La gracia De Jesus

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Respondió el Elche. Tocaba hacerlo y se hizo, cómo no, de la mano de un Jonathas imperial. En un partido inesperadamente abierto, con multitud de ocasiones, polémica y emoción, el conjunto ilicitano se agarró a la victoria aun con nueve jugadores sobre el campo. Contra el Getafe, el veloz Rodrigues y el asentado Cisma no podrán constar, pero mereció la pena todo por obtener la segunda victoria. En su partido más alegre, los franjiverdes salieron victoriosos del intercambio de golpes.

Arriesgó Escribá dando entrada a Pasalic junto a Mosquera y a Cristian Herrera en detrimento de Coro para formar un 4-4-2 sin matices. La pareja central, de toque; las bandas, ofensivas; los puntas, altos y luchadores. El equipo respondió con una actitud ambiciosa, demostrando ganas de ir a por el partido. Tanto el croata como el canario validaron la apuesta y despejaron dudas sobre su adecuación para la cita, no sin matices comprensibles: Pasalic evidencia cierta falta de madurez y de conocimiento liguero y Cristian sigue sin esa confianza en el gesto definitivo que dan los minutos y un gol que necesita como agua de mayo. Se vieron muchas cosas que conocemos: la inseguridad de Tyton en balones aéreos, la anarquía de Damián, la concesión de espacios ante las ofensivas rivales… y la omnipresencia de Jonathas en el juego ofensivo. Bendita sea. Especialmente atinada estuvo la banda izquierda con balón: Cisma-Víctor poseen mayor clarividencia que, por ejemplo, Albacar-Coro. Y, como no venía siendo habitual, es de justicia señalar que seis de los fichados este verano fueron titulares.

Sergio salió con lo esperado: su 4-4-2 que goza de las libertades de Sergio García para matizarse y ser dañino. El punta catalán hizo estragos entre líneas hasta que se le acabó la gasolina, como Lucas Vázquez en un par de acciones durante un primer tiempo en el que los espanyolistas no anotaron por cosas del destino. Aun así, el Elche se rehízo tras el descanso y fue justo vencedor. En cuanto al añorado Cañas, sufrió sin su compinche Víctor Sánchez: la falta de rodaje y de mordiente de Álex Fernández llegó a notarse para mal. Otro que no anduvo muy fino fue el bueno de Kiko Casilla, que erró en el gol que abrió la lata. Por tanto, la alegría por fin llega a estas tierras: a la afición, al club y su posición en la tabla, a la cara de Tyton. Lo necesitábamos.

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