Daremos guerra

Chimo Baeza @chimoeneas | 15/09/2014 09:45

 

No es tan fácil. Que se lo pregunten, si no, a Garry Rodrigues. Recorrer medio campo en carrera, escapar de los centrales y, llegado el momento, ajustar el balón por el único hueco que deja el portero en su salida. Para poder hacerlo hay que tener madera de gran delantero y parece que Jonathas lo es. Todavía queda mucha liga para conocer y valorar a nuestros nuevos fichajes, pero tener un ariete que cace las pocas ocasiones que va a tener (de hecho, apenas habíamos podido ver a Jonathas en los partidos anteriores, más allá de correr y correr en la presión) va a ser fundamental si queremos celebrar una nueva permanencia.

El de Vallecas era un partido en el que nos jugábamos más de tres puntos. No tanto por jugar contra un rival directo (desgraciadamente, veo al Rayo para algo más que para evitar el descenso) como para nuestra salud mental. Veníamos de una semana pesimista en la que hasta Escribá, un hombre de club que nunca suele quejarse, ha reconocido que la plantilla ha quedado corta y descompensada, con apenas 20 hombres y puestos claves, como el de Damián en el lateral, sin recambio. El club intentó montar un bonito edificio sólo con paja y, en cuanto la LFP ha soplado un poco parando los pies del presupuesto, se han visto todos los errores de su estructura. Las cosas, es cierto, no se han hecho bien, pero, haciendo de la necesidad virtud, puede que estas dificultades unan más al equipo y a la afición. Como dijo el propio Escribá, “no somos 20, somos 25.000”.

Ganar en Vallecas aleja algunos nubarrones y da algo más de tranquilidad de cara al futuro. El equipo, pese a sus carencias, compite y, aunque hay que pulir muchas cosas, sabe a qué juega. Quizás no sea un fútbol bonito, pero es efectivo y, con Albacar y Jonathas, se ha demostrado que hay especialistas para aprovechar lo que se tiene. La mejor noticia, sin embargo, es que Mosquera y Adrián, que tenían pinta de ser un mediocampo endeble, han aguantado muy bien la presión del Rayo. Un Rayo que, pese a sus individualidades (Kakuta parece que está para grandes cosas), no ha puesto realmente contra las cuerdas a nuestro equipo, que ha sido práctico y ha sabido presionar o replegarse cuando hacía falta.

Queda mucho, claro, pero el Elche ya ha demostrado que, con lo que tiene, va a dar mucha guerra. Tampoco hay que confiarse y pensar que vamos a ganar la Champions en dos años, porque el viernes nos espera un Éibar que, pese a su humildad, ya ganó al Real y complicó las cosas a todo un Atlético. Pero estos cincos días habrá que mirar la clasificación, comprobar que estamos por encima del Real Madrid y sonreír.

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