Enormes

Chimo Baeza @chimoeneas | 12/05/2014 01:23

Siempre hablábamos, cuando nos enfrentábamos a un grande, de la mala suerte que teníamos y de la mala imagen que dejábamos. Tanto Real como Atlético lo han pasado mal en el Martínez Valero y hasta se han sentido incómodos en su estadio, pero al final siempre terminábamos palmando. Con una estrellita de niños buenos, pero con 0 puntos. Y así estábamos, en ese debate sobre imagen y resultados, cuando, por fin, todo ese esfuerzo se ha visto recompensado con un punto contra el Barça.

Porque hoy hemos sufrido como pocas veces, pero dicen que así se disfruta mejor. Cuando nuestros rivales ganaban puntos en el descuento, cuando una carambola había metido de nuevo en la pomada a un Barça casi de vacaciones, nuestro equipo se ha sacado todos los miedos y ha rendido a un nivel espectacular, espantando, de paso, la leyenda de la catástrofe en día de campo lleno.

Si algún día alguien tiene que enseñar en una academia de fútbol cómo parar a un equipo como el Barça, podrían poner perfectamente la lección que han dado Escribá y sus jugadores. Con dos líneas de 4 y 5 (y el pobre Coro en plan guerrillero allá a lo lejos) muy juntas, los azulgranas apenas pudieron llegar por el centro. Sólo algún desajuste puntual (de esos que, por mucha concentración que haya, siempre suceden) dejó a los delanteros rivales solos… solos sólo para encontrarse con un enorme Manu Herrera. El Elche tuvo la inteligencia de saber cuándo encerrarse y cuándo presionar muy arriba y, más allá de la tensión por el resultado, en realidad fueron muy pocas las ocasiones claras de los barcelonistas. Conforme fue avanzando el encuentro, fue además encontrándose cada vez más cómodo y a salir de su guarida: al principio con miedo, por si fuera una trampa, pero al final Garry Rodrigues estuvo a punto de convertirse en un nuevo santo para el Atlético de Madrid.

Lo de ayer contra el Barça es la mejor metáfora de lo que ha sido el Elche durante toda esta temporada que recordaremos siempre. Un equipo solidario, en el que no ha destacado nadie, pero han destacado todos y que, bonita o fea, ha creído en una idea de juego. Podríamos haber pasado menos apuros si hubiéramos tenido más mordiente arriba, pero el monumento que ha construido Escribá con la defensa merece estar en Primera con toda justicia.

Fanáticos aparte, cuando el Benfica nos merendó en pretemporada y veíamos los nombres de los fichajes que llegaban, pocos habríamos firmado que nos salvaríamos con una jornada de adelanto. Pero ahí estaremos, un año más. Y confieso que he llorado al terminar el partido… No tengo ni idea de lo que habría hecho si llegamos a descender.

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