Ocasión para crecer

Con algunas caras nuevas sobre el verde, otras conocidas y otras en el banquillo o la grada por acoplar, el Elche pisó el verde en su debut en Primera y lo cierto es que fue dominado por el vendaval rayista. Hay que decir que la primera media hora aguantó muy dignamente. Escribá buscó entorpecer la salida de los centrales con Manu y Coro, y si ellos superaban la presión, reculaban con el resto del equipo que formaba dos líneas de cuatro alineadas y cerradas en campo propio. Es por los costados donde existía espacio para que el Rayo inquietara, y como los de Jémez mueven el balón con agilidad y precisión, lograron enviar muchos a esa zona, haciendo sufrir a nuestros laterales que encaraban al extremo rival con balón controlado (especialmente a Cisma, ya que primero José Carlos y después Lass le complicaron el partido). Generelo estuvo voluntarioso en las ayudas pero fue superado con facilidad y se vio obligado a realizar varias faltas. A pesar de la tempranera amarilla a Sapunaru, tras la lesión del ‘9’ se efectuó el cambio de banda de Lass, y fue su dejada para el incombustible Saúl lo que propició un pase al corazón del área que remató Bueno sin demasiada oposición. El peligro se venía oliendo de manera progresiva. No teniendo bastante con esto, dejamos filtrar el primer pase peligroso entre las dos líneas y el recién ingresado Perea nos casca un golazo tremendo. Aquí se acabó la historia.

En el segundo tiempo, nuestro esfuerzo por enmendar la situación quedó en nada ante la confianza y el control de la situación que exhibieron los de Vallecas, que lejos de especular siguieron jugando como saben. Los espacios aparecían con más asiduidad y el 2-1 nunca estuvo más cerca que el definitivo 3-0, en una situación similar a la del gol anterior. Tiene bemoles que concedamos dos lances así y ambas se culminen con un zapatazo ajustado, pero la primera norma es no permitir recepciones cómodas entre líneas y la segunda, una vez permitida esta, evitar el disparo a puerta.

Fran tiene trabajo por delante. Ajustar una zaga con muchas caras nuevas con el mediocampo, donde también se incorporarán tres novedades que se espera que den un salto competitivo. Mirar de aprovechar las acciones a balón parado sin Albacar en el campo, ya que ayer fueron tiradas por la borda. Arriba, se echa en falta más claridad. El mirar tanto el balón y correr tras él nos apagó las luces una vez cruzábamos la medular, cosa que además solía hacerse con pocos efectivos. Queda aplaudir la personalidad del nuevo Rayo de Jémez y corregir errores de cara a mejorar en los próximos partidos. Esto acaba de empezar, confiemos en ellos.

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