Martínez Valero, estadio de Primera

Charly Sogorb | 30/04/2013 07:00 @CharlySogorb

Si algo destaca en la actual situación institucional del Elche Club de Fútbol es el poco carisma de su presidente, José Sepulcre. Con una afición separada en tres probables sectores: los de Sepulcre, los de Anguix y los que quizá deseen el abandono generalizado de las SAD. Antes de la medida, teóricamente anti-mala-gestión, en 1992, los presidentes eran elegidos de varios modos: voto directo de socios, compromisarios o designación del predecesor… en cualquier caso, solían gozar de un gran apoyo popular, era el caso de presidentes como Manuel Martínez Valero o José Esquitino Sempere.

A principios de agosto de 1988, el Elche aprobó en Asamblea la petición de un grupo de aficionados de rebautizar al coliseo ilicitano como Estadio Manuel Martínez Valero. La construcción tenía 12 años y había sido ideada por el presidente que respondía al nombre propuesto para el rebautizo, Juan Boix Matarredona fue el arquitecto. Ambos lograron levantar un estadio que por entonces era de lo más moderno de un país que recién salía de la dictadura. Fue inaugurado el 8 de septiembre de 1976 con un partido que enfrentó al anfitrión ilicitano con la selección mexicana y que acabó con 3 goles para cada equipo.

Según quedó grabado en las crónicas del momento, el tema se había ido postergando cada año desde su muerte en 1983. Cinco años después, su nombre identifica al estadio ilicitano que había acogido partidos de la Selección española y partidos del Mundial 82 bajo al aséptico nombre de Nuevo Estadio del Elche. Desgraciadamente para el club, en la segunda campaña jugada en el Nuevo Estadio se descendió a segunda y se volvió a ascender en 1984 para volver a bajar, y posteriormente en 1988, cuando se aprovechó para bautizar al campo del Elche como Estadio Martínez Valero.

Martínez Valero fue el presidente que sustituyó a Esquitino Sempere, en todos los sentidos. Esquitino forma parte de la leyenda como el presidente que fichó a César y gobernó los ascensos desde Tercera a Primera; en 1962, Martínez Valero ascendió a la presidencia ocupando su lugar y actualizó los objetivos: pasó de buscar ascensos a asentar el equipo en la élite, se despidió en el 68, un año antes de alcanzar la final de la Copa del Generalísimo. Tres años después de su salida, Martínez Valero volvió a la presidencia, pero ahora en Segunda División. Esta segunda etapa se mueve entre la zona media baja de Primera y la zona alta de Segunda según donde jugara esa temporada el Elche. Se despidió definitivamente en 1982, el año del Mundial. Un año después murió.

Su memoria sigue en la memoria de todos los aficionados del fútbol, no solo en Elche, sino en todo el país gracias al club que ha permanecido siempre en el fútbol profesional, salvo cuando en la década de los noventa por los campos de Segunda B. La próxima temporada, el Martínez Valero será con casi toda probabilidad estadio de Primera otra vez, como el primer (y último) año que lució ese nombre.

Compartir esta entrada: