ADRIÁN DÍAZ | El derbi más cercano a Primera

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He vivido varios derbis a mis 25 años. Tanto en las gradas del Martínez Valero como en las del Rico Pérez. En el estadio alicantino, cubrí esta temporada los dos primeros como periodista. Pero dejemos los pupitres y vamos a la grada, que mola más. Es difícil quedarse con uno, porque, afortunadamente, hay unos cuantos de buen recuerdo franjiverde (también malo, eso sí). Pero voy a contar aquel 1-2 de la temporada 2011/2012. 27 de noviembre. Porque de todos, es el que mayor sensación me transmitió de un derbi de Primera División. Algo que ni yo ni muchos hemos presenciado, y que con los dos equipos en Segunda B, parece un sueño lejano.

Como era costumbre, Canal+ escogió el partido como el más importante de la jornada. El clásico horario de domingo a las 12:00 horas. Tocaba madrugar. Sin problemas, con toda la ilusión del mundo. En la noche anterior, ya tenía preparado mi ‘uniforme’ de los partidos: chándal, sudadera y camiseta franjiverde. Como en las noches de citas importantes (no sólo deportivas), seguro que me costó dormir. Ahora mismo no lo recuerdo, pero seguro que me desperté varias veces. Pero en días así, da igual que hayas descansado poco, porque la adrenalina te da energía más que suficiente. Y allá que fuimos mi padre, mi cuñado y yo a coger uno de los numerosos autobuses camino de la capital.

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Uno de los motivos por los que aquel derbi tenía aroma de Primera era por la situación de ambos equipos. Ya no era sólo un choque de rivalidad provincial, era un duelo en la parte alta de la tabla de Segunda. El Hércules, recién descendido, era líder; el Elche, cuarto con siete puntos menos. Conjuntos como Deportivo, Celta, Las Palmas, Girona o Huesca estaban por detrás. Sin ir más lejos, blanquiazules y franjiverdes llegaron al derbi tras ganar a los dos grandes de Galicia. Cómo puede cambiar todo en unos años.

El otro es el ambiental. Las crónicas hablan de que acudieron 20.000 espectadores, 2.500 desplazados desde la ‘aldea’. Pero mi percepción era que había más público. Aun así, repasando más crónicas, no se ha dado ningún derbi con mayor afluencia en esta década. Ni siquiera el Elche-Hércules del ascenso. Ambiente de Primera, en un gran estadio y dos escuadras aspirantes a subir a Primera. Siempre he envidiado otros derbis, como Las Palmas-Tenerife o Sporting-Oviedo, por el colorido y el lleno de sus estadios. Independientemente de cómo estén los rivales en la clasificación. Tristemente, vivimos en una provincia de casi dos millones de habitantes y nuestros derbis acostumbran a tener más butacas vacías que ocupadas. Y con zonas del estadio sin un alma. Ese domingo, viví la atmósfera más especial. Una atmósfera de Primera.

Varias veces he contado mi par de anécdotas de aquel partido. Mi padre y yo nos situamos en la zona de preferencia reservada para aficionados del Elche, muy cerca del césped. Con resultado a favor, un balón le cayó a mi padre y el Hércules debía sacar de banda. Ahí se acercó Juanra. Y yo le pegué un puñetazo al balón para dárselo al lateral. “Hay que ser deportivos”, dije ante las miradas inquisitorias de mi alrededor. Minutos después, sí que fui más pillo. Esta vez, yo recogí la pelota y el saque de banda era para el Elche. Ahí acudió Beranger, que me pidió calma para entregársela. ¿Qué pasó? Un recogepelotas le dio otra pelota y cogió la que tenía yo, entre protestas de los nuestros.

El derbi reunía todos los ingredientes para que se viera un buen espectáculo sobre el césped, y así fue. Victoria del Elche con goles de Edu Albacar de penalti y Nicki Bille en un córner. Míchel acortó distancias para el Hércules. Para escribir esta opinión, he vuelto a ver algunos vídeos de aquel partido. Como el resumen. La pena máxima se genera en un mal pase de Samuel, muy silbado por los nuestros por su salida en verano. El gol del ‘pistolero’, justísimo, pero en línea. La celebración de los goles, con Edu Albacar abrazando los situados en la primera fila del ‘quesito’.

Pero sobre todo, el éxtasis tras el pitido final. Los jugadores corriendo hacia nuestra zona. Juan Carlos lanzándose a la grada como si fuera un cantante en un concierto. Acciari alzando los brazos. Todos botando y abrazados. Una sintonía equipo-afición que pocas veces he visto. Y no se me puede olvidar: el Aromas Ilicitanos a capela antes del choque. Cantando al unísono y con puro sentimiento. La imagen de más de 2.000 bufandas blancas y verdes extendidas, idónea para salvapantallas de un ordenador. Espectacular.

Muy a mi pesar, tendrá que pasar un tiempo para que se dé otro derbi igual. Sé que tengo una percepción futbolística distinta a la de muchos. Yo no soy de los que dice “quiero que pierda el Hércules hasta en los entrenamientos”. Al contrario, ojalá Elche y Hércules regresasen esta campaña al fútbol profesional de la mano con el Real Murcia, el otro grande del sureste, e incluso con el FC Cartagena. Lamentablemente, los cuatro están en Segunda B, y dos puede que se enfrenten en playoff. Seguiremos esperando a un derbi alicantino de Primera. Si vuelve a darse algún día, porque el panorama es desalentador.

Resumen en Youtube del derbi de Adrián Díaz:

Adrián Díaz es periodista y cubre la actualidad del Elche en Diario Franjiverde. Además, es colaborador en el podcast «Juego de Plata» de Onda Cero.

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