Campaña de abonos II

Moisés Gonzálvez | 03/07/2013 07:00 @michelangeloelx

Cumples años pero cuentas temporadas. Observas con atención a los que te rodean y te asustas por como pasa el tiempo. No te cuesta demasiado entender los caprichos de la parienta y cada vez te pareces más a tu padre. Te tienes por alguien entendido, experimentado; que ya nada ni nadie te sorprende en esta puta vida. Y de vez en cuando, sucede ese momento, ese justo y mágico momento, en el que comprendes que merece la pena pasar por el mundo, aunque sea para formar parte de una larga espera, una cola de personas generada por el sueño de nuestro Elche C.F.

Intentas asimilar que ha sucedido, la gente te pregunta, quiere saber. Tu, el que tanto sabe de los entresijos del entorno, el gran seguidor del Elche, el que jamás abandonó el barco. Si el ascenso desbordó al club, a ti ni te cuento; el porqué de esta repentina demanda de ilusión, fútbol y abonos impropia de los últimos 25 años. Carceleros de la mediocridad y la desazón, tanta pena como olvido, que sin embargo perdonas por amor, sencillamente.
No tienes ni zorra idea de marketing, publicidad, reclamos; pero si sabes que es tu momento. Aún así, te preguntas como hemos llegado a esto, aunque te hinches como un pavo real y presumas de equipo y afición, guarden silencio y agachen la cabeza a tu paso. En esta ciudad ahora mandamos los fieles seguidores del Elche.

El tremendismo que forma parte de la idiosincrasia franjiverde ha servido para generar este movimiento, que transmite unas cifras de abonados de vértigo, que rompen los pronósticos vaticinados en base a la crisis, poca afición al Elche, precios de los nuevos abonos, la gestión del infumable Consejo y demás demonios dignos de quemar en la hoguera de la eterna llama.

¿Acaso importa la ausencia de fichajes? ¿De información del precio de las entradas? ¿El bochorno del descuento bruto, neto o diferido? ¿La guerra interna? ¿El despropósito que supera al anterior? ¿Franji? Al carajo. La masa social ha expresado su opinión soberana con demanda, turnos, esperanza y hechizo. A muerte con este equipo, con nuestro Elche C.F., apoyo total a la causa.

Así pues, haces de tripas corazón, te tragas tu papel de resabiado y abres las puertas de tu casa, nuestra casa, el coliseo en obras, el Martínez Valero, donde tendrá que fraguar una dura permanencia, donde el público tendrá una importancia vital con su aliento a los jugadores, la presión al rival, el ambiente digno de la liga de las estrellas.
Aquel que agachó la cabeza a tu paso, avergonzado, con una tímida sonrisa te muestra su nuevo carnet de abonado. Devuelves el gesto, te dan ganas de abrazarle. Más vale tarde que nunca. Por fin llegó la hora que este pueblo se identificara con el equipo del mismo, nuestra pasión, nuestros colores, nuestra lucha. Somos una gran familia.

Algo está pasando en el entorno del Elche C.F. Tal vez un comienzo, un final, brotes verdes, una semilla a la luz de una afición curada de espantos que tras lustros sin ver la máxima categoría, acoge un nuevo proyecto.
Que hemos cumplido con creces está más que claro. Y tienes la sensación que lo mejor está todavía por venir. ¿Qué aforo tenía el estadio? Flirteas con tus sueños de gran seguidor.

Pero habrá que esperar para ver si los de la poltrona estarán a la altura. Si serán capaces de aprovechar este tirón para que en un futuro seamos más seguidores del Elche; generar un sentimiento y fidelidad que capte a una afición enorme como pilar básico de club grande, estemos en Primera o en Segunda. Donde sea, a nadie escapa que cuantos más seamos más tiempo aguantaremos en nuestra cima.

No cagarla, por favor estar a la altura, piensas. Como la afición está ahora. Como siempre. Como nunca. Como no, Elche C.F.

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