C.F.

 Y es que, además de las aventuras y desventuras de los chicos del Pipo Baraja, llevamos ya unos cuantos días hablando en estos términos y conjeturando acerca de lo que ocurrirá en la dichosa Junta.

Todo este clima “electoral”, la pluralidad de candidatos, la transparencia, las propuestas e ideas plasmadas por algunos de ellos y este ambiente democrático que se respira es  muy positivo. Pero, ¿es real? ¿nos creemos que el cambio es posible?

 Las familias, grupos, candidatos o aspirantes que se presentan como alternativa para gestionar el club, son 3, la actual Gestora, el grupo de Gambín, Castelló y cía, y la candidatura presentada ayer mismo y denominada como “Regeneración ECF” (la de Juan Perán, me digan lo que me digan). Hay que señalar que ayer se retiraron Oliva y Hernández, la conocida como 4ª vía, argumentado literalmente que “estaba todo el pescado vendido”. Pues claro. Tan claro como el agua moja y el fuego quema.

 Ahí  es donde quería llegar. No caigamos en la trampa del buenrollismo, de la palabrería y de este espíritu democrático de chichinabo. Todo esto es una milonga, una pantomima y una patraña. Todos sabemos que, se presente Obama, el espíritu de Sixto Marco o el Sum Sum Korda, gestionará el Elche, no la mejor candidatura, la que exponga mejores ideas o la que tenga mayor respaldo popular, sino  aquella candidatura, o suma de candidaturas, ojo ahí, que cuente con el respaldo de la mayoría accionarial. Y el mayor accionista, Fundación aparte, es José Sepulcre, la mano que mece la Junta.

 Que sí, que esto es un S.A.D, que es una empresa, que el reparto de acciones es el que es y que esto funciona así.  Que sí, que Sepulcre es el máximo accionista y que es legal y de derecho que así sea y así se le considere.

 Pero también es cierto que no hay obligación alguna por parte de ningún grupo a representar ese paquete accionarial. Si quiere ejercer su derecho, que se presente a pecho descubierto, si tiene decencia y vergüenza torera, y no busque triquiñuelas, camuflajes y testaferros. Dejémosle solo, con su aplastante mayoría, pero solo.

 Pero no. Siempre encontrará un “tonto útil”, un pichón, un inocente, una marioneta, un señor a unas rodilleras pegado, un traidor, que se ofrezca a representar su paquete accionarial y, de esta manera, colaborar en la maniobra de diluir, disimular y difuminar la presencia del antiguo presidente a ojos del aficionado, quedando la sombra, atrincherado y vigilante. El ser humano es así, mezquino, ambicioso y rastrero, y de ello se aprovecha el poderoso y el estratega.

 Lo suyo sería, ya que se nos llena a todos tanto la boca de palabras como limpieza, ética, transparencia y regeneración, que todas y cada una de las candidaturas buscaran consenso y firmaran un acuerdo en cuanto a la no utilización de las acciones de Sepulcre, dada su nefasta gestión al frente del club, para evitar que el nuevo proyecto nazca ya manchado y contaminado.

 No es ninguna locura lo que planteo. Si el máximo accionista, el que llevó al club a la crisis económica más grave de la historia, convirtiéndolo en un solar y en un agujero negro, quiere ejercer su derecho, que lo haga y de la cara. Que se coja de la mano a Rocamora y a su equipo de estrellas de la gestión y la economía y que de un paso al frente. Y de paso que Dios nos coja confesados y con muda limpia al resto.

 Para mí, un Consejo nacido con el respaldo accionarial de Sepulcre no tendría validez moral alguna para dirigir al Elche, ni mi apoyo ni mi respeto. Sería como mandar con las manos manchadas de sangre y habiendo traicionado al aficionado y al abonado.

 Regeneración sí pero hasta cierto punto, ¿no? Pues no contéis conmigo.

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