Nuestro Homeland particular, una liga Hispano-Escocesa y la política de fichajes

 

 

Óscar Gomez “Pedja” |15/08/2013 16:37 @pedjafranjiverd

Tal y como le ocurre al Sargento Brody en la afamada serie norteamericana, volviendo como un héroe a los EEUU tras ocho años secuestrado en Irak por una célula terrorista de Al-Qaeda, el Elche C.F. y sus seguidores volvemos a nuestro Homeland particular, a nuestro hogar, que no es otro sino la Primera División, por afición y solera, tras 25 años de secuestro en las catacumbas del fútbol español por parte de una célula de dirigentes de “Al-Poblaeda”, vamos, por “gent del poble”. Y así como el Sargento Brody parecía ser un infliltrado de los terroristas, esperemos que nuestro Elche también sea el infiltrado o, como se suele decir, el tapado de la Liga. Y es que mientras otros equipos son tan pobres que solo tienen dinero y buenos dirigentes, nosotros tenemos lo más importante, que es afición y una ciudad futbolera detrás. Los 22.000 abonados actuales así lo corroboran. Razones como éstas bastarían para que hubiéramos echado raíces hace tiempo en la zona noble del fútbol patrio pero la gestión del empresario local no ha funcionado. Y ahora, tras la entrada de aire fresco en la directiva en los últimos años, más la presión ejercida por una afición movilizada y ávida de mayores éxitos, así como a la aparición de una nueva prensa, más plural, más libre y más crítica, se ha conseguido el gran objetivo. En mi trayectoria profesional he aprendido mucho más de las críticas que de las alabanzas y los parabienes. Y el Elche y sus dirigentes no iban a ser una excepción. Cambiaron de estilo porque no les quedaba otra. Como bien dijo Woody Allen, “vendieron la farmacia porque no había más remedio”.

A falta de 5 días para que comience la liga anteriormente conocida como “Liga de las Estrellas”, ahora con muchas y poco cariñosas nomenclaturas y acepciones, como “Liga de Mierda” cortesía del ínclito José María Del Nido, “Liga de Saldo” rubricada por José Joaquín Brotons en su último artículo para Eurosport o, como le gusta al que suscribe, una Liga Hispano-Escocesa, una competición vertebrada claramente en dos, una liga de 2, al más puro estilo Celtic-Rangers, con Madrid y Barça, y otra liga de 18 formada por los parias del fútbol español. Mientras en otras ligas, como la Premier, los ingresos por televisión son prácticamente los mismos para un Manchester United como para un recién ascendido Crystal Palace, en nuestro caso la tarta se la reparten casi al 60% Barcelona y Madrid.  El hecho de que el Cardiff City, un pelagatos en el fútbol anglosajón, le quite a todo un Sevilla a Gary Medel por 15 millones lo deja bien a las claras. Nos encontramos, por tanto, en un contexto en el que todos los equipos han vendido a sus mejores jugadores, llevándose a cabo una diáspora hacia las islas británicas inimaginable hasta la fecha. Si lo analizamos desde el prisma franjiverde, más allá del bajón de calidad y caché de la liga española, la situación es ideal para los recién ascendidos en general y para nuestro equipo en particular. La diferencia entre los Atlético, Sevilla o Valencia y el resto se ha estrechado, y se prevé una igualdad de la que podemos salir fortalecidos, pescando en río revuelto, más aún teniendo en cuenta que el proyecto se mantiene y que las incorporaciones han sido acertadas.

Y sí, lo reconozco, los fichajes realizados me gustan mucho. Pero, a pesar de ello, soy de la opinión que la política de fichajes de la Comisión Deportiva es manifiestamente mejorable. Y es que todo el mundo piensa, Escribá incluido, que no hemos sabido aprovechar la situación de estar ascendidos virtualmente desde hace muchos meses. Puede parecer una contradicción pero no lo es. No por fichar buenos jugadores tiene que ser buena la política de fichajes. Se podía haber fichado mejor o se podía haber cerrado la plantilla antes y no estar todavía con varios fichajes pendientes de cerrar. Yo aprobé algún examen estudiando la noche anterior y no por ello puedo decir que me lo preparé bien. El fin no justifica los medios, vamos. Desde el día de Villarreal todos sabíamos que estábamos en Primera. No puede ser tachado, por tanto, como bueno el trabajo de la Dirección Deportiva cuando desde entonces han sido incapaces de contratar a un triste delantero. Eso es tan cierto como que todos tenemos medio limón arrugado y acartonado en la nevera. Y el que diga lo contrario miente. Nos quejábamos amargamente de que el Levante había hecho valer su condición de equipo de Primera para quitarnos a Xumetra. ¿Por qué no hemos sido nosotros capaces de hacer lo mismo? No pasa nada por reconocer que se han dormido en los laureles o que no han sabido hacerlo bien al principio. En una segunda fase, la de esperar descartes y buenas oportunidades, lo están bordando. Pero eso no borra los errores anteriores. Y de aquellos barros vienen estos lodos. Ahora hay prisas, una plantilla incompleta y varios jugadores sin ningún entrenamiento a sus espaldas.

Dicho todo esto, apuesto firmemente a victoria en Vallecas y a liderato en solitario, repitiendo el comienzo del año pasado. Digue’m  flipat. Y si no, que me parta un rayo.

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