ADRIÁN DÍAZ | El Elche es el ‘coco’

Rc Sala de Juegos

El emparejamiento del Elche con el Villarreal B en la última ronda del playoff de ascenso a Segunda ha despertado mucho temor en parte de la afición franjiverde. Por lo menos, eso es lo que percibo en las redes sociales. Hay mucho en juego, llevamos un mes de bastante tensión, y el filial amarillo ha demostrado que es uno de los equipos más potentes de la categoría. Pero no es invencible. Es más, pienso que el equipo ilicitano parte como favorito. Con pleno de triunfos en la promoción, el juego desplegado y 15 partidos sin perder, se merece la etiqueta de ‘coco’. Aunque haya quien la rehúya para quitarse presión.

Como señalé en mi crónica de la victoria frente al Sporting B (1-2), el Elche dio una clase de cómo manejar una ventaja en una eliminatoria con la vuelta a domicilio. El 2-1 de la ida era un resultado peligroso. Por haber encajado en casa y los precedentes con este sistema de promoción. Pacheta transformó las intenciones en hechos: nada de especular. Planteamiento ofensivo con presión alta para alejar la pelota de tu portería y marcar gol. Y mira que generó ocasiones: cuatro de Javi Flores, un disparo de Manu que iba a la escuadra, el palo de Gonzalo Verdú…

El fútbol tiene su dimensión cruel, y apareció en toda su extensión con el gol del filial rojiblanco. Muchos lo veíamos venir. Nos acordábamos del desenlace del Real Zaragoza-Numancia. Se pueden escribir párrafos de injusticias balompédicas, pero lo que cuenta es meterla. Sin embargo, a todas las virtudes de este Elche hay que sumar una más: su bárbara capacidad de reacción. Dos remontadas heroicas con Nino como principal protagonista. Ídolo de masas que agiganta su leyenda en el club de su corazón. Nos hizo un regalo el día de su 38 cumpleaños. Un momento muy emotivo.

Bueno, ya conocemos de sobra los recientes antecedentes del Elche. Hablemos del Villarreal B. Posiblemente el equipo al que más he visto esta temporada. Talento a raudales, con futbolistas de superior categoría, monopolizador de la posesión en los partidos, automatismos muy trabajados…muchos aspectos positivos a destacar. Pero también ha mostrado vulnerabilidad en la fase de ascenso.

Arrancó de manera excelente, con una victoria por 1-3 contra un Bilbao Athletic al que pudo pesarle el escenario de San Mamés. Parecía la eliminatoria más sentenciada de todas. Sin embargo, estuvo al borde del KO en la vuelta. Dos goles de los vascos en veinte minutos provocaron que perdiera su renta. Vi la recta final del partido en la sala de prensa del Martínez Valero y el resumen al día siguiente. El Villarreal B pudo liquidar el duelo a la contra, una de sus mejores facetas, pero acabó pidiendo la hora para superar el primer obstáculo.

El segundo escollo presagiaba una mayor dificultad, el Fuenlabrada. Pude visionar los dos choques (algo bueno tienen los horarios de LaLiga). Tuvieron guiones calcados: dominio abrumador del Villarreal B en la primera parte y reacción notable de los madrileños en la segunda. El Fuenlabrada demostró que se le puede quitar el balón y hacerle daño a los groguets. Como ya hizo el Elche en Liga. En la ida, ambos conjuntos gozaron de oportunidades clarísimas, pero el marcador no se movió. El Mini Estadi decidió en la vuelta: 2-0 con los goles de Samu Chukwece y Raba. Futbolistas que volverían locos a cualquier escuadra de la categoría. Primó el acierto arriba y el espectacular nivel de su portero Ander Cantero.

Varias promesas amarillas acabarán jugando en el fútbol profesional, en Primera incluso. Por ejemplo, Raba ha sido habitual en el primer equipo. Pero el Elche no va a pelear contra un tanque con palos y cañicas. Me ofrece más garantías en defensa, aunque la baja de Gonzalo Verdú se antoja importante. Tiene un modelo de juego que funciona. Una pegada letal. Más experiencia. Alternativas de lujo en el banquillo. A Nino (sobra más explicación). Y a una afición que va a empujar como si le fuese la vida en ello.

Y dos realidades que deben señalarse: Elche y Villarreal B igualaron sin goles en los dos duelos de Liga regular y se jugaron la segunda plaza en la última jornada. Todos recordaremos cómo los franjiverdes la perdieron. Los caminos habrían sido distintos, pero quién sabe si por ese desenlace, toca jugársela en el Mini Estadi y no en el Martínez Valero, donde el equipo ilicitano acumula cinco meses sin perder.

“Nos ha tocado el más difícil”, se dice en las calles y las redes. Tampoco cabe lamentación porque no podía ser otro. Pero más temor deben sentir a unos 250 kilómetros al norte. Porque reafirmo que el Elche es el coco. A por ellos. Sin confianzas, pero seguros de su valía y fieles a los ideales ‘pachetistas’. Queda el último obstáculo para regresar al fútbol profesional. Esta oportunidad no se puede dejar escapar.

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