Maldición

 

Chimo Baeza ¦  18/03/13 00:15  @chimoeneas

OPINIÓN. Contra los maleficios, cuando te toca sufrirlos, no se puede hacer gran cosa, por mucho que uno sea el líder destacado de la Segunda división. Me recuerda un poco a esos pobres tipos griegos, que iban sin maldad por la vida, pero a un dios se le atravesaba fastidiarles la existencia y por mucho que hicieran, la cosa acababa en tragedia. Lo de Edipo, por ejemplo, acabó fatal. Con Ulises el tema terminó medio bien, pero le costó lo suyo. Lo del Elche contra el Numancia quizás no dé para escribir una tragedia griega, pero ya comienza a ser un hecho fatídico: el equipo sólo ha ganado en una ocasión en sus diez visitas a Los Pajaritos y prolongará su maldición en Soria una temporada más tras caer derrotado 3-1 este domingo. El fútbol tiene esas extrañas paternidades (como les gusta llamarlas en Argentina), como la del Deportivo sobre el Madrid en Riazor (bueno, hasta hace unos años) o la de éste sobre el Atlético en sus derbis. Este año, es cierto, nuestro equipo puede alegar algunos atenuantes: principalmente, las bajas por sanción de sus dos centrales titulares. No todo se resume en la ausencia de Etxeita y Pelegrín y en la calidad (o falta de ella) de Verdés y Flaño, pero resulta sintomático que el equipo no recibía tres goles en un partido desde mayo pasado.

Pero más allá de luchar contra los elementos y contra las meigas, el Elche perdió sobre todo por sus propios errores y carencias. Se echó en falta esa seguridad defensiva ya comentada y esa sangre fría que permitía congelar los partidos y decantarlos del lado franjiverde. En muchas fases, el partido fue un correcalles sin demasiado control y, extrañamente para lo que hemos visto esta temporada, la pegada numantina resultó superior. El Elche todavía tuvo energías para nivelar el resultado con el gol de Coro, pero tras los dos siguientes tantos sorianos, ofreció una extraña imagen de impotencia a la que no estamos acostumbrados.

El lado bueno de este segundo encuentro consecutivo perdido (se hace raro escribir algo así) es que, con la derrota del Almería, la frontera con el ascenso directo se queda a doce puntos, que sigue siendo un colchón más que respetable a estas alturas de curso. Hubo, además, ganas y ambición por ganar, hasta que la moral del equipo descendió considerablemente tras el tercer gol. No debemos olvidar tampoco lo que siempre repetimos: que un bache en una temporada tan maratónica es lo más normal y que lo antinatural es mantener una velocidad de crucero en la que todo sean victorias. Toca pues reponerse, aprender de los errores y, como dicen los chavistas, seguir pa’lante… siempre y cuando los dioses y el destino nos lo permitan: la próxima jornada nos visita el Murcia… y no debemos ser supersticiosos, pero todas las derrotas de este año han sido ante rivales que lucen rojo en su uniforme.

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